Opinión Editorial


Esperanza


Publicación:04-05-2026
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Juan Rulfo representó en "Pedro Páramo" un pueblo marcado por el abandono y el silencio.

Juan Rulfo representó en "Pedro Páramo" un pueblo marcado por el abandono y el silencio, donde las voces clamaban justicia y las promesas incumplidas se convertían en murmullos. El universo rulfiano está lleno de tierras áridas, comunidades olvidadas y esperanzas suspendidas en el aire.

Es una imagen poderosa que nos ayuda a entender bien la política, porque gobernar significa escuchar las voces que vienen del México profundo, las de las personas que fueron históricamente marginadas y esperan que la transformación sea algo tangible.

Ejercer el poder desde la izquierda en México nunca ha sido tarea sencilla; la historia muestra que los proyectos transformadores enfrentaron resistencias profundas. Sin embargo, Morena asumió el reto de encabezar la Cuarta Transformación y además tiene la obligación de no extraviarse en el proceso.

En mi libro "Morena: historias y perspectivas", planteé que la complejidad de gobernar desde la izquierda no radica únicamente en ganar elecciones, sino en sostener la coherencia entre principios y decisiones, ya que la verdadera transformación se mide en la capacidad de no olvidar el origen ni para quiénes se gobierna.

Por ello, en el contexto del VIII Consejo Nacional Extraordinario de Morena, realizado este fin de semana, esa reflexión adquiere un cariz particular. La renovación de la dirigencia, con Ariadna Montiel Reyes al frente, no puede ni debe reducirse a un ajuste o a un reacomodo de fuerzas internas.

Aquí cobra relevancia el primer mensaje de nuestra dirigente, que fue, igualmente, el recordatorio de la historia compartida, de las luchas, de la resistencia frente al modelo neoliberal, de las movilizaciones en defensa de la democracia y de los derechos del pueblo.

"Jamás nos van a dividir", expresó, y afirmó que asumía la responsabilidad con plena conciencia de la relevancia de las causas que defiende nuestro movimiento, porque lo que verdaderamente importa es el bienestar del pueblo de México.

La izquierda enfrenta la oportunidad histórica de demostrar que se puede gobernar con mayor cercanía, con más honestidad y con resultados que impactan en la vida diaria de la gente. Eso implica renovar sin romper, ajustar sin desdibujar, avanzar sin olvidar.

Estoy seguro de que a Morena le irá muy bien en esta etapa. Vive un momento decisivo, y todo, a partir de ahora, marcará su rumbo, pero también el de millones de personas que ven nuestro movimiento como un faro de esperanza, cuya luz proviene de su capacidad para responder a las exigencias del pueblo y representarlas.

 



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