Opinión Editorial
Inocentes
Publicación:08-04-2026
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Los corruptos y ladrones son eso, corruptos y ladrones, no tontejos que dejan pruebas en un mensaje de Whats App
"No hay inocentes, sólo distintos grados de responsabilidad"
Stieg Larsson
Algo debe andar profundamente mal en los gobiernos para que la Tesorería General del Estado se vea precisada a enviar un boletín de prensa advirtiendo a funcionarios municipales que ellos no están enviando mensajes vía Whats App para pedir cantidades de dinero para liberar recursos estatales o agilizar trámites.
Y digo que las cosas deben andar mal porque a estas alturas del partido me parece inconcebible que un funcionario de gobierno, por muy tonto, lerdo, menso, zonzo, bruto, torpe o inútil que sea, pueda caer de manera inocente en un engaño como ese.
Los corruptos y ladrones son eso, corruptos y ladrones, no tontejos que dejan pruebas en un mensaje de Whats App.
Vieja práctica en muchas dependencias de aquí, de todo el país y de muchos otros sitios en el mundo, la de "aceitar la máquina" o "destrabarla porque trae atorados algunos billetitos", pero siempre a la sombra, con discreción; nada de hazme una transferencia a tal cuenta y menos dejando rastro en mensajitos.
Y si la Tesorería tuvo que emitir un comunicado fue porque muy seguramente uno, varios o muchos servidores públicos municipales cayeron en el garlito, lo cual deja en evidencia que son inocentes por ingenuos y al mismo tiempo no son tan inocentes por ser servidores públicos desleales al cometer actos indebidos, así sea para liberar recursos de sus municipios.
Ya imagino la llamada telefónica: "Oiga, le llamo para saber cuándo nos van a hacer el depósito de los recursos; ya le mandamos la cantidad que nos pidió por Whats App a la cuenta que nos indicó". Y la reacción de: "¿Y ahora cómo le explico al jefe que me vieron la cara de imbécil y me birlaron tantos miles de pesos?".
Pedir públicamente que no caigan en el engaño es una acción desesperada para evitar siga ocurriendo la estafa, porque seguramente lo intentaron investigar y no han podido dar con la identidad de los pillos de siete suelas que se han dedicado a engañar a los inocentes funcionarios municipales que, actuando de buena fe, han creído en su palabra y han cometido un delito al distraer recursos de sus respectivas arcas.
Por mucho que los discursos aseguren que la corrupción ha desaparecido, esto no es verdad y lo que hoy narramos es una muestra de ello.
Ese "pellizcar" los recursos existe desde siempre, pero se da mucho antes y en otros niveles, además de que, repito, no se pide por mensajes de teléfono celular.
Ni tan inocentes unos como tampoco los otros; el episodio es una historia de vergüenza por la ingenuidad de una parte, el descaro de otros personajes y la incapacidad para ubicar y detener a unos simples rateros.
Podremos estar en el Siglo XXI, pero hay cosas que en México no cambian... ni cambiarán.
« Francisco Tijerina Elguezabal »



