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"La novela necesita libertad para expresarse": Celorio

La novela necesita libertad para expresarse: Celorio


Publicación:24-10-2026
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Celorio asegura que la novela es un espejo muy fidedigno de la realidad social de la que surge.

CIUDAD DE MÉXICO, octubre 24 (EL UNIVERSAL).- "Siempre me he preguntado por qué no hubo ninguna novela durante los tres siglos de dominación española cuando en los albores del siglo XVII ya se había publicado el Quijote, que es la novela cumbre de la literatura de nuestra lengua; la respuesta es que la novela parte de un ámbito de libertad, pero también la novela es, justamente por su condición de reflejo de la sociedad, un género que se consideró peligroso durante los tres siglos de dominación española", asegura es escritor Gonzalo Celorio en su ensayo "La novela, género libertario", que forma parte del libro "El premio", que se publicará en abril de 2027, donde da cuenta de lo que significó recibir el Premio Cervantes.
En ese libro, el ensayista y académico asegura que hablará de cuáles fueron las bases para armar el discurso y cómo se le perdió la versión original en la computadora y cómo la reencontró, e incluirá el discurso del Rey Felipe de España; el discurso del ministro de Cultura, Ernest Urtasun, el relato de toda la ceremonia y una serie de elementos alrededor de la entrega del galardón el pasado 23 de abril en Alcalá de Henares.
Justo la versión original del discurso es el corazón del libro y fue el que compartió en la lectura estatutaria de la Academia Mexicana de la Lengua (AML) del pasado jueves, donde reflexiona y analiza el por qué la novela es un género libertario y por qué no hubo realmente ninguna novela que pudiera merecer el nombre de novela a lo largo de tres siglos ni en la nueva España ni en ningún otra parte de América.
"La novela es un género particularmente libertario, no nada más porque procura la libertad, sino que parte de la libertad para poder expresarse y para poder adoptar una actitud crítica y muy reveladora del estatus quo del lugar donde la literatura surge, en el ámbito cultural y político y social. Es tan importante la literatura que justamente por importante, y sobre todo la novela, fue muy vigilada durante toda la época colonial", dice.
Lo que hubo, agrega, fueron escarceos novelísticos, protonovelas, es decir, embriones de novela porque sí tenían cierto espíritu narrativo, pero no eran novelas.
"Pero no hay novelas propiamente dichas hasta que surge, a principios del siglo XIX, ya con la independencia política, El periquillo sarniento, de José Joaquín Fernández de Lizardi... ya amparado en la Constitución de Cádiz, Fernández de Lizaldi pudo escribir sin temor a ser encarcelado. No deja de ser pues muy significativo que la primera novela surja precisamente en el periodo independentista de México. Porque sí, la novela necesita una libertad para expresarse y generalmente lo que expresa la novela son los conflictos de una sociedad", afirma el director de la AML.
Celorio asegura que la novela es un espejo muy fidedigno de la realidad social de la que surge. Incluso dice que hasta las novelas más fantasiosas son reflejo de la realidad.
Apunta que la novela llega a donde la historiografía se detiene. Dice que la historiografía tiene un sentido de veracidad, mientras que la novela más que la veracidad, tiene que ver con la verosimilitud. "La novela es mucho más abarcadora. Yo puedo conocer varias veces mejor cómo es la sociedad rural mexicana leyendo a Pedro Páramo que leyendo cualquier otro texto de carácter histórico, sociológico, político, demográfico sobre el campo rural mexicano, porque la novela no se limita a decir lo que los seres humanos hacen, dicen o piensan, sino también incluye lo que sueñan, lo que recuerdan, lo que inventan y todo eso es parte de la realidad entendida en un sentido mucho más amplio y también mucho más profundo".
Su ensayo llega hasta el boom de la novela latinoamericana, pues Celorio reconoce que la década de los 60 del siglo pasado es un hito de la literatura hispanoamericana con escritores como Julio Cortázar, Gabriel García Márquez, Carlos Fuentes, Mario Vargas Llosa, pero también porque fue un fenómeno editorial, no nada más uno literario, y que el apoyo a la literatura, a la novela, particularmente por parte de las editoriales españolas, determinaron en muy buena medida la explosión, por así decirlo, del boom de la literatura latinoamericana.
Sobre la novela como género libertario apunta que muchos de los elementos del boom que fueron importantes hoy ya están superados. Cita como ejemplo la experimentación de Cortázar en Rayuela, que es verdaderamente transgresiva, "hacer que se puede invertir el orden de los capítulos y cada vez que se invierte el orden se crea una nueva novela", o la experimentación de Vargas Llosa en La casa verde, dice, con tantos planos narrativos distintos, tantos personajes.
"La novela creo que ahora se ha simplificado para bien; ya no necesitamos todos esos recursos para validarnos. Ya tenemos una absoluta madurez literaria que se ha fraguado justo gracias a la libertad que la literatura exige", concluye.


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