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Endurece Costa Rica rumbo contra el narcotráfico

Endurece Costa Rica rumbo contra el narcotráfico
En su giro a la derecha, Costa Rica cerró su embajada en La Habana, aceptó 100 deportados mensuales desde EU y se adhirió al Escudo de las América.

Publicación:09-05-2026
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Anunció además reformas para endurecer las penas y que el año carcelario sea de 12 meses y no de ocho.

La derechista Laura Fernández asumió el viernes la presidencia de Costa Rica con la promesa de aplicar mano firme contra el narcotráfico que penetró instituciones estatales y combatió la violencia en un país considerado por mucho tiempo de los más seguros de América.

En un acto multitudinario en el Estadio Nacional de San José, la politóloga de 39 años juró para un período de cuatro tras ganar cómodamente las elecciones del 1 de febrero, gracias a la popularidad de su mentor, el presidente saliente Rodrigo Chaves, a quien nombró superministro.

Exministra de la Presidencia de Chaves, toma las riendas del pequeño país centroamericano de 5.2 millones de habitantes, famosas por su estabilidad política y riqueza natural, pero ahoca con un récord de asesinatos.

"Una respuesta de mano dura porque es lo que ustedes esperan (...). No me temblará el pulso para enfrentar el crimen organizado", dijo, al señalar como inaceptable que "el narcotráfico encuentre grietas" en el sistema democrático costarricense.

Admiradora de Bukele, Fernández reiteró en su discurso que pronto inaugurará una cárcel inspirada en la megaprisión para pandilleros de El Salvador.

"Pero eso no servirá de nada si los jueces siguen soltando a los delincuentes peligrosos", manifestó al achacar al poder judicial, como su antecesor, la crisis de inseguridad.

Anunció además reformas para endurecer las penas y que el año carcelario sea de 12 meses y no de ocho, como ocurre actualmente. "Ya no más alcahueterías", subrayó.

Fernández gobernará a la sombra de su mentor, quien ejercerá como una suerte de primer ministro que controlará la agenda política y económica del llamado "gobierno de la continuidad".

Gobernará con 31 de 57 diputados a su favor, una mayoría conveniente para buscar aliados en su afán de reformar el Estado, sobre todo el poder judicial.

"La reforma que necesitamos es profunda y la vamos a impulsar", dijo la presidenta, que también heredó la mayoría del gabinete de Chaves.

Opositores y analistas consideran que su proyecto apunta a una hegemonía simi-lar a la de Bukele, quien acumuló poder absoluto e instauró la reelección indefinida sobre el éxito de su guerra antipandillas, criticada por grupos de derechos humanos. "Vamos a revisar nuestra institucionalidad (...) eso no significará nunca atentar contra la división de poderes, nunca lo haría", aseguró Fernández.

Para el politólogo argentino Daniel Zovatto, habrá "una diarquía (gobierno compartido)" y riesgo de una "concentración de poder" en un expresidente "con tentaciones autoritarias".

Constantino Urcuyo, doctor en sociología política de La Sorbona, cree que el "modelo Bukele no tiene cabida en Costa Rica", pese al giro a la derecha y rasgos de "autoritarismo" en el gobierno saliente.

 



« AFP »