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Día de Muertos vs. Halloween: qué significan ambas celebraciones

Día de Muertos vs. Halloween: qué significan ambas celebraciones


Publicación:19-10-2026
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Ambas celebraciones están relacionadas con la muerte y las creencias sobre el regreso de los difuntos.

CIUDAD DE MÉXICO, octubre 18 (EL UNIVERSAL).- El Día de Muertos y Halloween comparten algo que los hace coincidir cada año en el calendario, y es que ambas celebraciones están relacionadas con la muerte y las creencias sobre el regreso de los difuntos. Sin embargo, detrás de los disfraces, las ofrendas y las tradiciones familiares existen historias muy diferentes que explican por qué se festejan y qué representa cada una.
Mientras en México el 1 y 2 de noviembre se dedican a recordar a los seres queridos que fallecieron, el Halloween, celebrado el 31 de octubre, tiene raíces en una antigua festividad celta. Aunque con el paso del tiempo ambas costumbres han incorporado nuevas prácticas, sus orígenes permiten entender las diferencias entre una tradición que honra la memoria de los difuntos y otra que evolucionó hasta convertirse en una fiesta de disfraces y dulces.
El Día de Muertos es una tradición arraigada en la cultura mexicana, en la que se cree que las almas de los seres queridos regresan temporalmente al mundo de los vivos para reunirse con sus familias.
Por esa razón, los hogares preparan ofrendas de Día de Muertos con fotografías, alimentos, bebidas y objetos que fueron importantes para quienes fallecieron. Estos altares buscan recibir a las almas y conservar el recuerdo de las personas que formaron parte de la familia.
En cambio, Halloween tiene un origen vinculado con antiguas creencias celtas y, en la actualidad, se relaciona principalmente con los disfraces, las calabazas, los dulces y las actividades recreativas.
El Día de Muertos tiene raíces en las creencias de varios pueblos indígenas de México, entre ellos los mexicas, mixtecas y zapotecas, cuyas cosmovisiones otorgaban un papel importante a la muerte y al destino de las almas.
De acuerdo con el Instituto Nacional para el Federalismo y el Desarrollo Municipal (INAFED), el culto a los difuntos fue una parte esencial de las culturas prehispánicas.
Las personas fallecidas eran enterradas con objetos que, según sus creencias, las acompañarían durante su recorrido hacia el Mictlán, el lugar al que se dirigían las almas después de la muerte.
Sus familiares también realizaban ceremonias para acompañarlas simbólicamente durante ese viaje.
Con la llegada de los colonizadores españoles, estas prácticas se mezclaron con las celebraciones del calendario cristiano. La combinación de creencias dio forma a una tradición que también coincidía con el cierre del ciclo agrícola del maíz.
Así, el calendario estableció dos fechas importantes. El 1 de noviembre, conocido como el Día de Todos los Santos, se dedica tradicionalmente a recordar a los niños fallecidos, mientras que el 2 de noviembre, correspondiente al Día de los Fieles Difuntos, está destinado a honrar a los adultos que murieron.
El origen de Halloween se remonta a más de tres mil años, al antiguo festival celta conocido como Samhain. Esta celebración marcaba el final de la temporada de cosechas y el comienzo del invierno, además de señalar el inicio de un nuevo año dentro del calendario celta.
Durante Samhain existía la creencia de que las almas de los difuntos podían regresar para visitar a sus seres queridos. También se pensaba que quienes habían fallecido durante el último año emprendían su camino hacia el inframundo.
Con el tiempo, la festividad adquirió nuevas influencias religiosas y culturales. Su nombre procede de la expresión inglesa All Hallows' Eve, que significa víspera de Todos los Santos.
Entre las antiguas prácticas relacionadas con esta fecha se encontraban las fogatas y el uso de disfraces, asociados con la intención de protegerse de los espíritus o confundirlos. Estas costumbres fueron transformándose hasta dar paso a una celebración en la que predominan los personajes de terror, los dulces y las actividades para niños y adultos.
La historia de Halloween en Estados Unidos también estuvo marcada por cambios culturales. En sus primeros años, algunos colonizadores desalentaron las celebraciones vinculadas con sus raíces paganas. Sin embargo, durante el siglo XIX, la festividad comenzó a recuperar popularidad y a incorporar elementos relacionados con las cosechas.
La llegada de varios inmigrantes irlandeses contribuyó a revitalizar la tradición y a extender sus costumbres. Con el paso de las décadas, Halloween se transformó hasta convertirse, durante el siglo XX, en una de las celebraciones más populares del país.
En México, Halloween ha ganado popularidad por la influencia de la cultura pop, las películas y las costumbres estadounidenses. Esto ha permitido que cada vez más personas incorporen disfraces y decoraciones alusivas a la fecha, especialmente durante las celebraciones infantiles, que es el salir a "pedir calaverita".


« El Universal »