Opinión Editorial
¡Lucha social invencible de las mujeres!
Publicación:10-03-2026
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Sin las mujeres no habría las sociedades en que hoy vivimos, ni los avances alcanzados en las comunidades
En la construcción de un mundo más igualitario, más justo y de mayor armonía, este 8 de marzo la fuerza de las mujeres se manifestó otra vez en las principales ciudades del mundo para exigir cese la violencia machista, acabar con los abusos sexuales y poner fin a los feminicidios.
Los ejes de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer se centraron en nuestros avances en la sociedad, pero principalmente en los retos pendientes, al visualizar las desigualdades estructurales y la violencia contra las mujeres en todo el planeta.
Somos más de ocho mil millones de pobladores en el planeta Tierra. De ellos, más del 50 por ciento somos mujeres, quienes a través de la historia representamos el pilar fundamental en la construcción del cambio y la transformación de cada etapa que la humanidad ha atravesado.
Sin las mujeres no habría las sociedades en que hoy vivimos, ni los avances alcanzados en las comunidades más pequeñas y humildes.
En la comunidad de la colonia Tierra y Libertad tenemos nuestra propia historia, donde sus organizaciones sociales y educativas son producto de la lucha social. Pero, fundamentalmente, de una lucha social invencible de las mujeres que llegaron hace ya casi 53 años, para abrir el campo de oportunidades que no tuvieron las pasadas generaciones hacia sus hijas e hijos, nietas y nietos, sobrinas y sobrinos, biznietas y biznietos.
Nos da mucho gusto observar la respuesta sensible y congruente de las mujeres de Tierra y Libertad, acerca del papel que debemos de tener y representar dignamente en la sociedad.
Estamos cansada de que la mujer no sea visibilizada, que sus derechos sean conculcados, que sea violentada, reprimida e incriminada y, sobre todo, cuando estos agravios se comenten contra las mujeres de aquellos grupos más vulnerables. Las niñas, jovencitas, estudiantes, trabajadoras, amas de casa y adultas mayores merecen tener el respeto, el reconocimiento y el pleno ejercicio de los derechos que les asisten.
Por ello, la conmemoración del 8M no es una jornada más, sino un proceso histórico de concienciación sobre lo que las mujeres somos y podemos seguir siendo como ejes en la construcción de una mejor sociedad.
¡Estamos llamadas a seguir haciendo historia!
Estamos llamadas a seguir empujando la rueda de la historia con el protagonismo combativo que siempre han tenido las mujeres en todos los movimientos sociales, políticos, económicos y culturales, como en la Independencia, en la Reforma, en la Revolución y en la actual lucha por la Transformación, para consolidar y profundizar todos los derechos humanos, civiles, laborales, educativos y de salud.
Quiero destacar no a los líderes, sino a aquellas mujeres que en unidad empujan fuerte para impulsar el avance de la sociedad y salir adelante.
Rindamos reconocimiento fraterno a las mujeres que han hecho historia, pero también a todas quienes participan decididamente y abanderan las causas emancipadoras y revolucionarias que nos van a llevar a conquistar más cauces libertarios, igualitarios y democráticos, así como más espacios de oportunidades y de posibilidades.
Derrotemos el patriarcado, los abusos y los feminicidios. Derrotemos toda la violencia que se ejerce por un patrón machista que todavía está presente.
Juntas y juntos construyamos un país más justo, equitativo y de bienestar para todas, todos y todes. Queremos el progreso con equidad e inclusión para que ya no haya más violencia ni discriminación. Construyamos una sociedad igualitaria, con justicia y paz, donde las mujeres representemos dignamente y con todos nuestros derechos a ese 50 por ciento que somos en el planeta.
Saludamos la entusiasta y consciente integración de las juventudes universitarias y preparatorianas, que han retomado el 8M como una plataforma de lucha y de organización, sumándose como protagonistas de la historia hasta lograr la igualdad plena, terminar con cualquier tipo de violencia, erradicar el patriarcado machista y toda forma de opresión y represión contra las mujeres.
No une el gran anhelo porque otra sociedad y otro México es posible ¡¡¡
« Lupita Rodríguez Martínez »



