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Rinden en Catedral de Monterrey el rito del Lavatorio de Pies

Rinden en Catedral de Monterrey el rito del Lavatorio de Pies


Publicación:02-04-2026
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El acto recuerda el momento en que Jesús, durante la última cena se levanta y lava los pies de sus apóstoles.

Como símbolo de humildad y hermandad, el Arzobispo de Monterrey, Rogelio Cabrera López, durante la Misa de la Cena del Señor, realizó el rito del Lavatorio de Pies, acto que recuerda el momento en que Jesús, durante la última cena se levanta y lava los pies de sus apóstoles.

Por ello, cientos de fieles se dieron cita en la Catedral de Monterrey para ser partícipes de la Cena del Señor, la cual además de lucir a su máxima expresión se impregnó de un intenso aroma a incienso, fe y esperanza por un mundo mejor.

Monseñor Cabrera López, expresó su alegría por la participación de los fieles, especialmente de aquellos que mantienen la tradición de recorrer los templos durante esta jornada.

Subrayó que, para los católicos, las iglesias son "lugares de presencia divina", donde Cristo permanece en el sagrario, y no simples espacios de reunión.

"El Señor Jesús quiso que el pan y el vino fueran signo de su presencia", recordó, al destacar que la Eucaristía es la actualización viva del sacrificio de Cristo, en el que el pan representa su cuerpo entregado y el vino su sangre derramada.

En este sentido, invitó a los fieles a reconocer la presencia real de Cristo y a vivir este misterio con fe profunda.

El arzobispo también situó esta celebración en una perspectiva histórica, recordando que la Iglesia se prepara para conmemorar, en el año 2033, los dos mil años de la institución de la Eucaristía.

"Son dos mil años en que los sucesores de los apóstoles llevan adelante esta memoria eucarística", señaló.

Tras haber predicado su sermón, Cabrera López en compañía de sacerdotes  encabezó y realizó el acto de servicio y humildad del lavatorio de pies.

Fueron 12  personas integrantes de familias de la Arquidiócesis, quienes fueron elegidos para ser bendecidos con este lavatorio.

"Tiene que ser así, en mutualidad, hoy les lavamos los pies a ellos y ellos lavarán los pies a sus amigos", añadió.

Como parte de estas celebraciones, debido a una antiquísima costumbre y por un debido respeto, se considera al Viernes Santo, como el día más sobrio y de mayor reflexión para todos los bautizados.

Al concluir la Misa del Jueves Santo inmediatamente se dispuso para este día especial, despojando todo indicio de fiesta, desvistiendo a la iglesia de todo adorno.

Por ello y en señal de respeto se trasladó el Santísimo Sacramento a otro lugar, donde se reservará como viático para los moribundos y para la comunión de hoy.

 



« El Porvenir / César López »