Cultural Singularidades


La argolla sumergida

La argolla sumergida


Publicación:17-10-2026
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Una reflexión íntima sobre la transformación personal a través del arte, el dolor, el amor y la apropiación de la propia historia.

Me pongo guapo para Rosalía. 

Hace quince años me mudé a vivir, por un tiempo, con el viejo D. D. Yo tenía 37. Mi plan era componer música y no pude hacerlo de inmediato; surgió un bloqueo emocional y me rendí ante él. Esa derrota fue la semilla de mi conocimiento Multidisciplinario. Poco a poco, no solo compuse música, también comencé a escribir literatura, a pintar, a realizar performance e incluso volví a la Fotografía, comenzando por Desnudos Femeninos. Redescubrí el amor de una manera tan fantástica, o más, incluso, que aquella que había vivido en mis veintes. 

¿Cómo fue esa transformación silenciosa, que dibujé públicamente como fracaso, y que no fue sino la fórmula vitoriana de lo sagrado? Comencé por escribir una Memoria. Fue un amargo recuento de mi vida tal y como me había sucedido hasta ese momento: o más bien dicho: como Creía que me había ocurrido. Porque esa historia que contaba no era del todo mía, por el simple hecho de que no me había apropiado de ella; no la entendía. 

En aquella pequeña recámara de la Colonia Condesa, a una cuadra de la Casa El Barco donde Edward Weston y Tina Modotti vivieron en la década de 1920, comencé una costumbre que poca gente comprende cabalmente: la del acto de desnudarme a través de la palabra, mostrando al mundo mis sufrimientos y debilidades: mis temores y ansiedades: mi ser más vulnerable: el que llora y quisiera renegar. 

Pero si alguien se aferra a aquella, mi máscara de hace quince años, dirá que de todo aquello, nada sirvió, realmente, de nada: nadie mira lo que hice, o si lo hace, es para desviar la vista y lanzar un comentario inapropiado, un juicio, una gota de veneno y rencor. Es devastador; naturalmente, devastador. Me obliga a preguntarme: ¿La gente de este mundo a dónde va? ¿Por quién doblan las campanas? ¿Por quién? Por el Infierno.

Sucedió el triple sacrificio: el de mi vida como economista, el sueño de compositor por el que cambié aquella multidisciplinariedad, y el largo aplazamiento para el arribo de la Justicia. La cantidad de humillaciones y vituperios también fue numerosa. Honrosamente numerosa. ¿Qué haría sin mis enemigos?

Mi soledad es inmortal, sagrada y venerada; mi revancha... (Who Believes In Angels?, Elton John y Brandi Carlile).

Pero todo esto no es sino solo la forma parcial de mi historia, porque mi historia no está hecha de cosas que me sucedieron, sino de algo más trascendental: de lo que decidí hacer con lo que me pasó.

Justo cuando adquirimos consciencia de que actuamos frente a los sucesos, de que tomamos decisiones que definen el desenlace de los acontecimientos, es cuando nos apropiamos de La Historia. El camino es largo y la juventud es una ventaja. Quince años de reflexión ante historias que se acumularon, que se desarrollaron frente a mis ojos y a través de ellos, se formaron los colores, las formas, el fondo; la palabra, imagen, sonido y movimiento. Átomos que he diseñado. Materiales de los que me he valido para aislar, sujetar, penetrar y heredar, hasta finalmente, apropiarme de mi propia Historia en su plenitud de pasado, presente y futuro. Triple espiral de fuego y sangre: alquimia erótica.

El Verbo completo. El sonido del Verbo. El color del Verbo. La figura del Verbo. La imagen del Verbo. El Verbo en movimiento. El éxtasis.

Las tormentas, los miedos y los sufrimientos, fueron abrazados en su momento. Son parte de la ruta porque toda lágrima tiene el potencial de convertirse en un Diamante, ("Mio Cristo Piange Diamanti" y "Memória", con Rosalía). La fortaleza crece de una semilla que debe arrancársele al huracán.

La duda humecta la esperanza.

Toda creación tiene el potencial para la desilusión, y toda desilusión redunda en nueva creación; así, el dolor se va fragmentando. Tiempos difíciles de reconciliación: "Yo te perdono". "Hasta mis enemigos han venido a verme". ("Magnolias", Rosalía).

Mi jugo humecta tu esperanza.

Dos correas. Un departamento de Arquitectura Decó. Una Orquesta Sinfónica. La Dama del Armiño de Leonardo DaVinci. El Sagrado Corazón de Jesús. Un vestido rojo. Un adorno rojo en el cabello. Una cama individual. "Te voy a amar hasta que me ames, como solo yo sé amar". ("Berghain", Rosalía). Mujer: ten hambre de mi cuerpo, que a través de mi cuerpo podrás ver la luz. ("Divinize", Rosalía).

De mi piel emana la luz que te ilumina. "El placer anestesia mi dolor. El dolor anestesia mi placer". ("Porcelana", Rosalía).

El reloj ha marcado las doce. Comienza la nueva vuelta. Hago mía mi Historia. Nuevo Rebaño de opulencia total, gracia, condecoro, riqueza, abundancia y mil etcéteras.

Guadalupe = Río Secreto. Dos mil.

El equiparable dominio de la izquierda y la derecha. El sostenido bemol y el bemol sostenido. Compuerta a la Gloria. Siete puertas. Once caballos de fuerza. El amor siempre fue un asunto de vida o muerte: MI AMOR. Puerta a la Nueva Iglesia: sin Religión ni Dios público. Sagrada.Esperanza.de.la.Buena. Nueva.Nueva. EROTISMO SAGRADO. Nuevos Mandamientos en Lenguaje Matemático. Los Rituales y la Euforia. Despilfarro de GLoRiA.

LA ETERNIDAD, como siempre, ES MI DOMINIO.

 

 



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