Cultural Literatura
Rulfo mantiene vigente la fuerza del cuento mexicano

Publicación:28-08-2026
TEMA: #Juan Rulfo
El encuentro formó parte de las actividades relacionadas con la exposición fotográfica "Juan Rulfo. Exposición fotográfica en Colegio Civil, cuna de la UANL"
La obra de Juan Rulfo continúa como un referente fundamental para comprender la evolución del cuento mexicano, coincidieron escritores y académicos durante la mesa de diálogo "Juan Rulfo y el cuento", realizada en el Colegio Civil Centro Cultural Universitario de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL).
El encuentro formó parte de las actividades relacionadas con la exposición fotográfica "Juan Rulfo. Exposición fotográfica en Colegio Civil, cuna de la UANL" y se llevó a cabo previo a la entrega del Premio Nacional de Cuento José Alvarado 2026.
La charla tuvo como moderador a Víctor Barrera Enderle y contó con la participación de las escritoras Érika Zepeda e Hilda Larrázabal. También estuvieron presentes Francisco Javier Treviño Rodríguez, director de la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL, y Alejandra Rodríguez Montelongo, ganadora del Premio Nacional de Cuento José Alvarado 2026, además de estudiantes y público en general.
Durante la conversación se destacó que la publicación de El Llano en llamas, en 1953, representó un momento decisivo para la renovación del cuento mexicano. La precisión de la prosa de Rulfo, así como su capacidad para construir personajes, atmósferas y conflictos con un lenguaje contenido, transformaron las posibilidades narrativas del género.
Para Barrera Enderle, regresar a la obra del escritor jalisciense implica reconocer la capacidad del cuento para concentrar en pocas páginas experiencias y emociones de gran intensidad.
"Volver a Rulfo" —se planteó durante la mesa— significa también recordar que el cuento puede alcanzar una enorme intensidad cuando encuentra la voz precisa: unas cuantas páginas pueden expresar aquello que, en ocasiones, una vida entera no consigue decir.
El cuento y su evolución en México
Los participantes también hicieron un recorrido por algunos de los momentos que marcaron la evolución del cuento como género literario en México. En este proceso, señalaron, tuvieron un papel importante los periódicos, las revistas y las editoriales, espacios que permitieron que las historias breves encontraran nuevos lectores.
Aunque el cuento tuvo un crecimiento significativo durante el siglo XIX, durante buena parte de su historia permaneció en un segundo plano frente a otros géneros literarios, tanto en los espacios académicos como en el mercado editorial.
Con el siglo XX llegaron nuevas posibilidades para su desarrollo, particularmente durante los periodos revolucionario y posrevolucionario. La creación de instituciones culturales y proyectos editoriales, entre ellos el Fondo de Cultura Económica, además del surgimiento de revistas especializadas, contribuyó a fortalecer la profesionalización de la literatura mexicana.
En ese escenario apareció la obra de Rulfo, cuya propuesta coincidió con una etapa de renovación y experimentación narrativa. Su trabajo compartió espacio con el de escritoras y escritores como Inés Arredondo, Amparo Dávila, Carlos Fuentes y Rosario Castellanos, quienes también ampliaron las posibilidades expresivas del cuento.
Una obra que permanece
Érika Zepeda recordó que su primer contacto con la literatura de Rulfo ocurrió durante su adolescencia, cuando un maestro de preparatoria la acercó a sus textos.
La escritora, originaria de Jalisco, relató que su profesor llevó a sus alumnos a diferentes lugares vinculados con la vida y obra del autor, entre ellos San Gabriel, Sayula y Ciudad Guzmán. Durante el recorrido, el maestro les leía cuentos de Rulfo, una experiencia que influyó posteriormente en su decisión de dedicarse a las letras.
Hilda Larrazabal también recordó su primer acercamiento con El Llano en llamas durante su juventud. Aunque reconoció que en aquella primera lectura no logró comprender completamente la dimensión de los relatos, sí quedó marcada por la emoción que le provocaron.
Con el paso de los años, una nueva lectura de la obra le permitió identificar otros elementos y reencontrarse con aquellas sensaciones iniciales. Para Larrazabal, uno de los principales alcances de la literatura consiste en permitir al lector "habitar" otras vidas y territorios.
Las participantes coincidieron en que una de las razones por las que Rulfo permanece vigente es su capacidad para partir de escenarios y problemáticas profundamente mexicanas y convertirlos en historias capaces de trascender fronteras y generaciones.
Aunque sus relatos están ligados al mundo rural y al México posterior a la Revolución, los conflictos, sentimientos y experiencias de sus personajes continúan encontrando eco entre lectores contemporáneos.
Entre los cuentos que forman parte de sus favoritos, Zepeda mencionó "Luvina", mientras que Larrazabal destacó "No oyes ladrar los perros".
Rulfo como punto de encuentro para nuevas generaciones
La mesa también sirvió para relacionar la obra de Rulfo con las nuevas voces de la literatura mexicana, particularmente a partir de los trabajos recibidos para el Premio Nacional de Cuento José Alvarado 2026.
Durante la deliberación del jurado, Érika Zepeda describió uno de los textos participantes como "rulfiano en lo kafkiano", una expresión que reflejó la variedad de propuestas encontradas en los trabajos recibidos.
El cuento al que hizo referencia fue "Camándula de acacias", de Alejandra Rodríguez Montelongo, quien fue seleccionada por unanimidad como ganadora de esta edición del certamen.
La revisión de las propuestas representó un amplio ejercicio de lectura para los integrantes del jurado, quienes tuvieron que valorar 335 cuentos antes de determinar la obra ganadora.
Francisco Javier Treviño Rodríguez felicitó a Rodríguez Montelongo por el reconocimiento y resaltó el orgullo de la Facultad de Filosofía y Letras y de la comunidad universitaria por contar entre sus integrantes con una joven escritora distinguida con este premio.
Escribir desde las voces de otros
Al recibir el Premio Nacional de Cuento José Alvarado 2026, Alejandra Rodríguez Montelongo reflexionó sobre el proceso creativo y sobre la influencia que tienen las personas que acompañan la vida de quien escribe.
La autora retomó una reflexión de Cristina Rivera Garza para señalar que detrás de cada escritor existen las voces de maestros, compañeros, familiares, amigos y otras personas que dejan huella a lo largo de la vida.
En ese sentido, sostuvo que el lenguaje pertenece a todos y que la escritura surge de una suma de experiencias y voces.
"Yo no hubiese podido escribir sin todas esas personas", expresó al reconocer particularmente la influencia de sus abuelas y abuelos, las historias familiares, sus padres, su esposo y sus amigas.
Rodríguez Montelongo explicó que el proceso de escritura comienza mucho antes de que una persona se reconozca como autora, pues está relacionado con los cuentos escuchados durante la infancia, las historias transmitidas por los abuelos, las conversaciones cotidianas y las experiencias compartidas.
"La escritura es un tejer de distintas voces", afirmó, al describir la creación literaria como un ejercicio de escucha frente a las diferentes expresiones del mundo, desde sus cantos y lamentos hasta sus oraciones y susurros.
Finalmente, la ganadora agradeció a la Universidad Autónoma de Nuevo León, al jurado y a quienes hicieron posible la realización del certamen, además de dedicar un reconocimiento a la memoria de José Alvarado.
La mesa "Juan Rulfo y el cuento" dejó así una reflexión sobre la permanencia de una obra que, más de siete décadas después de la publicación de El Llano en llamas, continúa dialogando con nuevas generaciones de lectores y escritores.
« El Porvenir / César López »





