Internacional Norteamérica
Golpe al bolsillo en EE.UU; sube la gasolina

Publicación:31-03-2026
TEMA: #Internacional
En el último mes, desde los ataques de Estados Unidos e Israel contra Teherán, el precio del combustible subió más de un dólar por galón
CIUDAD DE MÉXICO, marzo 31 (EL UNIVERSAL/ANSA).- A ocho meses de las elecciones legislativas, que se perfilan como una prueba de fuego para el gobierno de Donald Trump, un nuevo golpe al bolsillo del consumidor
: el precio promedio de la gasolina en Estados Unidos alcanzó los 4 dólares por galón este martes por primera vez desde mediados de 2022, impulsado por el fuerte aumento del petróleo en el contexto de la guerra con Irán.
En el último mes, desde los ataques de Estados Unidos e Israel contra Teherán, el precio del combustible subió más de un dólar por galón (3,8 litros). Según la asociación automovilística AAA, el promedio nacional se ubicó en 4,02 dólares por galón, mientras que el diésel —clave para el transporte de mercancías, maquinaria agrícola y transporte público— trepó a 5,45 dólares, más de 1,80 dólares por encima del nivel de hace un año.
Detrás del aumento está el fuerte encarecimiento del crudo a nivel global. El petróleo West Texas Intermediate (WTI) subió más de 50% desde el inicio del conflicto el 28 de febrero, mientras que el Brent —referencia internacional— avanzó cerca de 60%.
El lunes, el crudo estadounidense superó los 100 dólares por barril por primera vez desde la invasión rusa a Ucrania en 2022, mientras que el Brent se encamina a registrar su mayor suba mensual histórica.
La escalada se explica en gran parte por el impacto del conflicto en el Estrecho de Ormuz, un paso clave por donde circula más del 20% del petróleo mundial.
Irán bloqueó de facto el tránsito marítimo tras los ataques, amenazando con atacar buques vinculados a Estados Unidos o Israel. Como consecuencia, el tráfico por la vía cayó más de 90% en marzo y numerosos petroleros quedaron varados en el Golfo Pérsico, aunque algunos —principalmente asociados a India y China— lograron cruzar.
Durante los primeros 28 días de la guerra, apenas entre 55 y 60 petroleros lograron atravesar el estrecho, frente a más de 100 diarios antes del conflicto, según datos de seguimiento marítimo. La interrupción del suministro ya impacta en la economía global y en el bolsillo de los consumidores.
Economistas de Bank of America advirtieron que el aumento del gasto en combustible podría reducir el consumo en bienes no esenciales, mientras que un estudio del Stanford Institute estima que los hogares estadounidenses gastarán en promedio 740 dólares adicionales en gasolina este año.
Analistas del sector señalan que el impacto total aún no se ha trasladado completamente a la economía, especialmente por el encarecimiento del diésel. "Los consumidores ya sienten el golpe por el aumento de la gasolina y los pasajes aéreos, pero el efecto completo del diésel se verá en los próximos meses", explicó Andy Lipow.
Mientras los consumidores estadounidenses comienzan a ajustarse a los nuevos precios, en Europa y Asia —más dependientes del petróleo importado— el shock energético ya es más severo, con inflación, racionamiento y revisiones a la baja en las previsiones de crecimiento económico que afectan a miles de millones de personas.
En el último mes, desde los ataques de Estados Unidos e Israel contra Teherán, el precio del combustible subió más de un dólar por galón (3,8 litros). Según la asociación automovilística AAA, el promedio nacional se ubicó en 4,02 dólares por galón, mientras que el diésel —clave para el transporte de mercancías, maquinaria agrícola y transporte público— trepó a 5,45 dólares, más de 1,80 dólares por encima del nivel de hace un año.
Detrás del aumento está el fuerte encarecimiento del crudo a nivel global. El petróleo West Texas Intermediate (WTI) subió más de 50% desde el inicio del conflicto el 28 de febrero, mientras que el Brent —referencia internacional— avanzó cerca de 60%.
El lunes, el crudo estadounidense superó los 100 dólares por barril por primera vez desde la invasión rusa a Ucrania en 2022, mientras que el Brent se encamina a registrar su mayor suba mensual histórica.
La escalada se explica en gran parte por el impacto del conflicto en el Estrecho de Ormuz, un paso clave por donde circula más del 20% del petróleo mundial.
Irán bloqueó de facto el tránsito marítimo tras los ataques, amenazando con atacar buques vinculados a Estados Unidos o Israel. Como consecuencia, el tráfico por la vía cayó más de 90% en marzo y numerosos petroleros quedaron varados en el Golfo Pérsico, aunque algunos —principalmente asociados a India y China— lograron cruzar.
Durante los primeros 28 días de la guerra, apenas entre 55 y 60 petroleros lograron atravesar el estrecho, frente a más de 100 diarios antes del conflicto, según datos de seguimiento marítimo. La interrupción del suministro ya impacta en la economía global y en el bolsillo de los consumidores.
Economistas de Bank of America advirtieron que el aumento del gasto en combustible podría reducir el consumo en bienes no esenciales, mientras que un estudio del Stanford Institute estima que los hogares estadounidenses gastarán en promedio 740 dólares adicionales en gasolina este año.
Analistas del sector señalan que el impacto total aún no se ha trasladado completamente a la economía, especialmente por el encarecimiento del diésel. "Los consumidores ya sienten el golpe por el aumento de la gasolina y los pasajes aéreos, pero el efecto completo del diésel se verá en los próximos meses", explicó Andy Lipow.
Mientras los consumidores estadounidenses comienzan a ajustarse a los nuevos precios, en Europa y Asia —más dependientes del petróleo importado— el shock energético ya es más severo, con inflación, racionamiento y revisiones a la baja en las previsiones de crecimiento económico que afectan a miles de millones de personas.
« El Universal »
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