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La Voz del Papa

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Publicación:05-09-2026
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¿Cuál es la diferencia entre lujuria y amor? Esto explicó el Papa Francisco

El enamoramiento es una de las experiencias más sorprendentes y, según el Papa Francisco, también uno de los sentimientos más puros que puede experimentar una persona. Sin embargo, advirtió que puede verse afectado cuando aparece la lujuria, entendida como una forma de deseo que busca poseer al otro.

Pero, ¿cuál es la diferencia entre lujuria y amor? Francisco abordó esta cuestión durante la Audiencia General celebrada en el Aula Pablo VI el 17 de enero de 2024, donde dedicó su catequesis al vicio de la lujuria. Su reflexión vuelve a cobrar relevancia al plantear cómo distinguir entre el amor y el deseo de posesión dentro de una relación.

¿Qué es la lujuria según el Papa Francisco?

El Papa Francisco explicó que el "demonio" de la lujuria puede aparecer en las relaciones y convertir el vínculo con otra persona en una especie de voracidad, especialmente en el ámbito de la sexualidad.

Para el Pontífice, este vicio atenta contra el amor porque puede transformar a la otra persona en un objeto que se busca poseer y consumir.

Francisco señaló algunas características que permiten distinguir la lujuria del amor.

La lujuria puede convertir una relación en un vínculo de posesión. Francisco recordó que existen relaciones que comenzaron de buena manera y terminaron siendo tóxicas, marcadas por la posesión del otro, la falta de respeto y la ausencia de límites.

La castidad forma parte del amor. El Papa aclaró que la castidad no debe confundirse con la abstinencia sexual. Se trata, más bien, de la voluntad de no poseer nunca al otro.

La lujuria busca consumir. Francisco explicó que este vicio "saquea, roba, consume de prisa" y no busca escuchar al otro, sino satisfacer la propia necesidad y el propio placer.

La lujuria rechaza la espera. Para este vicio, el cortejo puede parecer aburrido, porque no busca integrar de manera equilibrada la razón, la pulsión y los sentimientos.

La lujuria busca atajos. Quien se deja dominar por ella no comprende que el camino del amor necesita tiempo y debe recorrerse lentamente.

Así entiende Francisco el amor

Frente a la lujuria, el Papa Francisco presentó el amor como una experiencia que implica generosidad, respeto, conocimiento del otro y paciencia.

Durante su catequesis, señaló que nadie sabe exactamente por qué ocurre el misterio del amor ni por qué el enamoramiento puede resultar una experiencia tan impactante.

"Una persona se enamora de otra, el enamoramiento llega. Es una de las realidades más sorprendentes de la existencia. El enamoramiento es uno de los sentimientos más puros", afirmó.

A partir de esta reflexión, Francisco destacó algunas características del amor.

Quien está enamorado puede volverse más generoso. Disfruta hacer regalos, escribir cartas y poemas y deja de pensar únicamente en sí mismo para proyectarse hacia la otra persona.

Amar implica respetar al otro. Esto significa buscar su felicidad y cultivar la empatía por sus sentimientos, además de disponerse a conocer un cuerpo, una psicología y un alma que no son propios y contemplarlos por la belleza que contienen.

El amor necesita tiempo. Para Francisco, el camino del amor debe recorrerse lentamente. Esa paciencia no significa aburrimiento, sino una oportunidad para construir relaciones más felices.

La sexualidad forma parte de la experiencia humana. El Papa reconoció que, entre los placeres humanos, la sexualidad tiene una voz poderosa porque involucra los sentidos y está presente tanto en el cuerpo como en la psique.

Construir una historia juntos es mejor que buscar atajos. Francisco destacó el valor de cultivar la ternura frente a la tentación de dominar o poseer al otro.

El verdadero amor no busca poseer. "Se dona", explicó el Papa, al señalar que servir es mejor que conquistar. Sin amor, añadió, la vida puede convertirse en una triste soledad.

¿Por qué volver a hablar de la lujuria y el amor?

La reflexión del Papa Francisco sobre la diferencia entre lujuria y amor mantiene vigencia porque plantea una pregunta que sigue presente en las relaciones de pareja: ¿cómo saber si el vínculo con otra persona está basado en el amor o en el deseo de poseerla?

En su catequesis, Francisco no presentó la sexualidad como algo negativo. Por el contrario, reconoció que la sexualidad tiene una fuerza propia y forma parte de la experiencia humana, pero advirtió sobre el riesgo de convertir al otro en un objeto para satisfacer las propias necesidades.

Por ello, una de las claves de su reflexión está en distinguir entre desear a una persona y querer su bien. Para el Papa, el amor verdadero implica respeto, paciencia, ternura, generosidad y capacidad de darse al otro, mientras que la lujuria reduce la relación a la búsqueda del propio placer.

Esta perspectiva permite entender que la pregunta "¿lujuria o amor?" no se responde únicamente por la intensidad de una atracción, sino por la manera en que una persona mira, respeta y trata a quien tiene delante.

Defender el amor para vencer la lujuria

Al final de su catequesis, el Papa Francisco hizo un llamado a defender el amor del corazón, de la mente y del cuerpo, entendido como una entrega recíproca que permite vivir la sexualidad desde la belleza de la relación con el otro.

Reconoció que vencer la lujuria y la "cosificación" del otro puede ser una batalla para toda la vida, pero afirmó que el esfuerzo vale la pena porque permite preservar la belleza que Dios quiso para el amor entre el hombre y la mujer.

De esta manera, la diferencia que plantea Francisco no está simplemente entre deseo y ausencia de deseo. El punto central está en cómo se mira y se trata a la otra persona. Mientras la lujuria busca poseer y satisfacer una necesidad propia, el amor implica respetar, conocer, esperar, cuidar y darse al otro.

 

 



« Jorge Reyes »
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