Opinión Editorial


¿Por qué Trump no ataca a los cárteles norteamericanos?


Publicación:20-05-2026
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Trump no busca detener y procesar a los cárteles o empresas de distribución y venta de droga en EUA porque de hacerlo atacaría a una importante base de votantes

Repito la pregunta, ¿Por qué Trump no ataca a los cárteles norteamericanos? ¡Ah! ¿A poco usted, querido lector, creía que no existían? Veamos algunas de las razones por las cuales el presidente norteamericano Donald J. Trump no busca detener y procesar a los cárteles norteamericanos "ni con el pétalo de una rosa".

La propaganda del presidente norteamericano es tan contundente que todo el mundo piensa que sólo existen los cárteles de los países latinoamericanos, pero no el complejo sistema de recepción, distribución y venta hasta la mano del consumidor o en la comodidad de su hogar o en los puntos de venta distribuidos a lo largo y ancho de Estados Unidos de Norteamérica operado por norteamericanos.

Trump no busca detener y procesar a los cárteles o empresas de distribución y venta de droga en EUA porque de hacerlo atacaría a una importante base de sus votantes que son consumidores y eso no se vería nada bien en las votaciones de las próximas elecciones donde intentará lo imposible, la reelección. Es más fácil continuar diciendo que el mal está afuera, que el mal son los otros, a los que hay que eliminar. Es decir, respecto a las drogas promover un discurso fundamentalista y nacionalista sobre los norteamericanos y los migrantes. Son ellos, los extranjeros, quienes traen la droga que envenena a nuestros niños y jóvenes. ¿Y cómo llega al consumidor final? ¿Dónde están las cuentas millonarias en bancos dentro fuera de EUA que custodian esa empresa de ganancias redondas por no decir exorbitantes? ¿Cuáles son los políticos, senadores y diputados que no hacen por perseguir a la empresa, negocios alternos y ganancias del narcotráfico?

Además, si Trump detiene y procesa a los cárteles norteamericanos, es decir a quienes distribuyen y venden sustancias ilegales en su país, ¡el país de mayor consumo de drogas en el mundo!, ya no podría hacer un uso político del narcotráfico en el exterior: ya no podría atacar embarcaciones declarándolas de terroristas, ni decir que el "mal" viene del exterior y que los malos son ellos, los cárteles latinoamericanos de otros países, países que, curiosamente, cuentan con las mayores reservas de petróleo ¡del mundo! Así que, el presidente Trump, como buen traficante de influencias disfrazado de empresario, busca lucrar con dicha "ayuda" en pro de la paz, la democracia y la lucha contra las drogas en el mundo, al tiempo que exige su Premio Nobel de la Paz.

Cunado un gobierno no se puede legitimar en sus acciones y políticas buscará desestabilizar a su propia sociedad para después hacerse pasar como el gran estabilizador y salvador. Y, en esa coyuntura que ellos mismos crean para explotarla políticamente, las emergencias siempre están al alcance de la mano para ese propósito. Lo mismo han hecho Israel y Rusia, cada uno a su manera, para justificar sus acciones criminales sobre la población de sociedades y pueblos a los cuales atacan, adjudicándoles una función de chivo expiatorio: el mal que en realidad es el propio mal que no pueden asumir en ellos mimos como tanto como personas y gobiernos.




« Camilo E. Ramírez Garza »