Cultural Singularidades
Y siguen los cuentos...

Publicación:01-08-2026
Las narraciones creativas o de ficción y fantasía aparecieron hace miles de años, me parece que si no el primero, sí está entre las primeras narraciones de tal carácter, el cuento de "Las mil y una noches". Narración construida sobre el tema de la vida, el entretenimiento y la habilidad para evitar una muerte segura, a través de prolongar las historias contando diversas aventuras de gran entretenimiento e interés para quien las escuchaba, de suerte que pudiera ser disuadido de su intensión: matar a la narradora si no lograba atrapar el interés de su oyente.
Se cree que el origen de los cuentos se remonta a 4,000 y 2,000 años antes de nuestra época; y tienen su origen en Oriente, Persia, India, Arabia, antes aún de los griegos con las fábulas de Esopo. Su estructura tradicional perdura, independiente de los cambios introducidos modernamente. Es decir, tiene un inicio que empieza con algo como: "Hace mucho tiempo...", "Había una vez..."; o más modernamente, con algo como: "En un lejano lugar", entre otras formas tradicionales. Luego sigue el cuerpo del cuento, personajes, trama y conflictos o enredos... Paa terminar con el desenlace o solución del problema desarrollado en la trama: "Y, vivieron felices para siempre..."; o un simple, "Y, colorín, colorado, este cuento se ha terminado".
Pero, eso es en los cuentos que siguen el corte de tradicionales, porque, actualmente hay muchas formas más de empezar, desarrollar y terminar un cuento. Incluso, los hay sin cierre, sin conclusión; o, que empiezan por la parte final o el centro de la trama. Y, si su autor es un buen cuentista, ningún lector (o muy pocos avezados en este arte de la narrativa) sabrá mientras va leyendo que el cuento terminará por donde empezó, o que comenzó ya avanzada la trama. De hecho, existe una regla de oro para escribir un cuento, la cual afirma que: "todo buen cuento entra tarde y sale pronto".
En fin, como casi siempre me sucede (o lo provoco intencionalmente) yo entro con antelación y alargo lo más que puedo la introducción o inicio, pero está ya va siendo demasiado larga; así que aquí corto la entrada o inicio, y voy "ipso facto" al cuento: parafraseando a un clásico que es mi fascinación:
En un incierto lugar del Globo terráqueo, no del todo ni por todos desconocido, pero sí quizás olvidado por muchos: lo cual debería cambiarlo a: "En un lugar del centro de Europa..." (más simple, directo y claro). Y, "sin embargo, próximo a la salida al mar": he aquí la contradicción en juego (la cual me encanta usar), vivía una familia con características peculiares.
Estaba formada por solo cuatro miembros: papá, mamá y dos hijos: varón el primogénito y mujercita la menor de la familia. Los cuatro eran gentiles y amables con todas las personas, y si bien, no intimaban con ninguna, mantenían lazos de alguna cercanía o fraternidad. Pero, tres de ellos preferían mantener un círculo pequeño de amigos, eran, sin pretensión alguna ni propósito preconcebido muy selectivos para las amistades. El papá era el más abierto y amiguero, casi no tenía pretexto alguno para hacer amigos.
Pasaron los años, cambiaron de domicilio dos veces, no más, y los amigos que habían hecho al principio, se fueron quedando rezagados y en el olvido; pues vinieron otros, y cada uno fue haciéndose de un nuevo círculo de amistades. La vida continúa tranquila, hasta el día en que el padre enfermó y cada día se fue deteriorando más y más su salud; hasta que un día finalmente la parca se lo llevó. Y un velo de tul negro cubrió la cabeza de aquella mujer que siempre supo ser fiel esposa y fémina de un solo hombre.
Los hijos habían crecido y tenían sus compromisos y actividades diversas, diferentes, pero con un común denominador, a ambos los había enamorado el arte, en distintas manifestaciones y fueron atrapados por él. Se dedicaron con pasión a su o sus artes favoritas y desarrollaron sus capacidades y su vida en derredor del arte que más amaban. Pero, no todo fue ni tranquilo ni blanco o negro. Se presentaron magos malignos que sentaron sus laureles entre los rizos y el cerebro del hijo: encendieron el caldero de la enfermedad y quisieron hacerle perder la cordura. Afortunadamente, madre, hermana y tíos (hermanos de su madre) acudieron a su rescate.
Que terrible es la carencia del litio en la sangre, desequilibra y saca del enfoque y el buen juicio a quien se queda sin él.
Finalmente, este texto perdió su brújula y se alejó cada vez más del centro de Europa y del desarrollo tradicional o no de un cuento. A dónde se fueron mis buenas intenciones de crear literatura. Escribir bien, ¿podría ser también literatura? ¿Contar una historia casi real entre líneas y sobre de ellas, será literatura? No lo creo, pero, tengo que admitir que, a veces, se hace lo que se puede, porque eso es lo que nos sale y no lo que quisimos hacer: mi espíritu está débil y un tanto lastimado: la vida nos golpea, sin que podamos evitarlo. Y, no Obstante, este fue: "Un cuento de la vida".
Vivir como personaje de un cuento
Quiero cantar como un jilguero
y viajar como una golondrina.
Como un cisne sobre las olas
ir y venir de un mundo a otro.
Quiero vivir sin duelo,
y morir sin sentirlo.
En mis sueños te veo
Y despierta te sueño.
Nadie sabe lo que yo vivo
Porque mi vida es invisible
no como la de cualquiera
Veo las nubes que van viajando
se mueven con cadencia
se alejan en silencio
y vuelven solo para irse de nuevo
con el viento de pasajero.
Mi imaginación las remonta
más allá del lejano arcoíris.
Y hacia donde miran tus ojos
van mis pies alados, raudos.
Quieren llegar primero
y cortar para ti, una rosa roja.
Vivo como si de siempre supiera
que tu vida a mí me pertenece.
Dime que me quisiste tanto
como yo te sigo queriendo.
La muerte nos quita algo
que nunca más tendremos.
Nos arrebata en vida
A los seres que amamos.
... y nos amaron hasta que murieron.
En el cuento de la vida, vivimos sin saber cuándo ni cómo moriremos. Y eso, es en lo que menos pensamos, ni queremos pensar. Lo cual está bien, pues sería insoportable vivir por siempre muriendo.
No sé qué pasa conmigo, que últimamente no puedo sustraerme del tema de la muerte. Confío en que no sea porque la presiento. Nadie queremos morir, a pesar de que sabemos que un día lo haremos: partiremos de este mundo y nada podrá evitarlo. Pero, es bueno y sano pensar en vivir alegres y haciendo lo que nos gusta, así como viendo por los nuestros, especialmente los hijos y los nietos.
He tenido una vida buena y feliz en muchos momentos. He sabido de dolores y tristezas como de alegrías y felicidad. Nada me faltó nunca y creo que nada me faltará en adelante... porque con poco tengo para vivir tranquila y contenta... La muerte llegará cuando me toque, solo espero que se demore un poco más: tengo tanto por hacer aún... Y, tanto más qué ver... El mundo es una caja de sorpresas, de las que poco he sabido últimamente, lo cual puede ser bueno, pues no siempre las sorpresas son gratas.
Los días se nos escapan de las manos, y a veces, se nos van en blanco, o eso creemos. Ayer y antier fueron buenos días, pero, aún mejor para mí, fue el jueves, no hay más grande dicha para una madre que ver al hijo que se nos enfermó, ir sanando poco a poco, con firmeza y seguridad.
Cambio gustosa mi salud y mi dicha por la salud y la dicha de mi hijo. ¡Que pronto vuelva a estar entre nosotros!
¡Que la vida y el destino me regalen pronto ya, tal dicha!
Vida nada te debo, nada te pido para mí.
Por todas las madres del mundo que sufren por sus hijos,
escribo estas líneas que nos empatan y nos vuelven comunidad.
He visto el sufrimiento fuera de mí... y duele como si fuera mío.
¿Será esto humanidad?
Si no lo es, se le parece mucho.
Regalemos amor, miradas de empatía y un poco de compasión compartida.
Al mundo lo hacemos todos, pongamos nuestro granito de arena y vida, para que sea cada día un mundo mejor; a pesar de los pesares y de todas las adversidades.
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