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Surge nueva "clase rica" en Tabasco; florece al amparo de la 4T

Surge nueva "clase rica" en Tabasco; florece al amparo de la 4T
Empresarios y líderes políticos en el estado dicen desconocer a la mayoría de los prósperos hombres de negocios que recientemente han obtenido contratos millonarios con la petrolera; muchos viven en lugares exclusivos

Publicación:07-04-2026
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Juan Carlos Guerrero Rojas y sus socios, vinculados a Pemex y al poder local, han concentrado contratos millonarios en Tabasco

Juan Carlos Guerrero Rojas, empresario tabasqueño poco conocido, se volvió noticia tras organizar una ostentosa fiesta de XV años para su hija. Aunque la élite empresarial local lo desconocía, autoridades señalan que lleva cerca de 20 años vinculado a Petróleos Mexicanos (Pemex) y ha obtenido contratos millonarios desde 2019.

Su círculo cercano incluye a Ángel Ernesto García Castillo, José del Carmen Olán Arce y Héctor Peralta Grappin, quienes controlan al menos 39 empresas, muchas de ellas con contratos con Pemex en Tabasco. Durante los últimos siete años, estos empresarios han logrado un crecimiento exponencial, beneficiándose de su cercanía con la administración federal y la petrolera.

Héctor Peralta Grappin es el socio principal de Guerrero Rojas, conocido por su pasado político como alcalde de Comalcalco y por su relación con el gobernador Javier May Rodríguez. Olán Arce y García Castillo también mantienen sociedades estratégicas con Guerrero Rojas, destacando empresas con contratos en la Refinería Olmeca y servicios de perforación en Campeche.

Construcciones Garza S.A. de C.V., ligada a Ángel Ernesto García Castillo, ha recibido adjudicaciones directas millonarias, incluyendo un contrato de 72 millones de pesos en 2026 para mantenimiento de laboratorios en la Refinería Olmeca. 

La empresa y sus socios están vinculados a figuras de Pemex que apoyaron la fiesta que puso al grupo en el ojo público.

La crisis de pagos de Pemex desde 2024 ha afectado gravemente a proveedores y empresas del sector, provocando cierres de negocios, reducción de rentas y despidos masivos.

Cambios en los plazos de pago de contratos, de 45 a 120 días, agravaron la situación y provocaron la fuga de trabajadores especializados y el debilitamiento de empresas locales y extranjeras vinculadas a la petrolera.

El contraste social en Villahermosa es evidente, con zonas residenciales de lujo y colegios privados con alta matrícula, frente a sectores que enfrentan cierres de negocios y pérdida de servicios. 

La concentración de contratos en unos pocos empresarios cercanos a Pemex y al poder político local refleja desigualdad y tensiones en la economía regional.

 



« El Universal »