Cultural Más Cultural
La alcanzada razón

Publicación:23-05-2026
TEMA: #poema
Olga de León G. y Carlos A. Ponzio de León exploran, entre poesía y ciencia ficción, la búsqueda de la felicidad, el sentido de la vida
Cierto día: ¿relato o poema?
Olga de León G.
Afuera, mientras el silencio
susurra a los árboles que no canten,
que sus ramas y hojas se guarden
para otro día; que hoy estén inmóviles
cual seres sin vida ni aliento.
Adentro, todo es torbellino.
Caos, en medio de la nada.
La vida se le escapó, huyó;
no pudo aguantar nada más.
Sola, la soledad se quedó en el mundo
Y nadie la vio, ni ayer ni hoy.
Mas ella no sintió miedo ni dolor...
Rezaba hincada a la orilla de su cama,
junto a la ventana abierta al cielo
con los ojos cerrados y el alma en vilo
como rezan los Santos, en comunión
con Dios, y la Santísima Trinidad:
"Padre nuestro que estás
en los cielos..."
Sus oraciones fueron en silencio,
Nadie las escuchó.
El silencio rompió en ahogado llanto
Y el cielo se estremeció.
Truenos, relámpagos, torrencial lluvia...
Fueron personajes de aquella noche
Que nunca olvidaré
ni viviré lo suficiente
para verla de nuevo.
Noche silenciosa, noche sin vida.
Noche que me dejó sin aliento.
Y, no obstante, fue una noche viva.
Todo se volvió impecable y limpio
Como el silente silencio,
Como el abismo infinito.
Alegría y felicidad en dúo sereno
Pares impares de la vida real.
¿Qué es la felicidad? ¿Qué, la alegría?
Basta con mirar a los ojos
Basta con escuchar al corazón
Sabrás si eres feliz
o la alegría pintada en tu rostro
te engaña y les miente a todos
Aunque no lo sepas de cierto
Ni puedas cantar como los ángeles
Porque el cielo prometido fue un cruel engaño.
Como Benedetti lo dijo y escribió:
"El trayecto de mi identidad
supone que he cambiado,
pero la regularidad del
cambio demuestra que soy el
mismo"
(Hoy y la Alegría, en cuentos completos).
Cuando digo: "soy inmensamente feliz"
No me miento ni me engaño
...Solo estoy dormido y soñando.
Es tan hermoso soñar
Y más lo es, cuando no sabemos
que soñamos, porque ignoramos
que Morfeo nos ha hechizado.
La vida es ese trance, ese breve
lapso entre la nada y la muerte
¿Quién, habiendo vivido, podrá
desear no haberlo hecho?
La gratitud es un don que llega con la vida
Y huye con nosotros cuando nos vamos.
En sintonía con Mario Benedetti:
"Tengo la horrible sensación
de que pasa el tiempo y no hago nada
y nada acontece, y nada me
conmueve hasta la raíz."
Es una carga imposible de llevar
a solas: necesito crecer
algo habré de hacer: el mundo lo
reclama y yo lo imploro.
Vida nada quiero deberte
Vida déjame cumplir mi promesa.
Mi felicidad será ver sus logros
Que madre no soy solo por haber
dado a luz a mis hijos;
Eso solo es el inicio de todo
La obra no concluye.
La mejor enseñanza es el ejemplo
Nada hay para decir
Todo está por hacerse,
todo es el límite del amor
más grande del universo:
el que lo da todo a cambio
de nada o casi nada:
Basta un beso en la mejilla.
Y un: "Te quiero mucho, mamá".
Que ¿qué es la felicidad?
¡Pregunten a las madres!
No soy nadie no soy nada.
solo soy lo que voy haciendo
sin darme cuenta de ello.
Las estrellas suspendidas
en el firmamento
y, moviéndose muy lento, las nubes.
Cual sábana arrugada
fortuitamente extendida en el cielo.
Y yo, contemplándolo desde lejos
viendo pasar el tiempo
como prenda en escaparate.
Así se ha ido mi vida.
Y sin querer queriendo
Me he ido muriendo
De a poco en mucho más.
Y con la vida, se me fue
el último aliento
de la felicidad perdida
y la alegría desconocida
Y, sin embargo, todo ha sido un cuento,
un gran embrollo de mentiras,
para escribir un pseudo poema,
o fantasma de la creación:
Que mi alegría sigue intacta
y la felicidad, la mía,
solo me pertenece. a mí.
Que, ¿qué es la felicidad?
No sé la tuya; pero, la mía:
es íntima y privada,
no es alborozo ni escándalo.
Por el contrario: es paz, serenidad,
confianza, y fe, mucha fe.
Y, la alegría, ¿qué es?
¿Deberá notarse y contagiarse?:
No lo sé, sé tan poco
Pero, lo que conozco, lo comparto
Porque la felicidad está en el dar
Déjame que te cuente un cuento,
que cierto día escuché y
quise divulgarlo de inmediato,
no fuera a olvidárseme luego:
Cierto día...
Vegetación inalcanzable
Carlos A. Ponzio de León
El grupo de los Xonomistas fue convocado a reunión por el Nuevo Orden Político Intergaláctico. Su tarea era diseñar un Nuevo Sistema Económico Mundial, así como sus elementos por regiones. Una característica de esta nueva economía era que se estaría laborando durante las 24 horas del día en localidades selectas, (a capacidad muy reducida durante las noches y las madrugadas).
Era el año 7000 del calendario de la Aurora Neurónica y Portal viviría desde ese momento bajo el régimen de la Economía del Pulso Solar, un sistema donde el trabajo se mediría: no por horas, sino por resonancia. Cada ciudadano estaría conectado a la Red de Latencia Vital, una malla bio-algorítmica que detectaría el ritmo de energía creativa. Trabajar más allá del pulso asignado no generaba riqueza, sino ruido, una distorsión que amenazaba la armonía del sistema.
Los guardianes de este equilibrio eran los Brutali, descendientes de los antiguos Azteknómetras, reconfigurados en silicio, obsidiana líquida y memoria genética. No eran humanos: sino intérpretes del flujo vital.
En esta economía, trabajar era equivalente a bailar con la gravedad: cada gesto debía estar en sintonía con el pulso solar. Los que lograban esta sincronía recibían créditos de resonancia, que se traducían en tiempo libre, acceso a conocimientos y experiencias sensoriales de alta gama.
Aquellos que, por nostalgia o rebeldía, insistían en trabajar de más, eran llamados Forxadores y considerados desfasados. No por castigo, sino por necesidad de recalibración, los Azteknómetras los sometían al Ritual del Desfase.
El Forzador era llevado al Templo de la Interferencia, una estructura flotante hecha de luz fractal y piedra volcánica. Los Azteknómetras escaneaban el pecho de la víctima con rayos de memoria térmica. No buscaban el corazón físico, sino el Nódulo de Exceso, una glándula que acumula trabajo innecesario. Con bisturís de antimateria, abrían el pecho sin dolor, extraían el Nódulo y lo convertían en un cristal de entropía laboral, el cual se exhibía en el Museo del Ritmo Roto. El Forzador no moría, pero perdía su capacidad de producir temporalmente. Convertido en Errante: era condenado a vagar por las zonas de baja vibración, donde el tiempo se dilataba.
Posteriormente, en la era del Retorno Lumínico, aquellos que habían marcado la historia con ideas, gestos o descubrimientos, eran recibidos como Descendientes del Tiempo en la Ciudad de los Ecos Nobles, un palacio suspendido entre dimensiones, construido con memoria líquida y columnas de luz petrificada. Allí, cada salón vibraba con los logros de SU HUÉSPED y las paredes susurraban fragmentos del LEGADO. Las DONCELLAS del AIRE, (seres biomecánicos de seda inteligente y mirada prismática), abanicaban a estos seres con artefactos multifuncionales: alas que purificaban el ambiente, proyectando recuerdos en hologramas y emitiendo sinfonías moduladas según el estado emocional del HUÉSPED. Celebraban. Cada movimiento era coreografía, cada gesto una ofrenda al genio que alguna vez transformó el mundo.
Así fue diseñado por los ZENTHARI: esos seres visionarios capaces de moldear materia, espacio y emoción a través de la creación. Su objetivo era parte de hacer realidad el sueño del MUNDO de DIOS. Construían un planeta lleno de comodidades, donde el selecto grupo de los THARIENS pudiera también disfrutar de los placeres que ofrecía el Universo, con toda su diversidad.
Hasta ese momento, una de las DIVERSIDADES que estaba VETADA para los Thariens era la posibilidad del divorcio. El pacto entre los Thariens y el dios de la lluvia Tlalquión, señor de las memorias líquidas y los ciclos eternos, había sido sellado en la era del Velo de las Nupcias, cuando los cielos aún hablaban en lenguas de vapor. Surgió tras la Guerra de los Vínculos Rotos, una época medieval de almas errantes, donde los Thariens, capaces de reencarnar tras la muerte, sufrían la maldición de la fragmentación: cada nueva vida nacía con el eco de antiguos amores rotos. En su desesperación, los Thariens ascendieron al Castillo de las Gárgolas Llorantes, donde Tlalquión les ofreció un pacto: si aceptaban la Religión de la Vinculación, donde el divorcio era anatema y el lazo conyugal se convertía en un hilo de agua perpetua, él les otorgaría reencarnaciones sin dolor, sin sombra, sin repetición. Así, como caballeros jurando lealtad ante el altar de la lluvia, los Thariens se ataron a sus parejas con anillos de obsidiana húmeda, sabiendo que cada ruptura sería una tormenta que los condenaría a la dispersión eterna.
Pero en este año 7000, surgió un río de agua petrificada y Tlalquión desató la Religión de la Vinculación: permitiéndole a los Thariens casarse hasta cuatro veces en cada vida, con sus posibles cuatro divorcios.
La noticia llegó a oídos de Tanthos, último cartógrafo de realidades discontinuas, quien dijo: "La Antigua Conspiración del Vínculo Matrimonial, ha muerto". Esto tuvo repercusiones FABULOSAS en el PLANETA conocido como LA TIERRA.
« Olga de León / Carlos A. Ponzio de León »




