Opinión Editorial


Entre el caos y la oportunidad judicial


Publicación:23-02-2026
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Hay caos y desorden en el Poder Judicial.

Hay caos y desorden en el Poder Judicial. La historia, la razón y la realidad advertían claramente lo que iba a suceder con el Poder Judicial en México después de una "reforma" aprobada por una mayoría fraudulenta en la Cámara de Diputados. Quizá la advertencia se quedó corta, porque el caos y el desorden en los que ahora está instalado el Poder Judicial son más visibles y ocurrieron más pronto de lo calculado.

Ahí está, a la vista de todas y todos. El debilitamiento estructural del Poder Judicial es claro. ¿De verdad Claudia Sheinbaum no sabía lo que iba a ocasionar con esta reforma? Yo creo que sí conocía las consecuencias y, sin embargo, le pudo más la obediencia a López Obrador que el bien de México.

A continuación, señalo tres consecuencias más claras de la implementación de la mal llamada reforma judicial:

Anulación de la independencia judicial, indispensable para la impartición de justicia. El riesgo cierto y cada vez mayor de la pérdida de esta independencia ha detenido decisiones de inversión y, sin duda, tendrá consecuencias económicas, aunque estas se nieguen.

Caos y desorden generalizados en la impartición de justicia, derivados de la falta de capacidad, ritmo y estudio de las personas juzgadoras que resultaron electas. Ahí está el rezago más grande que ha tenido el Poder Judicial en los últimos 25 años, así como la deplorable argumentación en muchas de las decisiones y la serie de renuncias anticipadas de jueces y magistrados por las condiciones que están dándose gracias a las resoluciones de algunos de los nuevos órganos.

Relacionado con lo anterior, está la anulación de una efectiva carrera judicial que ya estaba implementada dentro del Poder Judicial. Dicho sea de paso, en México se están abriendo cada vez más espacios para el arbitraje, la resolución alternativa de conflictos y la mediación.

Afortunadamente, se oyen voces en Morena que tienen la intención de revisar medidas que puedan corregir, al menos parcialmente, el desastre en la justicia, porque hay una grieta por la que podemos pasar y que nos abre una oportunidad: la programada —pero no indispensable— elección pendiente de la otra mitad del Poder Judicial.

Reconozco y felicito la actuación de nuestras Fuerzas Armadas el día de ayer en la captura y abatimiento de quien encabezó una de las organizaciones criminales más violentas del país. Es un paso relevante en la recuperación de la autoridad del Estado. Pero el desafío no termina ahí: el gobierno debe cerrar el paso a la cooptación institucional que permitió su expansión.

@Mzavalagc

 



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