Opinión Columna


Nieves Lázaro


Publicación:02-09-2026
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El organismo marcó finalmente su límite imponiéndonos una abrupta despedida. La noticia de tu muerte me dejó sin palabras. 

Tan sólo unos días antes habíamos platicado. Estuvimos hablando de tus ires y venires al hospital para ver si ya tenían quirófano programado para tu operación, operación que me comentaste sería de corazón abierto. 

Una larga espera, con estudios, búsqueda de donadores de sangre y plaquetas, y una programación que parecía no llegar, fueron la antesala, sabor a misión imposible, de la operación.

Nos conocimos sobre todo en las aulas de la Facultad de Psicología (UANL) donde estudiaste, tuve el privilegio de ser tu maestro. Sé que era tu segunda carrera. 

Que además gustabas de las artes, el canto y sobre todo de la literatura. Tu mirada y tu voz congeniaban muy bien con tu tono alegre, entusiasta y siempre interesado en aprender. 

Desde que egresaste, ya hace algunos años, recuerdo que coincidíamos en algún evento o nos saludábamos en Navidad y Año Nuevo, en los respectivos cumpleaños o cuando, el día del maestro me enviabas algún mensaje; compartíamos anécdotas o comentario sobre algún asunto de actualidad. 

A los pocos días de tu partida, se me impuso un pensamiento: ironías de la vida, fueron las circunstancias de una "operación de corazón abierto" las que te arrancaron de este mundo, pero es que parecía que tú ya vivías desde siempre con el corazón abierto con tus allegados, familia y amigos. 

Te vamos a extrañar Nieves. Cosa curiosa es la muerte que hace que los recuerdos de lo compartido adquieran de pronto una nitidez y cercanía que casi se pueden tocar, como si hubieran sucedido ayer.

Ayer platicaba con unos amigos respecto a perder a un ser querido, como algo del mundo se pierde para siempre, mas siempre queda un resto, algo que nos acompaña.

Nosotros nos quedamos con tu mirada y tu voz, con tu atención siempre amable, luchaste siempre y hasta el final, con valentía, alegría y entusiasmo. Ese es parte de tu legado.




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Camilo E. Ramírez

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