Joven Mujer Universitaria
"Ser emérita del Tec, la distinción que más me emociona en la vida"

Publicación:10-09-2026
TEMA: #Mujer Universitaria
El nombramiento a Profesores Eméritos es un reconocimiento honorífico que otorga el Tec de Monterrey a docentes retirados con una trayectoria de excelencia.
"No cambiaría el ser profesora por nada, porque el momento de estar ahí (dando clases) es un momento único".
Así describe Inés Sáenz, profesora en retiro, su pasión de vida.
Luego de 25 años en las aulas, la exdecana de la Escuela de Humanidades y Educación, recibió -junto con 21 docentes más- el reconocimiento que la distingue como profesora emérita del Tecnológico de Monterrey.
El nombramiento es una distinción que se otorga a profesoras y profesores retirados con una trayectoria distinguida por su excelencia académica y su compromiso con la educación dentro y fuera del aula.
"Ser emérita del Tec, la distinción que más me emociona en la vida", aseguró en entrevista con CONECTA.
Profesora en el Tec desde el día uno.
Cuando era niña, en Torreón, Coahuila, devoraba los libros de sus abuelos, luego, un profesor de teatro en la PrepaTec la marcó: "hizo que me enamorara más de la literatura y estudié Letras".
Posteriormente vendrían la maestría y enseguida el doctorado, ambos grados en la Universidad de Pensilvania, en Estados Unidos.
"Empiezo el programa doctoral y por terminar la tesis y dije: no, es que yo quisiera regresar al Tec, yo quisiera estar en ese lugar donde yo vi a mis maestros tener una vida muy rica y dar clases".
"Se ponían de acuerdo en la noche un viernes y se invitaban a sus casas, eran más allá de ser colegas, había como una amistad intelectual (...) yo quería que ese fuera mi mundo, entonces para mí fue lo más natural regresar a México".
Inés Sáenz declara que fue profesora desde el día uno que entró al Tec y durante los siguientes 25 años.
"Vale la pena, yo no lo cambiaría, yo no me veo...de verdad, no cambiaría el ser profesora (...) y no lo cambiaría porque el momento (de dar clase), de verdad te lo digo, el momento de estar ahí es único, para mí era atesorarlo.
"Para mí, lo más importante que yo decía es: ¿cómo voy a hacer para que (los estudiantes) aprendan y que sigan leyendo?, es algo que yo tengo muy claro, quiero formar lectores".
La también exvicepresidenta de Inclusión, Impacto Social y Sostenibilidad del Tec, considera que leer es un entrenamiento.
"Es una abstracción, es como ajustarte a entender la complejidad, la ambigüedad (...) te construye una lógica de pensamiento, cómo hacer inferencias, detectar falacias, contradicciones, porque los seres humanos somos así".
El día que estuvo en desacuerdo con Gabriel García Márquez
Con más de dos décadas de experiencia como docente del Tecnológico de Monterrey, la hoy profesora emérita ha visto pasar innumerables innovaciones y algunos de los cambios más disruptivos en los diferentes modelos educativos que ha tenido la universidad.
"A mi me impresionó trabajar en la Universidad Virtual (del Tec), porque teníamos sesiones satelitales sincrónicas y lo demás era asincrónico.
"Teníamos que trabajar con creatividad: fuentes de video, música, moderar las interacciones por computadora, etc.".
Un día, cuando era parte de una clase virtual de la Maestría en Estudios Humanísticos, vio pasar al Premio Nobel de Literatura Gabriel García Márquez (1982), quien visitaba el campus Monterrey.
"Tenía mucho interés en crear algo así en Colombia, yo estaba recibiendo las preguntas de los estudiantes; le muestran la cabina, un monitor con la profesora dando clase, y García Márquez ve todo y dice: 'Está bien, pero no, no me gusta'".
"Yo le explicaba: 'No maestro, mire, aquí por ejemplo, a través de la virtualidad uno puede llegar a conocer a sus estudiantes por la redacción, el estilo'... -'No, no me convence', me dijo: 'Es que no hay nada como el apapacho'".
"Y no sé, algo, una energía me impulsó, y le dije: 'yo desde adolescente he leído sus cuentos y yo recuerdo haber leído La increíble y triste historia de la cándida Erendira y su abuela desalmada y me conmovió el corazón y usted no estuvo ahí para apapacharme'".
"Y me dijo: 'Tienes razón, te invito a mi taller de periodismo'".
Pero lo que quiero decir es: ¿qué es la virtualidad, qué es la cercanía, qué es la distancia, cómo establecer una relación con el otro?, en fin, es muy interesante.
"Para mí, lo más importante que yo decía es: ¿cómo voy a hacer para que (los estudiantes) aprendan y que sigan leyendo?, es algo que yo tengo muy claro, quiero formar lectores".
Mover a los estudiantes, el mayor desafío
Para Sáenz, su mayor desafío como docente fue cómo motivar a sus estudiantes.
"Algo que me inquietaba mucho y me ponía a pensar es qué hemos hecho quienes estamos en la educación para que nos lleguen estudiantes tan indiferentes al conocimiento, tan abúlicos, tan apáticos.
"Algunos sí uno logra moverlos, otros no, pero hay una poca apreciación por el conocimiento. Por la calificación sí, pero no por el proceso que es aprender, que es lento y que tiene que ver con lectura, con trabajo, con disciplina y con interacción".
Una de las estrategias que implementó fue no negociar.
"No era negociable presentar examen, no era negociable no entregar los trabajos".
También señaló que como docente practicó que sus alumnos se sintieran escuchados.
"Recuerdo mucho a un estudiante universitario que me dijo que no podía leer un libro de Rosario Castellanos.
"(Me dijo) no puedo leerlo. Lo veo y no puedo. Entonces, hicimos toda una estrategia para que empezara a leer: que me leyera en voz alta".
La profesora emérita asegura que leer en voz alta es increíble porque se empieza a modular el ritmo, a entender, a incorporar las palabras con la voz.
"Me pasaba sesiones, bueno, fuera de clase, con él leyendo. Eso provocó un cambio muy grande en él".
Ante esto, Sáenz dijo que en México una vez que los niños aprenden a leer, ya no hay un acompañamiento con la lectura.
"Entonces muchas veces ahí se quedan, ahí dejan su preparación y su formación como lectores, que el día de hoy es importantísima, porque justamente (no aprenden) los diferentes registros del lenguaje, las frases complejas, las estructuras complejas, los narradores ambiguos".
La lucha por la inclusión, impacto social y sostenibilidad
Sáenz fue la primera vicepresidenta de Inclusión, Impacto Social y Sostenibilidad en el Tec de Monterrey.
En ese puesto, tuvo el papel clave de orientar esfuerzos de la institución a hacer un mundo más sostenible, en concordancia con los objetivos de desarrollo sostenible de la ONU.
"Creo que nos lo debemos y se lo debemos también a la sociedad, porque el Tec es una institución que educa; entonces necesitamos cambiar esa mentalidad", destaca.
También, coordinó los proyectos de inclusión en el Tec, a través del Centro de Reconocimiento a la Dignidad Humana.
"La sociedad requiere de una reeducación en una amplitud de conciencia, en tolerancia, en pluralidad, en ser más dialógica, poder pensar que no estamos de acuerdo y aún así respetar nuestras diferencias".
Los esfuerzos también incluyen hacer una institución más segura para la comunidad y erradicar cualquier acción de violencia de género.
"El Tec es su gente"
Sáenz dice lo que representa para ella el Tec de Monterrey.
"Fue mi casa por muchos años. Representa muchas cosas, mis colegas, los que están y ya no están, jubilados o estudiantes. El Tec es una comunidad viva, un lugar que tiene posibilidades de transformar a la gente.
"Tiene un propósito siempre de calidad y de excelencia que nos mueve a siempre estar dando lo mejor de nosotros, siempre estar actualizándonos, y ese es un compromiso del Tec increíble. El Tec es su gente".
Sobre su nombramiento como profesora emérita, dijo sentirse muy agradecida y orgullosa.
"Recibí un mensaje del rector y luego de la decana. Me sentí muy honrada. Para mí es un gran nombramiento. Es el nombramiento más increíble".
Sobre cómo le gustaría que la recordaran, dijo que lo que más le importa es si se acuerdan de algo que les haya enseñado.
"Nada más. No tengo ningún afán de trascendencia. Porque la vida es así. Lo que uno aprende es la impermanencia. Hoy me recuerdan, mañana quién sabe, a lo mejor no, y está bien.
"Pero que quienes sí se acuerdan, pues digan: 'Hubo una maestra que leo por ella. Para mí es eso", finalizó.
Con información de Ricardo Treviño
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