Opinión Editorial


El sueño totalitario de Trump o la pesadilla mundial


Publicación:08-04-2026
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Sueños y deseos humanos que se expresan de diferentes formas en todos los niveles y contextos

Lo inaudito no sólo es que haya existido el fascismo, sino que las masas lo hayan deseado 

Wilhelm Reich 

Sueños y deseos humanos que se expresan de diferentes formas en todos los niveles y contextos: 

Que alguien se haga cargo y resuelva todo como lo haría una buena madre, que digo, buena, una excelente madre; que ame ilimitadamente, que no se canse, que no se enoje, que siempre esté disponible. 

Que un padre siempre esté presente, que trabaje mucho, lo dé todo y nunca pida nada, que no sienta debilidad ni flaquee, que jamás se canse o enferme, que además no exprese necesidades emocionales de ningún tipo.

Que los hijos simplemente sean perfectos, que obedezcan al instante que se les hable, que colaboren con las tareas del hogar de manera proactiva, que, además, sean excelentes estudiantes, los mejores de su grupo, que no corran peligros y siempre estén muy bien.

Que los empleados trabajen todo el tiempo de manera eficiente, incluso horas extras sin reclamar ni cansarse, que no exijan sus derechos, ni necesiten algo más o diferente de lo que se les otorga y quieren los jefes, sus patrones. 

Que los gobernantes sean eficaces, transparentes y resuelvan todos los problemas sociales, que precisamente para eso —con los impuestos de todos— se les paga y un largo etcétera.

Algo o alguien que haga todo, una especie de genio de la lámpara que cumpla todos y cada uno de los deseos. ¿Y la nieve de qué sabor?

Lo que tienen en común todos esos deseos, además de su carácter de imposibilidad, es el ser la base a lo que precisamente un político fundamentalista le busca hablar en cada ciudadano: ese deseo humano de que alguien más se encargue de todo. Como lo planteó Freud en su texto Psicología de las masas y análisis el yo, que el líder ocupe el lugar del ideal, total e inalcanzable, de cada uno de los miembros de la masa; que sea él quien le otorgue cohesión a la masa, que asuma todos los riesgos e inseguridades, las opciones, para finalmente proteger a la masa de todas sus angustias: el miedo al error, el tener que decidir algo. Por ello el líder y político totalitarios siempre se presentan con sueños de limpieza, progreso, pureza y control total, de instaurar un verdadero paraíso en la tierra, por ejemplo, el MAGA: Make America Greate Again (¡Hagamos America grande de nuevo!) de Donald Trump, conectándose con esa añoranza infantil, simple e irresponsable de los ciudadanos, de que finalmente tendrán paz, trabajo y progreso. En ese sentido, no hay que olvidar que el conservadurismo y el totalitarismo, tanto de derecha como de izquierda, se sostienen con su contraparte (en algunos ciudadanos) ideal-dependiente-infantil que sea un gran Otro, quien finalmente se haga cargo de todo. Algo que todo sistema totalitario aprovechará.





« Camilo E. Ramírez Garza »