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Presenta MARCO el irreverente arte de Flavio Garciandía

Presenta MARCO el irreverente arte de Flavio Garciandía


Publicación:06-10-2026
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El artista incorpora elementos relacionados con la cultura popular y la representación estereotipada del paisaje tropical cubano

El Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey (MARCO) exhibe en sus sala "Flavio Garciandía: Autorretrato no autorizado", una retrospectiva que reúne cinco décadas de producción de uno de los artistas cubanos que transformaron la escena del arte contemporáneo en la isla y cuya obra mantiene un diálogo constante con la historia del arte, la cultura visual y las circunstancias sociales de su país.

La exposición, que permanecerá en el museo hasta el 18 de abril de 2027, reúne 90 obras realizadas entre mediados de la década de 1970 y 2020, procedentes de colecciones de México y otros países. A través de este recorrido, la muestra revisa las distintas etapas de la producción de Garciandía y su decisión de no sujetarse a un estilo artístico único.

Bajo la curaduría de Tobias Ostrander, Curador General Estrellita B. Brodsky de Arte Latinoamericano en la Tate Modern de Londres, la exposición sitúa al creador dentro de una generación posmoderna que modificó las prácticas artísticas desde el Caribe. Su propuesta parte de la pintura como un medio conceptual para cuestionar distintas tradiciones y periodos de la historia del arte occidental.

El título "Autorretrato no autorizado" resume parte del sentido irónico que caracteriza la obra del artista. La aparente contradicción entre ambos conceptos plantea una invitación al espectador para participar activamente en la interpretación de las piezas, en las que las referencias personales se mezclan con elementos ficticios y apropiaciones de distintos lenguajes artísticos.

Garciandía llegó a Monterrey en 1994, como parte del grupo de artistas cubanos que emigraron a México durante la década de los noventa. Previamente había participado en el movimiento de posvanguardia surgido en Cuba durante los años ochenta, una etapa que alcanzó proyección internacional a través de las primeras ediciones de la Bienal de La Habana.

Uno de los ejes de su producción es la revisión de la historia del arte mediante el humor, la apropiación y la ficción. En piezas como "Frijoles blancos o Malevich y Ryman en La Habana" y "De la serie ´Ad Reinhardt en La Habana´, No. 15", el artista retoma la tradición del monocromatismo para establecer una relación con elementos de la vida cotidiana cubana.

En estas obras, los frijoles adquieren un papel central como referencia a uno de los alimentos básicos de la cocina de la isla, pero también como una alusión a las carencias que experimentó la población cubana después de la caída del bloque socialista. De esta manera, Garciandía traslada una tradición pictórica asociada con figuras como Kazimir Malevich, Ad Reinhardt y Robert Ryman hacia un contexto social y político distinto.

El kitsch constituye otro de los intereses presentes en su producción. El artista incorpora elementos relacionados con la cultura popular y la representación estereotipada del paisaje tropical cubano, como palmeras y cisnes. Esta aproximación puede observarse en "El lago de los cisnes", instalación originalmente presentada en la primera Bienal de La Habana de 1984 y reconstruida para la exposición en una nueva versión realizada por el artista.

La dimensión sociopolítica también ocupa un lugar importante en la retrospectiva. En obras como "Tropicalia III" y "Segundo viaje de Marco Polo", Garciandía utiliza imágenes vinculadas con el imaginario comunista, entre ellas hoces, martillos y machetes, para construir una mirada crítica sobre la realidad cubana.

Otro de los trabajos reconstruidos para la exposición es "El Síndrome de Marco Polo", presentado originalmente en la segunda edición de la Bienal de La Habana en 1986. La pieza utiliza imágenes del personaje de cómic Elpidio Valdés y elementos decorativos asociados con restaurantes chinos para narrar un viaje que funciona como metáfora de las dificultades que enfrentaban los artistas cubanos para salir de la isla y desarrollar sus carreras en otros contextos.

La muestra también permite observar cómo el exilio influyó en la construcción de una historia imaginaria del arte cubano. Garciandía establece vínculos entre las tradiciones artísticas de Cuba y las producciones europeas y estadounidenses, relacionando su trabajo con creadores que van de Willem de Kooning a Damien Hirst.

La exposición podrá visitarse en MARCO hasta el 18 de abril de 2027. El proyecto cuenta con financiamiento del Estímulo Fiscal a Proyectos de Inversión en las Artes (EFIARTES), con recursos aportados por 7-Eleven México, Ternium, Grupo Cuprum y Grupo Berel.

 



« El Porvenir / César López »