Opinión Editorial


¡53 años de la colonia Tierra y Libertad!


Publicación:24-03-2026
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Como dijo Emiliano Zapata "Si no hay justicia para el pueblo, que no haya paz para el gobierno".

La fría madrugada del 28 de marzo de 1973, no sólo ocurrió la conquista de un pedazo de tierra donde vivir, llamado Colonia Tierra y Libertad, sino el inicio de un Proyecto de Nación para la transformación radical y pacífica de la sociedad, mediante la instauración de un gobierno democrático, justo e igualitario que represente los intereses de los pobres, de los trabajadores y de todos los sectores sociales.

Con estas ideas en mente, decenas de brigadistas estudiantiles organizamos y acompañamos a un contingente de mujeres y hombres decididos a tomar la tierra en las faldas del Cerro Topo Chico, una loma justo a un lado de los tiraderos y a la antigua Planta de Basura de Monterrey.

Estudiantes e invasores rompieron el silencio a las 2 de la madrugada, al entonar la popular canción de protesta "A desalambrar, a desalambrar, que la tierra es nuestra, es tuya y de aquel, de Pedro, María, de Juan y José", guiados por la bravía voz de la cantante vernácula Judith Reyes, quien con su guitarra en ristre alentaba el histórico momento hace 53 años, para retirar la cerca de púas que circundaba tierras del antiguo Ejido San Bernabé.

Próximos a cumplir el 53 aniversario de la fundación de esta histórica y ejemplar Colonia Tierra y Libertad, cimiento del naciente movimiento urbano-popular de Monterrey, recordamos que irrumpió como una organización social línea de masas en múltiples colectividades marginales del campo y de la ciudad.

En un contexto de rebeldía democrática de la juventud y de efervescencia estudiantil contra la represión gubernamental, así como contra el imperialismo norteamericano por la guerra de Vietnam y por el ejemplo de la revolución cubana, miles y miles de activistas se desplazaron hacia distintas zonas urbanas y rurales del país, dispuestos a integrarse con el pueblo y construir un poder popular de masas autónomo del poder del Estado.

    

    En esta lucha para dejar atrás el hacinamiento y las rentas en vecindades inhabitables y en condiciones indignas de vida, se tomó la decisión de ocupar la tierra e iniciar una nueva vida en casas improvisas sin agua potable y sin luz. Pero, sembrando jardines donde había basureros, construyendo modestas aulas para centros educativos desde el nivel inicial, preescolar, primaria y secundaria, construidas por la propia comunidad al negar el Estado el derecho a la educación por poseer "ilegalmente la tierra".

    

    A 53 años esas ´escuelitas´ se han convertido en espacios que promueven el desarrollo humano y la transformación social. En 1990 incrementamos la oferta educativa para comunidades marginales, iniciando varios proyectos educativos de gran trascendencia social.

    

     Con los Centros de Desarrollo Infantil (los CENDI), brindamos educación temprana, cuidado y alimentación de calidad a niñas y niños de cero a seis años de edad en zonas urbano-marginadas, pensados para apoyar la crianza de los hijos de madres trabajadoras.

    

    Con las Escuelas de Artes y Oficios (EAyO), buscamos que los jóvenes que no habían terminado primaria o secundaria, tuvieran la oportunidad de formarse en algún campo laboral.

    

    Asimismo, con la Escuela Preparatoria Técnica Gral. Emiliano Zapata (PEZ), que hoy cuenta con una matrícula de once mil estudiantes, ofrecemos una oportunidad de estudio para los jóvenes. 

    

    Y más recientemente, con la Universidad Emiliano Zapata (UNEZ), cuyo eminente sentido social no busca la ganancia, sino la formación de capital intelectual y la movilidad social en las comunidades de mayores necesidades.

    

    Aunado a ello, el trabajo por la salud inició en humildes dispensarios atendidos jóvenes médicos que ingresaron a nuestro movimiento, hasta llegar al Hospital Tierra y Libertad, un triunfo que tardó 25 años en cristalizarse y que hoy por hoy cuenta con 109 camas, 6 quirófanos y servicios médicos integrales. Además, aquella frase de "luchamos por un lote de 7 por 15 metros" y que en 1973 repetíamos en cada asamblea, fue el inicio de una lucha de más largo plazo, pues nuestro propósito era luchar por un lote mayor llamado México. 

    

    Para celebrar tendremos las tradicionales mañanitas a la Colonia Tierra y Libertad la noche del viernes 27 de marzo y la mañana del sábado 28 de marzo una Macro Brigada Comunitaria y Asistencial. Por la tarde habrá comidas en las manzanas, eventos infantiles y el Acto Político, pues como dijo Emiliano Zapata "Si no hay justicia para el pueblo, que no haya paz para el gobierno". 





« Lupita Rodríguez Martínez »