Opinión Editorial


T-MEC: la negociación tecnológica


Publicación:24-07-2026
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. Los aranceles no forman parte de la revisión formal del T-MEC pues se trata de medidas unilaterales que EU puede aplicar al margen del tratado.

Cuando leas estas líneas tal vez ya tendremos más información sobre lo que habría sucedido con la visita a México del representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, quien sostendrá reuniones con la presidenta Claudia Sheinbaum y con el secretario de Economía, Marcelo Ebrard.

Posiblemente ya conoceremos algunos acuerdos, desacuerdos o, al menos, las pistas de lo que realmente busca Washington en esta nueva etapa de revisión del T-MEC. Lo cierto es que desde que EU dejó claro que no está dispuesto a comprometerse por otros 16 años con el tratado y prefiere revisiones anuales, las especulaciones no han dejado de crecer.

En muchos foros empresariales, en reuniones de cámaras industriales y hasta en los pasillos del sector tecnológico aparece la misma pregunta: ¿qué más va a pedir Estados Unidos?

La tercera ronda técnica de diálogo con EU pone sobre la mesa temas sensibles como las reglas de origen para la industria automotriz y contenido regional en manufacturas. También se hablará de acero, aluminio, cumplimiento laboral, disposiciones ambientales, servicios financieros y comercio digital.

El pasado 2 de julio te comenté que la industria mexicana de tecnologías de la información comenzaba a mostrar señales de nerviosismo. No era una exageración. Si Washington endurece la vigilancia sobre el contenido asiático de los productos que cruzan la frontera, muchas empresas tecnológicas podrían enfrentar una presión similar a la que desde hace tiempo vive el sector automotriz.

México se ha convertido en un centro de manufactura tecnológica relevante, pero buena parte de los componentes electrónicos provienen de Asia, particularmente de China.

En ese sentido, agradezco la oportunidad de platicar con el presidente del Consejo Coordinador Empresarial, José Medina Mora, quien busca poner algo de serenidad en un ambiente dominado por rumores sobre todo en la industria de Tecnologías de la Información (TI).

Su primera precisión es importante. Los aranceles no forman parte de la revisión formal del T-MEC pues se trata de medidas unilaterales que EU puede aplicar al margen del tratado. Por ello, explica que el sector privado de los tres países mantiene una estrategia conjunta para defender la permanencia del acuerdo y promover que los productos que cumplan las reglas de origen continúen pagando cero por ciento de arancel.

Otro tema que suele aparecer en las conversaciones es la presunta debilidad de las aduanas mexicanas. Medina Mora sostiene exactamente lo contrario. Afirma que los controles han mejorado y que incluso puede observarse una reducción en las importaciones mexicanas provenientes de Asia después de la aplicación de diversos aranceles.

Donde sí reconoce un rezago importante es en los pagos digitales. Mientras varios países sudamericanos y asiáticos aceleran la adopción de plataformas electrónicas, México todavía tiene una asignatura pendiente. Modernizar los sistemas de pago ya no es únicamente una cuestión de inclusión financiera, también forma parte de la infraestructura necesaria para competir en el comercio internacional.

Respecto de la Inteligencia Artificial (IA), el dirigente empresarial considera que el tema todavía no genera tensiones dentro de la negociación. No obstante, reconoce que la regulación llegará, como siempre ocurre con las grandes innovaciones tecnológicas, después del desarrollo de la propia tecnología. En ese sentido, considera razonable iniciar discusiones sobre el uso de la IA entre niños y adolescentes, particularmente en el ámbito educativo.

También circulan versiones sobre un eventual anexo al T-MEC relacionado con el entrenamiento de modelos de IA y los derechos de autor. Hasta ahora, asegura, ese asunto no forma parte de la agenda formal de negociación.

Quizá la reflexión más importante no tiene que ver con aranceles, aduanas o IA, sino con el papel que México quiere desempeñar durante los próximos años. Medina Mora admite que el país necesita dejar de ser únicamente un gran ensamblador de tecnología para convertirse en desarrollador de soluciones propias.

Eso implica invertir mucho más en investigación y desarrollo, fortalecer las incubadoras de empresas, acelerar los proyectos de innovación y aprovechar el talento que ya existe en universidades, centros de investigación y compañías mexicanas.

Medina Mora dice que las negociaciones del T-MEC probablemente serán largas y complejas. Exigirán paciencia, capacidad de negociación y firmeza.

Pero independientemente del resultado (lo dice este reportero), la discusión debería mostrar a los mexicanos que la mejor defensa es construir una economía capaz de innovar, generar propiedad intelectual y competir por conocimiento, no solamente por costos laborales. Ahí, más que en cualquier mesa de negociación, se juega buena parte del futuro tecnológico del país.



« Hugo González »