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"La música debería ser un derecho": Alondra de la Parra

Publicación:03-08-2026
TEMA: #Cultura
De la Parra añade que con el Festival PAAX GNP está cumpliendo sus sueños.
PLAYA DEL CARMEN, Q. ROO, agosto 3 (EL UNIVERSAL).- La quinta edición del Festival PAAX GNP terminó con un concierto a cargo de 121 niños
de la Orquesta y Coro Infantil y Juvenil Armonía Social, a los que acompañaron 40 músicos profesionales -la mayoría, integrantes de La Orquesta Imposible- que interpretaron obras de Bizet, Sibelius, Beethoven, Moncayo y Márquez
En el escenario del Foro Gran Tlachco del Parque Xcaret decenas de chicos toman su lugar después del mediodía. Sosteniendo sus instrumentos: cuerdas, alientos y percusiones.
Alondra de la Parra, cabeza del festival, entra al escenario. La orquesta que ella dirige arranca con la suite "Les toréadors", de Bizet. "Estamos muy contentos de celebrar. Han sido 10 días de conciertos, ballet, charlas y arte. Nos encanta terminar con la Sinfonía Familiar GNP". Sigue "Finlandia", Op. 26, de Sibelius y, al terminar, Alondra pregunta, ¿qué aprende un niño en una orquesta? "Un niño que entra a una orquesta tiene que llegar con su instrumento listo y afinado, con sus partituras listas, y habiendo practicado y ensayado en casa. Tiene que guardar silencio durante el ensayo, contribuir al proyecto colectivo y escuchar mucho a los demás. Es un niño o una niña que ya sabe el respeto al tiempo de los demás, el respeto a sí mismo (...) Imagínense la cantidad de horas que se han invertido. Y este momento se lo lleva el viento y nos lo quedamos en nuestro corazón. Son niños que saben ya lo que es la generosidad, por eso creo que la práctica orquestal es parte fundamental de la educación humana, y debería ser un absoluto derecho para los niños mexicanos".
De la Parra añade que con el Festival PAAX GNP está cumpliendo sus sueños. Primero, traer a los mejores músicos del mundo. El segundo: aportar con acciones concretas para que un día México esté lleno de niños en orquestas, capaces de entender el valor de la música. Sueño que cobra forma a través de Armonía Social, descrito como un programa de instrucción y práctica colectiva de música orquestal para niños, niñas y jóvenes de 6 a 16 años.
La siguiente obra es la "Sinfonía de los juguetes", atribuida a Haydn, luego una especie de tríptico de piezas vocales mexicanas: "Duerme, pequeño mar", de Josu Elberdin; "Yenyeré Gumá", canción tradicional afrocubana, y "Los Xtoles", tradicional maya: "Parte del programa de Armonía Social es que los niños no sólo toquen su instrumento, sino que empiecen con la voz".
Viene la "Sinfonía núm. 5", de Beethoven, los aplausos se escuchan al terminar. ¿Quieren otra?, pregunta Alondra. Y empieza el "Danzón núm. 2", de Arturo Márquez, y la entrada de 12 parejas de bailarines. El "Huapango", de Moncayo, cierra el programa.
En el escenario del Foro Gran Tlachco del Parque Xcaret decenas de chicos toman su lugar después del mediodía. Sosteniendo sus instrumentos: cuerdas, alientos y percusiones.
Alondra de la Parra, cabeza del festival, entra al escenario. La orquesta que ella dirige arranca con la suite "Les toréadors", de Bizet. "Estamos muy contentos de celebrar. Han sido 10 días de conciertos, ballet, charlas y arte. Nos encanta terminar con la Sinfonía Familiar GNP". Sigue "Finlandia", Op. 26, de Sibelius y, al terminar, Alondra pregunta, ¿qué aprende un niño en una orquesta? "Un niño que entra a una orquesta tiene que llegar con su instrumento listo y afinado, con sus partituras listas, y habiendo practicado y ensayado en casa. Tiene que guardar silencio durante el ensayo, contribuir al proyecto colectivo y escuchar mucho a los demás. Es un niño o una niña que ya sabe el respeto al tiempo de los demás, el respeto a sí mismo (...) Imagínense la cantidad de horas que se han invertido. Y este momento se lo lleva el viento y nos lo quedamos en nuestro corazón. Son niños que saben ya lo que es la generosidad, por eso creo que la práctica orquestal es parte fundamental de la educación humana, y debería ser un absoluto derecho para los niños mexicanos".
De la Parra añade que con el Festival PAAX GNP está cumpliendo sus sueños. Primero, traer a los mejores músicos del mundo. El segundo: aportar con acciones concretas para que un día México esté lleno de niños en orquestas, capaces de entender el valor de la música. Sueño que cobra forma a través de Armonía Social, descrito como un programa de instrucción y práctica colectiva de música orquestal para niños, niñas y jóvenes de 6 a 16 años.
La siguiente obra es la "Sinfonía de los juguetes", atribuida a Haydn, luego una especie de tríptico de piezas vocales mexicanas: "Duerme, pequeño mar", de Josu Elberdin; "Yenyeré Gumá", canción tradicional afrocubana, y "Los Xtoles", tradicional maya: "Parte del programa de Armonía Social es que los niños no sólo toquen su instrumento, sino que empiecen con la voz".
Viene la "Sinfonía núm. 5", de Beethoven, los aplausos se escuchan al terminar. ¿Quieren otra?, pregunta Alondra. Y empieza el "Danzón núm. 2", de Arturo Márquez, y la entrada de 12 parejas de bailarines. El "Huapango", de Moncayo, cierra el programa.
« El Universal »
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