Opinión Editorial
Gobernar sin gobernarse
Publicación:01-04-2026
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El centro de la dificultad de dichos políticos radica en no diferenciar un encargo público, una responsabilidad para servir a la ciudadanía.
Dar solo para recibir
Es negociar para subir
Y cada tanto convidar con algo a los que no están invitados
El cuarteto de Nos
Casi permanentemente y sin respeto alguno por los tiempos oficiales muchos políticos declaran estar interesados en participar en las contiendas electorales para ser servidores públicos. ¿Con qué objeto, servir o servirse?
Para burlar los períodos acordados en la Ley hacen hasta lo que no: de la nada hacen aparecer nuevas revistas que les otorgan la portada y el reportaje central, dan entrevistas en diversos medios de TV y podcast, pagan bots y hasta confeccionan memes que los viralicen, el chiste es estar en el ojo público, ser conocidos, famosos. Una gran mayoría aplica el "haiga sido como haiga sido", el objetivo es llegar al puesto. Ya luego, en funciones, la cosa cambia y el rostro y mano amable se transforma en fría distancia y arrogancia.
El centro de la dificultad de dichos políticos radica en no diferenciar un encargo público, una responsabilidad para servir a la ciudadanía, la cual paga con sus impuestos sus flamantes sueldos, de la propiedad de un poder al más puro estilo de la realeza del tipo de María Antonieta: se comportan como si fueran reinas y reyes, no desean rendir cuentas, ni que los cuestionen, desean gobernar pero no se gobiernan ni a sí mismos, buscan conquistar el poder, tanto para sí como para su partido, servirse con la "cuchara grande", hacer turbios negocios, ir ganando posiciones, aprovechar mientras dura el cargo.
Por ello, al terminar sus funciones a la mayoría los acompaña la deshonra, la vergüenza y la burla social, no salen a la calle o se van a vivir al extranjero, efecto de haber simulado y aprovechado el cargo y el presupuesto asignado, no mejoraron nada, al contrario, adquirieron más deuda, pagaron favores, los problemas fundamentales continuaron, incluso se agravaron: movilidad social y urbana, mejores condiciones de trabajo, acceso a una educación, reducción de la pobreza, acceso a servicios de salud dignos, impartición de justicia, mejora de la seguridad y cuidado del medio ambiente.
Desean gobernar, pero no se gobiernan a sí mismos, desean servir, pero en realidad se sirven. Son personas con muy bajo nivel de educación, hacen todo por tener, por poseer, por "salvarse" ellos, a sus amigos y familiares; se dedican a mentir y a robar "legalmente", poseen una axiomática muy flexible con la que justifican todo lo que hacen y obtienen. Eso sí, cuidan mucho la imagen, en ausencia de inteligencia y argumentos sólidos, la pose lo es todo, están huecos, los deslumbra el lujo barato de comprar y poseer cosas, no tienen sustancia ni ideales de ningún tipo, ni posición ética ni valores, simple y sencillamente porque creen que la política es asunto de lucrar con el puesto, negociar con las personas por cientos de miles, por millones; sus cómplices también están en áreas estratégicas de gobierno, empresa y academia, quienes en algún momento también se humillarán y recibirán finalmente lo suyo, sea por guardar silencio o simplemente por voltear para otro lado.
El mundo actual está lleno de políticos rapaces, ladrones profesionales, que encantan por su posición perversa que aparentemente sabe y controla todo, reparten y cobran favores a empresas, sociedad civil, academia, para entonces tener a todos medianamente a gusto, ya que a todos, en algún momento, les tocará algo de la repartición del "pastel".
« Camilo E. Ramírez Garza »



