Opinión Editorial


Los estudiantes


Publicación:26-08-2026
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Los jóvenes estudiantes siempre han estado presentes y a la altura de la lucha de las grandes causas

"Ser joven y no ser revolucionario es una contradicción hasta biológica"

Salvador Allende 

Todos los jóvenes estudiantes —adolescentes y adultos jóvenes— en algún momento fueron incomprendidos y juzgados por otras generaciones. Les han dicho de todo: exagerados, revoltosos, vagos, pederos, ingenuos, ridículos, busca pleitos, rebeldes sin causa, ignorantes e idealistas que no entienden cómo funcionan las cosas del mundo, generación vacía, sin rumbo. En fin, cualquier adjetivo que, además de buscar denigrarlos, manifiesta una profunda incomprensión de lo que dicha generación está viviendo y desea expresar. Como decía Sigmund Freud cuando no se entiende algo se le suele insultar. 

Los jóvenes estudiantes siempre han estado presentes y a la altura de la lucha de las grandes causas: buscar el  voto para las mujeres, la reivindicación de los derechos laborales, la equidad de género, la recuperación de los espacios públicos, el derecho a una educación de calidad, la erradicación de la violencia y el acoso sexual en escuelas y lugares de trabajo, la legalidad y la cultura de la paz, el derecho a la manifestación libre de las ideas; en última instancia, el derecho a ser feliz. Los jóvenes siempre portan esperanza y renovación.

En cada una de las batallas manifiestan con sinceridad y determinación lo que piensan de lo que observan y viven en carne propia. Y al hacerlo obviamente incomodan, mueven conciencias y corazones, hacen estremecer estructuras de poder que, la mayoría de las veces, buscan silenciarlos cuando no cooptarlos por diversos medios, son estructuras que tienen de la conservación y a la simulación de una democracia, donde se finge que se dialoga, pero en realidad ya se tiene la última palabra.

En el camino, los jóvenes pueden parecer simplistas e ingenuos, con poca experiencia. Y puede ser que en ciertos casos eso sea cierto, pero uno de los vehículos de la sabiduría de los jóvenes es la verdad, el deseo por lo genuino y el sentido. Por ello rechazan las formas protocolarias y de simulación de las verdades a modos; no sólo exigen y esperan un cambio, sino que también éste sea verdadero. No tienen empacho ni vergüenza en sostener el ridículo ante la mirada del extraño, la singularidad y el deseo de ser quien son. No importa si esto se manifiesta en la expresión del amor de pareja o en una relación de amistad, en una tendencia de la cultura pop del momento o la búsqueda de referentes en los adultos verdaderos que puedan acompañarlos posibilitándoles que encuentren su propio camino, su propia voz.




« Camilo E. Ramírez Garza »