Cultural Singularidades
Viaje a las estrellas

Publicación:10-10-2026
TEMA: #Viaje a las estrellas
Una reflexión literaria sobre la creatividad, la soledad y el viaje hacia las estrellas.
Renee soñaba siempre con viajar muy lejos de donde vivía, anhelaba conocer otros mundos, siempre quiso ir al espacio, mirar de cerca las estrellas, acercarse a las Constelaciones que desde niña observaba extasiada, mientras su padre les indicaba a sus hermanos y a ella en dónde estaban las que se veían con mayor claridad, como la "Osa mayor", la "Osa menor" y algunas más. Fue así como aprendió a mirar hacia arriba, al firmamento, y no hacia el suelo.
Pronto pasarían los años; ella se convirtió en una adulta, una inquieta y brillante estudiante de Física y Matemáticas, que cada día le planteaba nuevas e interesantes dudas a sus maestros universitarios. Para entonces, la ciencia había avanzado a pasos agigantados. Era el año 2056 y los viajes interplanetarios, sea que fueran con fines de investigación o de simple recreación y entretenimiento, eran una realidad y no solo un sueño en la mente de sus bisabuelos ya fallecidos. Pero, ellos tuvieron esa gran idea desde antes de que Renee naciera.
Actualmente, desde 2050, la educación profesional era en parte presencial y en un setenta por ciento autónoma, digital y en línea. Los estudiantes, solo requerían cumplir con algunos requisitos y ellos solos podían diseñar su currículo profesional y de grado.
Mientras escribo recibo algunas visitas a las que no atiendo del todo... Para mí el momento de mi modesta creatividad exige un solo gran esfuerzo: no distraerme. Y, sin embargo, ese es un sueño que casi nunca puedo cumplir, al contrario, generalmente lo rompo, y muy frecuentemente. Pero, déjenme aclarar que las visitas son virtuales, mentales o de plano inexistentes para cualquier otra persona que no sea yo. Por ejemplo, Safo me sigue por donde quiera que camine o vaya a donde solo yo sé que voy: al pasado literario, a los ayeres de mis antepasados o sencillamente a la esquina a la que ayer no llegué, pero hoy sí. Otra que suelo ver muy frecuente es a Penélope, pidiéndole a Ulises que le describa cómo era la cama en que dormían veinte años antes; sí, antes de que partiera a la guerra entre Grecia y Troya.
Y, a la que no puedo dejar de mirar y escuchar es a Agripina, esa madre desolada que tiene que resignarse a vivir con su esposo e hijos en Luvina, aunque sea un pueblo al que todo le falta, menos la imaginación, ni las mujeres replegadas a los muros de las casas, por la parte exterior. Van cabizbajas, con alguna cubeta o recipiente para recoger agua; caminan -antes del amanecer- en silencio, cubiertas con algo que semeja un reboso, y con lo único que no pueden perder jamás, la esperanza de que sí haya aún algo del vital líquido. El silencio y la soledad son los personajes principales en Luvina de Juan Rulfo: amo la soledad y me encanta escuchar al silencio: ¡aprendo tanto de él!
Siglos han pasado, al menos dos, de esa historia real, y la pobreza no las abandona, solo sus hombres que se van cada año con la ilusión de encontrar del otro lado, algún trabajo que les permita ganar lo suficiente para enviarles un poco a sus mujeres en Luvina.
Parménides y Heráclito me siguen siempre, son incansables y cada cual lucha porque yo me incline por sus ideas, que son tan opuestas como verdadera y real una, y engañosa y falsa la otra.
Vuelvo al presente, donde Renee espera viajar hacia las estrellas. Así fue como me di cuenta de en qué tiempo o años vivíamos en realidad, y no en alguno de mis múltiples sueños... Al menos, eso era verdad; y, pude verla sonriente y feliz porque al fin iría al Infinito, estaría mucho más cerca de las estrellas que viéndolas desde aquí, en la Tierra.
Amo la poesía de muchos autores, tanto como los poemas en prosa con los que algunos narran sus cuentos o relatos. Eventualmente rindo un pequeño homenaje a algún gran escritor, semejando su estilo y su tono. Para mí es un lujo, especialmente cuando pienso que tuve un buen logro. La prosa poética, con ritmo, cadencia y tono de poema, tanto como la poesía escrita en forma de cuento o relato, sin aparente metro ni rima, pero que suena indudablemente a poema de líneas muy largas: eso es una aventura de mi creatividad. La que reconozco porque escribo golpeando el teclado sin detenerme en ningún momento, hasta que llego al punto final.
Escribir creando algo propio es el arte en esencia de la escritura creativa; como también lo es cuando escribimos intencionalmente semejando el estilo, tono y estructura de algún gran autor, universalmente reconocido.
A Renee la conocí leyéndola... Pero, la inventé escribiendo ficción y fantasía, mezclando la realidad con los sueños. Así fue como la traje hoy a colación en este texto, y la dejé ir, con mi mente puesta en el Infinito, en el Universo: "Junto a las estrellas".
« Olga de León G. »




