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El auge y caída de Skype, la app que revolucionó las videollamadas

El auge y caída de Skype, la app que revolucionó las videollamadas
El crecimiento de Skype fue impulsado por su modelo freemium

Publicación:01-03-2025
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Explora el auge y la caída de Skype, la aplicación que popularizó las videollamadas y marcó una era en la comunicación digital.

 

 

La suerte de Skype por fin terminó. La aplicación que alguna vez lideró las llamadas por internet, dejará de existir muy pronto, luego de que un usuario descubriera la evidencia de su inminente cierre. Si bien Microsoft no ha confirmado su discontinuación, todo apunta a que Skype pasará a mejor vida.

Algunos se preguntan cómo es posible que una aplicación, que en un momento fue considerada como una herramienta de comunicación revolucionaria, tuviera este fin. Skype fue pionera en la tecnología VoIP (voz sobre internet), sin embargo, durante muchos años luchó por mantenerse relevante en una industria que avanzaba a pasos agigantados.

Skype fue fundada en 2003 por Niklas Zennstrom y Janus Friis, creadores del popular servicio de intercambio de archivos peer-to-peer, Kazaa. Aprovechando su experiencia con redes descentralizadas, Zennström y Friis imaginaron una plataforma de comunicación que pudiera eludir las infraestructuras tradicionales de telecomunicaciones al enrutar llamadas a través de Internet.

La base técnica de Skype se construyó sobre la tecnología de Kazaa. La arquitectura P2P fue innovadora por descentralizar el proceso de comunicación, distribuyendo datos a través de los dispositivos de los usuarios en lugar de depender de servidores centralizados.

Skype utilizaba un modelo híbrido de P2P y cliente-servidor donde los clientes ordinarios (usuarios) se conectaban a través de supernodos, dispositivos potentes con suficiente ancho de banda y capacidad de procesamiento para manejar el tráfico de la red. Este diseño no solo permitía un enrutamiento eficiente de datos, sino que también minimizaba los costes operativos, permitiendo que Skype ofreciera uno de sus mayores atractivos: las llamadas gratuitas entre usuarios.

El auge de Skype: mensajes y llamadas gratuitas

El crecimiento de Skype fue impulsado por su modelo freemium: los usuarios podían hacer llamadas gratuitas entre ellos, mientras que las funciones premium, como las llamadas a líneas fijas y móviles (SkypeOut), generaban ingresos. La estrategia desafiaba directamente a los operadores de telecomunicaciones tradicionales, quienes no podían competir con precios tan bajos.

Sumado a las llamadas de voz, Skype ofrecía mensajería instantánea y transferencia de archivos. Muchas de las funciones que damos por sentadas en WhatsApp o Telegram, eran un lujo en 2004. Otras simplemente no existían o requerían cambiarse entre dispositivos para acceder a ellas, lo que fue clave para impulsar el éxito de la compañía.

Tras dos años en el mercado y 50 millones de usuarios, eBay compró Skype por 2.600 millones de dólares. El gigante de comercio electrónico quería integrar la tecnología en su plataforma, sin embargo, los desafíos técnicos lo impidieron.

Algunos expertos consideran que la caída de Skype comenzó justo antes de que la comprara Microsoft. La arquitectura basada en supernodos era su talón de Aquiles, ya que generaba caídas de rendimiento en horas pico y presentaba algunos fallos de seguridad. A eso se suma que su uso en dispositivos móviles resultaba un calvario debido al consumo de batería y los problemas de conectividad.

Los problemas técnicos y su inminente caída

Cuando Microsoft asumió el control de Skype en 2011, el panorama de las comunicaciones había cambiado drásticamente. El gigante de Redmond migró la aplicación a la infraestructura en la nube de Azure, lo que mejoró la estabilidad y el rendimiento, especialmente en plataformas móviles. El problema es que aplicaciones como WhatsApp, Viber y Line ya habían ganado terreno con interfaces más simples, conectividad más rápida y cifrado de extremo a extremo.

Skype tuvo dificultades para competir con el resto, debido a su infraestructura heredada y una experiencia de uso inconsistente. Los frecuentes rediseños y la falta de funciones intuitivas alienaron a su base de usuarios. A eso se suma que Microsoft intentó posicionar Skype como una solución empresarial, lo que generó más confusión y desprecio.

La pandemia de COVID no hizo más que acelerar la muerte de Skype, destacando sus deficiencias frente a otras aplicaciones como Zoom. La misma Microsoft prefirió invertir en Teams y su integración con Office, dejando de lado a una de las aplicaciones pioneras en esta categoría.

Así como un día Skype reemplazó a MSN Messenger, hoy Teams la desplaza como plataforma de comunicación predeterminada de Microsoft. Aquellos que quieran disfrutarla por última vez, tendrán hasta abril de 2025 para hacerlo. Después de esa fecha, Skype no estará disponible.

 



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