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Fortalece Arquidiócesis clero con cinco nuevos presbíteros

Fortalece Arquidiócesis clero con cinco nuevos presbíteros


Publicación:05-08-2026
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La Arquidiócesis de Monterrey fortalece su clero con la ordenación de cinco nuevos presbíteros

En el marco conmemorativo de la festividad litúrgica dedicada a San Juan María Vianney, figura emblemática y patrono universal del clero, la comunidad católica de la Arquidiócesis de Monterrey experimentó una profunda vivencia de júbilo y esperanza espiritual, esto tras la consagración sacerdotal de cinco nuevos presbíteros, quienes han asumido el segundo grado del sacramento del Orden con el propósito fundamental de consagrar su existencia al acompañamiento y servicio del pueblo creyente.

La solemne Eucaristía estuvo encabezada por el Arzobispo metropolitano, Rogelio Cabrera López, quien manifestó su sincero reconocimiento hacia la entrega, disposición y vocación demostrada por el grupo de nuevos presbíteros.

El grupo se encuentra integrado por Ángel Alberto Bernal Hernández, César Enrique Guerrero Tristán, Sergio Mendoza González, Mauro Villegas Barboza y Pierre Bachelet Thomas, este último procedente de la diócesis haitiana de Jérémie.

Durante el desarrollo de la homilía litúrgica, el jerarca católico dedicó un mensaje especial dirigido a la Iglesia particular asentada en Haití, externando su agradecimiento por la confianza depositada en la provincia eclesiástica regiomontana al permitir la formación teológica y pastoral de Pierre en tierras mexicanas.

"Desde nuestra Iglesia de Monterrey saludamos a su Iglesia en Haití, la Diócesis de Jérémie, agradecidos por la confianza de haberlo enviado a formarse con nosotros".

Ante esta circunstancia, Mons. Cabrera externó su deseo de que este periodo formativo en el territorio nacional constituya un cimiento sólido para el trayecto vocacional del presbítero extranjero. Si bien el padre Pierre retornará eventualmente a su circunscripción eclesiástica de origen, desempeñará su labor ministerial de manera temporal colaborando de forma activa dentro de las estructuras pastorales de la arquidiócesis local.

Al traer a la memoria la figura histórica del célebre Cura de Ars, el pastor diocesano exhortó a los recién ordenados a contemplar en su testimonio un paradigma permanente de sencillez, confianza absoluta y donación incondicional al Creador.

En su disertación, indicó que el santo francés reconoció plenamente sus debilidades y limitaciones humanas, pero jamás permitió que tales flaquezas se transformaran en barreras frente al llamamiento divino. Por el contrario, depositó la totalidad de su confianza en la acción de la gracia sobrenatural, permitiendo que el Altísimo trazara un nuevo rumbo en su devenir existencial.

Asimismo, el arzobispo recordó aquella emblemática sentencia que marcó la trayectoria espiritual del santo europeo.

"Me postré siendo nada y me levanté sacerdote", enfatizando que tal exclamación sintetiza la esencia del ministerio sacerdotal para aquel que asume su pequeñez humana mientras deposita su esperanza en la providencia.

La gracia como eje fundamental del sacerdocio.

Analizando los textos bíblicos proclamados durante el ritual litúrgico, la máxima autoridad eclesiástica local puntualizó que uno de los conceptos cardinales para comprender la labor ministerial es precisamente la gracia.

Recordó que el profeta Isaías anticipó la misión salvífica del Mesías calificándola como un tiempo favorable o año de gracia del Señor, al tiempo que puntualizó que Jesucristo, al replicar este pasaje en el recinto sinagogal, centró su mensaje en la infinita misericordia del Padre celestial.

De igual manera, al retomar las enseñanzas epistolares de san Pablo dirigidas a la comunidad de Roma, recalcó que la salvación constituye un obsequio enteramente gratuito concedido por la divinidad sin requerir méritos previos, instando a los nuevos pastores a conducir su ministerio bajo la premisa de que toda obra pastoral surge del amor inmerecido del Señor.

Finalmente, los instó a desempeñar sus funciones eclesiásticas impregnadas de entusiasmo, optimismo y cercanía fraternal con los fieles, recordando que la razón de ser del sacerdocio radica en la entrega desinteresada hacia el prójimo.

"Nosotros también queremos compartir el regalo que Dios nos ha dado".

A nombre del conjunto de sacerdotes ordenados, el presbítero Sergio Mendoza González pronunció palabras de gratitud dirigidas al Altísimo, al prelado diocesano, a los obispos auxiliares, al equipo rector y formadores del seminario, así como a los familiares y comunidades que caminaron junto a ellos durante el proceso formativo. El presbítero destacó que el ministerio conferido no representa un tesoro para resguardar de forma individual, sino un don destinado a enriquecer al pueblo de fe.

En el mismo sentido, el padre Pierre Bachelet Thomas expresó su reconocimiento hacia la Iglesia regiomontana por la cálida acogida durante su estancia formativa, reiterando su felicidad por colaborar temporalmente en la región antes de su retorno definitivo a su nación natal.

 



« El Porvenir / César López »