Opinión Editorial
¡Los Sentimientos de la Nación!
Publicación:15-09-2026
++--
Las ideas políticas y sociales de Morelos, no cabe duda, han impulsado pasos trascendentales en la Consumación de la Independencia
Dos de los documentos fundacionales que nos dan origen como nación libre, soberana e independiente, son los Sentimientos de la Nación presentados ante el Congreso de Anáhuac y la Constitución de Apatzingán, cuyo nombre oficial es Decreto Constitucional para la Libertad de la América Mexicana.
Hace 213 años, el protagonista de ambos documentos fue el generalísimo José María Morelos y Pavón, discípulo y sucesor del libertador Miguel Hidalgo y Costilla en la Guerra por la Independencia de México, que rompió las cadenas de la esclavitud y del colonialismo español de 300 años.
Un 14 de septiembre de 1813, desde la tribuna del Congreso de Anáhuac, también llamado Congreso de Chilpancingo, el singular patriota y extraordinario estadista leyó Los Sentimientos de la Nación ante cientos de insurgentes y los diputados principales y suplentes de distintas provincias de la América Septentrional.
Los diputados principales eran Ignacio López Rayón, por la provincia de Nueva Galicia (Guadalajara); José Sixto Verduzco, por Valladolid (Michoacán); José María Liceaga, por Guanajuato; José María Murguía y Galardi, por Oaxaca; José Manuel de Herrera, por Tecpan (Guerrero) y los diputados suplentes Carlos María de Bustamante, por la provincia de México; Andrés Quintana Roo, por Puebla y José María de Cos, por Veracruz. Como secretarios fungieron Cornelio Ortiz de Zárate y Carlos Enríquez del Castillo.
Hay que señalar que José María Morelos era diputado principal por la provincia del Nuevo Reino de León, pues debido a la lejanía con las provincias del norte y la falta de comunicación durante la Guerra de Independencia, asumió el papel como nuestro representante popular para asegurar que toda esta región norestense tuviera voz y voto en el congreso insurgente.
Aunque nunca visitó físicamente el territorio de las doscientas leguas del Nuevo León de aquellos tiempos, es un honor para las y los nuevoleoneses que el Diputado Morelos haya sido líder en la toma de decisiones legislativas del movimiento libertario y, sobre todo, al redactar, proponer y firmar Los Sentimientos de la Nación y la Constitución de Apatzingán con ese cargo.
Los Sentimientos de la Nación consta de 23 propuestas que exponen la visión política, social y religiosa de Morelos y cuyos puntos clave son declarar la independencia absoluta de América respecto al Imperio Español, establecer la soberanía popular (el poder dimana del pueblo) y proponer la división de poderes públicos (Legislativo, Ejecutivo y Judicial).
Además, abolió la esclavitud y las castas al declarar que todos somos iguales ante la ley, al prohibir la tortura y eliminar los tributos excesivos y al estipular la religión católica como la única permitida.
Un 22 de octubre de 1814, el primer legislador y forjador del Poder Legislativo promulgó desde Apatzingán la primera ley máxima redactada en México, la cual se nutrió directamente de sus ideales planteados en Los Sentimientos de la Nación y en donde se adoptan los siguientes puntos clave:
Se consagra formalmente la forma de gobierno republicana y se enlistan a detalle los derechos fundamentales del ciudadano, tales como la igualdad, la libertad, la seguridad y la propiedad.
Aunque no pudo entrar en vigencia general por el asedio militar realista, la Constitución de Apatzingán de 1814 sirvió como el primer gran pilar del constitucionalismo y ahora del humanismo mexicano.
Las ideas políticas y sociales de Morelos, no cabe duda, han impulsado pasos trascendentales en la Consumación de la Independencia, en la Guerra de Reforma, en la Revolución Mexicana y en la Cuarta Transformación actual.
Para José María Morelos y Pavón siempre estuvo claro el destino de la Nación Mexicana como un país libre, soberano e independiente, con base en la soberanía popular y en la igualdad de todos sus habitantes.
El Siervo de la Nación tenía firme la convicción de que el levantamiento popular era el único camino posible no solamente para liberarnos de la dominación española, sino para alcanzar la plena libertad del pueblo, defender la soberanía de México y proteger las tierras de las comunidades originarias para abolir la esclavitud y desterrar la miseria, los privilegios y los abolengos, donde se eduque a los hijos del labrador y del barretero como a los del más rico hacendado con una fe, una causa y una bandera.
« Lupita Rodríguez Martínez »



