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Jueces del Supremo de Brasil chocan en sesión inédita

Jueces del Supremo de Brasil chocan en sesión inédita
Los magistrados de la Corte Suprema de Brasil participan en una audiencia sobre la investigación de los presuntos vínculos entre el juez Alexandre de Moraes y el banquero Daniel Vorcaro, en Brasilia. (FOTO DE AFP)

Publicación:16-09-2026
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El caso provocó fuertes enfrentamientos entre magistrados y amenaza con impactar la campaña electoral rumbo a los comicios del 4 de octubre.

Los jueces del Supremo Tribunal de Brasil expusieron este martes sus diferencias a los gritos en una sesión inédita sobre la suerte del magistrado Alexandre de Moraes, acusado de posibles vínculos con un banquero preso.

El caso ha desatado tal tormenta que eclipsó la campaña de las elecciones en las que el presidente, Luiz Inácio Lula de Silva, buscará su reelección ante Flávio Bolsonaro, hijo y heredero político del expresidente de ultraderecha Jair Bolsonaro.

La génesis del escándalo es el financiero preso Daniel Vorcaro, cuyos dudosos vínculos con el poder salpican a jueces, parlamentarios y hasta al propio Flávio Bolsonaro.

En el máximo tribunal, el llamado caso Master, en alusión al banco de Vorcaro liquidado tras un fraude masivo a sus clientes, desató una guerra interna que muchos interpretan como un pulso entre magistrados para favorecer a alguno de los dos campos en las elecciones.

El juez André Mendonça, propuesto en el cargo por Jair Bolsonaro, pidió que la corte se reuniera para evaluar un informe de policía sobre mensajes que Vorcaro envió a un número atribuido a Moraes para pedir ayuda en la investigación en su contra.

Moraes, en el ojo del huracán desde estas revelaciones, estuvo a cargo del juicio que condenó a Bolsonaro por golpismo en 2025 y es considerado un enemigo por la derecha.

Aunque la sesión, transmitida en vivo por televisión y YouTube, debía analizar si se abría una investigación a Moraes, los jueces, con sus togas, se dedicaron en gran parte a intercambiar acusaciones.

Sentados uno al lado del otro, Moraes y Mendonça protagonizaron uno de los momentos más hostiles.

Moraes acusó a su colega de estar "al servicio" de la derecha y de pedir a la policía presionar a investigados para declarar en su contra.

El intercambio dejó boquiabertos a los presentes, más acostumbrados a la solemnidad de las sesiones del supremo, constató un periodista de la AFP en la sala.

La sesión, que se prolongó todo el día, finalizó con un pedido de aplazamiento del juez Flávio Dino, exministro de Justicia de Lula, que podría prolongarse hasta diciembre.

"Estamos con una actitud que degrada la imagen del tribunal. Tengo que interrumpir esta situación", afirmó Dino.

Moraes había acusado previamente por escrito a Mendonça de producir pruebas con "ayuda de un organismo externo, probablemente un organismo extranjero" en "un claro intento de interferencia externa en las elecciones".

Luego recordó las sanciones que Washington le impuso a él y a otros jueces de la corte en 2025 por el juicio a Jair Bolsonaro, aliado de Donald Trump.

Única mujer del supremo, la magistrada Cármen Lúcia expresó su "profunda consternación y tristeza" por el tono de la sesión y pidió "perdón al pueblo brasileño".

"El país espera de nosotros una tranquilidad que creo que no hemos logrado brindar", afirmó la magistrada.

Cerca del tribunal, centenares de manifestantes se reunieron bajo la consigna "Fuera Moraes", constató la AFP.

Se reforzó fuertemente la seguridad con drones, policías armados, perros antiexplosivos e inclusive un helicóptero sobrevolando el área.

La crisis monopoliza la campaña electoral antes de la primera vuelta del 4 de octubre.

Lula pidió transparencia para que pague quien deba pagar.

"Nadie puede quedar bajo sospecha. Es importante investigar, y quien haya cometido un error debe pagar las consecuencias", dijo Lula en una entrevista en una TV local tras concluir la audiencia.

 



« AFP »