Opinión Editorial


Dolor y sufrimiento


Publicación:29-04-2026
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Mientras el dolor tiene base fisiológica y umbrales nerviosos, el sufrimiento se teje en la interpretación que hacemos de lo que sentimos.

"El dolor es inevitable. El sufrimiento es opcional"

Haruki Murakami

Para los seres vivos la experiencia del dolor físico se sustenta en la variedad y cualidades de las terminales nerviosas que captan los estímulos físicos que nos rodean y que llegan a conectar con alguno de dichos portales, lugares especializados del organismo. El sufrimiento, por su parte, se refiere a la interpretación y elaboración de aquello que se siente y vivencia. Mientras que el dolor tiene un umbral de acuerdo con nuestro tejido nervioso y hábitos, el sufrimiento es una construcción subjetiva, confeccionada a lo largo de nuestra vida, a base de experiencias, memorias, imágenes y, sobre todo, puesta en una narración, en una historia donde nos asignamos un rol como personajes. 

En ese sentido, en la vida, muchas cosas del orden del dolor son relativamente inevitables, a pesar de que contamos con una serie de fármacos y procedimientos para hacerle frente al dolor, tanto al simple y cotidiano, como al crónico que demanda otro tipo de intervenciones como la realización de procedimientos de bloqueo. El sufrimiento se teje desde otras vías, es una especie de historia compartida con el cuerpo y el contexto de vida, donde sea por la nostalgia o por la esperanza –dos afectos tristes que nos hacen perder el presente—incrementamos, vía la queja, el sufrimiento: la persona no sólo siente dolor sino también sufre con ello, como si de esa manera aumentara la intensidad del dolor padecido, convirtiéndolo en sufrimiento, dándole mayor resonancia y permanencia. Pero ¿por qué razón?

Jorge Forbes, psicoanalista brasileño escribió un extraordinario libro, Você sofre para não sofrer?: desautorizando o sofrimento prêt-à-porter (¿Usted sufre para no sufrir?: desautorizando el sufrimiento prêt-à-porter  ) donde plantea una pregunta fundamental respecto al sufrimiento humano: ¿será que existe un sufrimiento coloquial, común, genérico, ya listo para expresar, que de alguna manera nos "protege" distrayéndonos del verdadero sufrimiento, como lo es el ejercer el peso de la libertad de decidir? Por ejemplo, a través de la queja hacia alguien o algo, como estrategia limitada para enfrentar las dificultades de la vida, muchas personas encuentran –pagando un precio muy alto—un medio para distraerse de su propia responsabilidad, sin darse cuenta de que, con ello, corren el riesgo de aumentar aún más su dolor al darle consistencia vía el sufrimiento.

El dolor, como realidad sensible de nuestro organismo, jamás tendrá una expresión única como sufrimiento, ya que este es una construcción no natural, sino subjetiva, algo que se va elaborando de acuerdo con ciertas características de personalidad específicas que hacen interpretar y construir de cierta manera el mundo a través de la ansiedad, nostalgia, esperanza, posturas éticas...o, si se lo prefiere, a través de nuevas maneras de darle sentido a dicho sufrimiento. Advertir esa relación no natural ni mucho menos unívoca entre el dolor y el sufrimiento permite salirse del lugar común, para crear lo extraordinario: que cada persona pueda realizar su propia forma de enfrentar un dolor, sin caer en el automatismo genérico de convertirlo en una forma estandarizada de sufrimiento, sino, tomando las riendas de ello a través de su singularidad, como decía Freud, "dándole una forma artística a lo vivido".




« Camilo E. Ramírez Garza »