Opinión Editorial


Basta de show


Publicación:20-04-2026
version androidversion iphone

++--

Inaugurado en 1910, el Arco de la Independencia, localizado en el cruce de Madero y Pino Suárez.

Inaugurado en 1910, el Arco de la Independencia, localizado en el cruce de Madero y Pino Suárez, en el centro de Monterrey, no contemplaba la rotonda construida por la pasada administración municipal. Esta semana, el alcalde Adrián de la Garza arrancó los trabajos para retirarla, lo que gustó a muchos y a otros no tanto.

Luis Donaldo Colosio —de quien, por cierto, tengo un buen concepto— calificó la medida como "revanchismo político" y aseguró que el "mérito" del actual presidente municipal es destruir lo que se hizo antes.

Creo que el exedil está en su derecho de cuestionar, porque él gobernó la capital del estado y, bajo su óptica, la rotonda pareciera estar justificada.

Pero, luego de la acción de De la Garza, la primera dama del estado llamó "wey" al edil y su esposo lo calificó de "troglodita".

Estamos en tiempos preelectorales; claro que van a llover críticas de todo y para todos. Quien sobreviva a las embestidas o las sepa capitalizar, la lleva de gane.

En lo que debemos poner atención, como ciudadanos, es en que los problemas sean atendidos, ya sea en Monterrey, San Pedro, Apodaca, San Nicolás, en el estado o en el país.

Por ejemplo: ¿cuándo se resolverá el daño a los ductos del drenaje pluvial a consecuencia de las obras del Metro?

¿Cuándo dejará de haber incidentes que pongan en riesgo a la sociedad, como el ocurrido hace unos días, cuando una pesada pieza del Metro cayó sobre un automóvil?

¿Cuándo habrá refacciones para los camiones chinos del transporte urbano que dejaron de circular y que hoy están en calidad de yonque en los patios de las rutas transportistas?

¿Algún día dejará de haber filas interminables de gente esperando su ruta?

En el caso de Edith Guadalupe, en Ciudad de México, ¿pasará lo mismo que con Debhani, en Monterrey? ¿Quedará impune?

¿Habrá perdido San Pedro el liderazgo en seguridad tras la ejecución en Arboleda?

¿Tendremos, como amas de casa, que "resignarnos" a que suba el precio del tomate, la tortilla o cualquier otro producto de la canasta básica? ¿Deberemos apagar nuestros aparatos eléctricos para que el recibo de la luz no salga tan elevado?

¿Deberán los automovilistas "conformarse" con adquirir gasolinas caras o comprar de la verde, como ha sugerido la presidenta?

O, como dice el director del IMSS, ¿nos obligaremos a no enfermarnos para no comprar medicinas o caer en hospitalización?

Barack Obama, quien fuera presidente de Estados Unidos, sostenía que la democracia es cercanía: escuchar y resolver.

"La democracia solo funciona cuando sus líderes permanecen genuina e incómodamente cerca de la gravedad específica del sufrimiento humano individual, en lugar de procesarlo desde la distancia aislante de las instituciones y las pantallas", sostuvo.

Se dice que el presidente de la nación más poderosa del mundo, a diario, se tomaba tiempo para contestar cartas de ciudadanos... a mano. Así, cada día resolvía alguna circunstancia personal o daba consuelo a personas con situaciones difíciles.

En política el fondo es forma.

Estamos a buen tiempo. Volteemos no a caras bonitas que buscan un "like" en redes sociales. Analicemos quién, de las ofertas políticas, puede convencer con base en el trabajo y en la atención a lo que, como sociedad, merecemos. Basta de show.



« El Porvenir »