Opinión Editorial


Alfonso García Robles


Publicación:16-03-2026
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¿Qué tienen en común Alfonso García Robles, Octavio Paz y Mario Molina-Pasquel Henríquez?

¿Qué tienen en común Alfonso García Robles, Octavio Paz y Mario Molina-Pasquel Henríquez? Además de ser mexicanos y haber sido formados académicamente en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), los tres fueron galardonados con un Premio Nobel: García Robles, en la categoría de Paz (1982); el escritor Octavio Paz, en Literatura (1990), y Molina, en Química (1995).

Según la organización del Nobel, entre 1901 y 2025 se han otorgado mil 026 premios, de los cuales 990 han sido concedidos a personas y 28 a organizaciones. Algunos de los recipiendarios han sido galardonados en más de una ocasión; lo aclaro por si, a la hora de contar, pareciera que las cuentas no salen.

De ese maravilloso universo de personas que han hecho grandiosas contribuciones a la humanidad ¡hay presencia mexicana! Definitivamente es algo que nos debería enorgullecer.

Hoy me gustaría referirme al primero de ellos: el michoacano Alfonso García Robles, quien nació el 20 de marzo de 1911 y de cuyo natalicio este año celebramos el 115 aniversario.

Abogado egresado de la UNAM, realizó estudios en París y en La Haya, Holanda, especializándose en derecho internacional. Fue, además, embajador de México en Brasil y ante la Organización de las Naciones Unidas.

¿Qué fue lo que hizo García Robles para ser galardonado con el Nobel de la Paz? El diplomático impulsó el desarme de Latinoamérica en momentos en que la hoy extinta Unión Soviética amenazaba con lanzar misiles nucleares desde Cuba, poniendo en vilo al mundo entero.

La ofensiva soviética, liderada por Nikita Khrushchev, fue una respuesta a los misiles nucleares estadounidenses instalados en Turquía e Italia, y —según se argumentó— para proteger a Cuba de Washington.

Desde la ONU, García Robles impulsó la desnuclearización en la región a través del llamado "Tratado de Tlatelolco", buscando que Latinoamérica quedara fuera de los conflictos entre las superpotencias.

Cada año, a inicios de octubre, se anuncian los ganadores de cada categoría del Nobel, y la ceremonia de entrega se realiza en diciembre, mes en el que falleció Alfred Nobel.

Hoy, Oriente Medio es una auténtica papa caliente: el conflicto armado entre israelíes y palestinos —que se ha extendido a Líbano— ha dejado miles de muertos y ha provocado el desplazamiento de más de un millón de personas que carecen de casa, atención médica, escuelas y alimentos.

A finales de febrero se suscitó la ofensiva de Estados Unidos contra Irán, comenzando con la muerte del líder iraní Ali Jamenei.

La invasión de Rusia a Ucrania tampoco puede dejarse de lado en este cóctel de conflictos armados en el mundo.

En momentos como los actuales, cuando la paz mundial parece estar colgada de alfileres, es cuando podemos dimensionar el papel de Alfonso García Robles en favor de la pacificación.

Alfonso García Robles falleció en 1991; no obstante, a lo largo de su vida cosechó importantes reconocimientos, entre ellos la Condecoración del Servicio Exterior Mexicano en 1982, año en que también recibió el Nobel de la Paz.

Por "su magnífico trabajo en las negociaciones de desarme de las Naciones Unidas", se leyó durante la ceremonia de entrega del Nobel.

Ese mismo año fue designado embajador emérito, honor reservado a apenas una decena de diplomáticos que han prestado servicios destacados en la política exterior.

En 2003, su nombre quedó inscrito con letras de oro en el Palacio Legislativo de San Lázaro.

Me queda claro que, si algo necesitamos, es la voluntad de los gobernantes para lograr acuerdos. Y aunque por lo pronto esta misión se antoja complicada, vale la pena voltear hacia personas que se han preocupado —y ocupado— por hacer de nuestro mundo un lugar más tranquilo para vivir.



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