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Enfermedad arterial periférica: Más que "arañitas"

Enfermedad arterial periférica: Más que arañitas


Publicación:20-04-2026
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El cuerpo siempre avisa de que algo no está marchando bien, escúchalo.

CIUDAD DE MÉXICO.- Si te duelen las piernas y piensas "seguro son várices", ojo: no siempre es tan simple.
Ese cansancio, pesadez o dolor al caminar podría tener otra causa menos evidente: la Enfermedad Arterial Periférica (EAP), un padecimiento que aparece cuando las arterias se estrechan o se bloquean y el flujo de sangre ya no llega como debería.
A nivel mundial, esta enfermedad afecta entre el 3 y el 10% de la población, pero puede alcanzar hasta el 20% en adultos mayores o personas con factores de riesgo. En México, la cifra es más alta: 11.95%, lo que la coloca como un problema de salud relevante.
La tasa de mortalidad es de 4 al 6 por ciento, pero al realizarse una amputación mayor como complicación de esta enfermedad la mortalidad incrementa hasta en 30 por ciento.
"El estrechamiento de las arterias suele ser la causa del dolor en las piernas", explica el doctor Joseph M. Besho, del Houston Methodist Hospital.
Detectarla a tiempo puede cambiar el rumbo de la enfermedad. El diagnóstico incluye una revisión médica completa, pruebas no invasivas —similares a medir la presión, pero en la pierna— y estudios como ultrasonido, tomografía o angiografía. También es importante descartar otras causas, como la artritis.
Además, la EAP no llega sola, es un indicador de riesgo para enfermedades del corazón y eventos cerebrovasculares, por lo que su atención oportuna es clave.
Pero no todo es arterial. En algunos casos, las venas son las responsables. Las várices pueden provocar dolor, inflamación y sensación de pesadez, y suelen tratarse con medias de compresión y cambios en el estilo de vida.
Ignorar las señales no es opción. El cuerpo siempre avisa de que algo no está marchando bien, escúchalo.
Cómo se enfrenta la Enfermedad Arterial Periférica
Cambios en el estilo de vida. Dejar de fumar, hacer ejercicio de forma regular, mantener un peso saludable y controlar enfermedades como diabetes, presión alta y colesterol. Es la primera línea de defensa.
Medicamentos. Ayudan a mejorar la circulación, reducir el colesterol, controlar la presión arterial y prevenir la formación de coágulos.
Procedimientos médicos. Incluyen la angioplastia (abrir la arteria con un globo) y la colocación de stents, que mantienen el flujo sanguíneo adecuado. En casos más avanzados, se recurre a procedimientos como bypass o revascularización para desviar el flujo sanguíneo alrededor de la zona bloqueada.


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