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Concluye periodo cuaresmal con la consagración de los Santos Oleos

Concluye periodo cuaresmal con la consagración de los Santos Oleos


Publicación:01-04-2026
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A través de esta celebración se consagra el Santo Crisma (de aquí el nombre de misa crismal) y se bendice además los restantes óleos o aceites

El Arzobispo de Monterrey, Rogelio Cabrera López, presidió la Misa Crismal en la Basílica de Nuestra Señora del Roble, donde  consagró los Santos Oleos y con ello se concluyó el periodo cuaresmal.

A través de esta celebración se consagra el Santo Crisma (de aquí el nombre de misa crismal) y se bendice además los restantes óleos o aceites (para los enfermos y los que se van a bautizar).

En un ambiente de fe, comunión y profunda gratitud y acompañado por sacerdotes de la diócesis, Cabrera López destacó la importancia de la gratitud como fundamento de la vida eclesial.

"Comienzo con un acto de gratitud... porque la gratitud crea comunión", expresó Cabrera López.

Asimismo, Monseñor invitó a los presentes a dirigir la mirada a Dios, a la Virgen María, recordando que el sacerdocio es un don gratuito.

"Hemos sido ungidos más allá de nuestros méritos... ha sido un acto total de gratuidad de Dios".

Al reflexionar sobre el Evangelio de san Lucas, el arzobispo subrayó que la unción sacerdotal está inseparablemente unida al don del Espíritu Santo, el cual impulsa a los ministros a vivir su vocación con amor, cercanía y entrega.

"El Espíritu Santo nos anima a hablar con ternura al pueblo de Dios, nos hace sensibles ante el dolor humano y nos empuja a la misión".

Retomando el mensaje del profeta Isaías, enfatizó que la misión del sacerdote es proclamar "el año de gracia del Señor", lo que se traduce en una vida marcada por la misericordia, especialmente hacia quienes más sufren:

"Los pobres, los cautivos, los ciegos, los oprimidos... la fila del sufrimiento es interminable", señaló, reconociendo las múltiples realidades de dolor presentes en la sociedad actual.

Durante la homilía, el presbiterio diocesano renovó sus promesas sacerdotales.

Los sacerdotes renovaron públicamente sus promesas sacerdotales, reafirmando su compromiso de servicio al Pueblo de Dios. Este gesto simboliza la unidad del presbiterio con su obispo y la fidelidad a la misión recibida.

Por último, el arzobispo invitó a los sacerdotes a vivir este tiempo jubilar con una doble actitud: gratitud y conversión. Reconoció las limitaciones humanas, pero afirmó que la gracia de Dios supera cualquier fragilidad:

"La gratitud cubre la deuda de nuestros errores... hoy miramos a Jesucristo, sumo y eterno sacerdote".

 



« El Porvenir / César López »