Cultural Singularidades
Abren nuevo templo de la Parroquia Penitenciaria

Publicación:30-09-2026
TEMA: #Cereso
El nuevo recinto cuenta con presbiterio, campanario, pila bautismal, confesionario y sacristía, así como salones destinados a cursos, talleres
Con capacidad para alrededor de 400 personas y destinado a fortalecer la atención espiritual de las personas privadas de su libertad y sus familias, fue dedicado el nuevo templo de la Parroquia Personal Penitenciaria San Pedro y San Pablo, en el Centro de Reinserción Social Apodaca 1.
La ceremonia se realizó en el marco de la memoria de Nuestra Señora de la Merced, patrona de las personas privadas de su libertad, y fue presidida por el Nuncio Apostólico en México, Mons. Joseph Spiteri.
En la celebración participaron Mons. Rogelio Cabrera López, Arzobispo de Monterrey; los Obispos Auxiliares; el párroco Óscar Lomelín Blanco; sacerdotes, diáconos y agentes de Pastoral Penitenciaria, además de autoridades penitenciarias, bienhechores y alrededor de 200 personas privadas de su libertad.
El nuevo recinto cuenta con presbiterio, campanario, pila bautismal, confesionario y sacristía, así como salones destinados a cursos, talleres, retiros y actividades de formación. También dispone de espacios para el acompañamiento de las familias, mientras que la antigua capilla del penal quedó integrada como Capilla del Santísimo.
La Parroquia Personal Penitenciaria San Pedro y San Pablo fue erigida el 16 de octubre de 2023 para atender a la población del centro penitenciario. Con las nuevas instalaciones, las actividades religiosas y de acompañamiento podrán desarrollarse de manera simultánea, desde celebraciones litúrgicas hasta programas de formación y atención espiritual.
Para la Arquidiócesis de Monterrey, el templo representa además un espacio de encuentro y acompañamiento para quienes se encuentran privados de su libertad, bajo la premisa de que la dignidad de las personas permanece aun en circunstancias adversas.
La construcción fue posible mediante la colaboración de las autoridades penitenciarias, que facilitaron los espacios, así como de diversos bienhechores. La dedicación del templo en la memoria de Nuestra Señora de la Merced estuvo acompañada por el llamado evangélico: "Estuve en la cárcel y me visitaron", como una referencia a la labor de acompañamiento que realiza la Iglesia en los centros penitenciarios.
La Arquidiócesis encomendó a Nuestra Señora del Roble, patrona de Monterrey, a las personas privadas de su libertad, sus familias, el personal de los centros penitenciarios y quienes participan en la Pastoral Penitenciaria.
« El Porvenir / César López »




