Opinión Editorial


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Publicación:23-02-2026
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Las páginas de "La guerra y la paz" nos recuerdan que los conflictos no se reducen a batallas aisladas.

Las páginas de "La guerra y la paz" nos recuerdan que los conflictos no se reducen a batallas aisladas, sino que son procesos que impactan la vida de los pueblos. Esa visión ayuda a entender que cada acción en contra del crimen organizado en México tiene consecuencias que van más allá del momento mismo del operativo.

De ahí que sea un hecho contundente el abatimiento de quien fuera señalado como líder del CJNG, un golpe estratégico que demuestra la capacidad del Estado para enfrentar a quienes han sembrado miedo y violencia.

El Gobierno de México asumió la tarea de atender lo anterior, consciente de que la seguridad no se construye solo con fuerza, sino también con coordinación, justicia y presencia institucional de los demás órdenes.

Lo ocurrido este domingo en Jalisco, y que se extendió a otras entidades del país, no fue un hecho menor; fue el resultado de meses de inteligencia militar central, de la coordinación con el Centro Nacional de Inteligencia y la Fiscalía General de la República, y de una operación precisa ejecutada por Fuerzas Especiales del Ejército Mexicano, con apoyo de la Fuerza Aérea y de la Guardia Nacional.

Estos datos no deben leerse con morbo, sino con claridad: el Estado mexicano actuó conforme a la ley, enfrentó una agresión armada y logró neutralizar una amenaza que por años lastimó a miles de familias en todo México.

Es comprensible, sin embargo, que tras un golpe de esta magnitud se haya producido una reacción violenta en distintos puntos del territorio. La demostración de violencia no es señal de debilidad gubernamental. Es, paradójicamente, la respuesta desesperada ante una acción efectiva. Lo vivimos en el pasado. La diferencia es que ahora existe una estrategia de seguridad clara. La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ha sido enfática: no habrá pacto con el crimen, no habrá tregua con quienes atentan contra la paz de México.

Hoy más que nunca necesitamos unidad. Unidad para respaldar la Estrategia Nacional de Seguridad. Unidad para confiar en que las instituciones están cumpliendo su responsabilidad.

Debemos seguir apoyando a la presidenta, respaldando a nuestras instituciones y alimentando los canales confiables de información. Luchar contra la violencia es un proceso complejo, y la paz siempre será una conquista colectiva.

 



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