Opinión Editorial
En educación, conservar lo que funciona y atender lo urgente
Publicación:27-08-2026
++--
Ofrecer a cada estudiante las herramientas para construir un proyecto de vida con movilidad social es el desafío permanente de la política educativa
La proximidad del inicio de clases nos invita a reflexionar sobre lo que nuestras escuelas necesitan para seguir avanzando. La nueva Ley de Educación del Estado, publicada el 27 de abril de 2026, marca una agenda renovada para el sistema educativo. Hace especial énfasis en la inclusión, el uso responsable de la inteligencia artificial, la educación dual, el bienestar socioemocional, el aprendizaje flexible y el fortalecimiento de competencias digitales y vocaciones STEM desde la educación básica.
Esta nueva agenda parte, además, de una base favorable. Aunque Nuevo León ocupa una posición destacada en los indicadores educativos nacionales, la calidad exige una mejora continua. Por ello, resulta útil ordenar la reflexión en tres ejes, qué conservar, qué atender y qué incorporar.
Conservar. Hay dos aciertos que ya son parte del legado educativo del Estado. Primero, la evaluación Nuevo León Aprende, un instrumento censal indispensable para tomar decisiones con evidencia. Segundo, el Programa de Educación Dual, cuyo crecimiento muestra el valor de darle continuidad a las estrategias que funcionan. Pasó de casi 200 estudiantes en 2021 a más de 13 mil en 2026, con la participación de 1,450 empresas. La meta es alcanzar 15 mil estudiantes en octubre. Ambos esfuerzos merecen consolidarse.
Atender. Hay dos frentes urgentes. El primero es el abandono escolar en media superior, que exige actuar antes de que los jóvenes dejen las aulas. La evidencia internacional muestra que el ausentismo puede ser un predictor efectivo. Por ello, se necesitan tutorías tempranas, acompañamiento socioemocional y cruce de datos entre dependencias para identificar señales de riesgo e intervenir a tiempo.
El segundo frente es el entorno en el que ocurre el aprendizaje. Sin infraestructura básica, equipamiento y conectividad real en todos los planteles, cualquier modelo educativo corre el riesgo de quedarse en el papel.
Incorporar. Mirar hacia el futuro implica preparar a los estudiantes para un contexto que seguirá cambiando. Conviene fortalecer la investigación educativa, impulsar las vocaciones STEM y desarrollar, desde primaria, habilidades como el pensamiento complejo, el análisis reflexivo y la resiliencia, esenciales para que cada alumno pueda construir un proyecto de vida con movilidad social.
La referencia global es útil. Singapur, el sistema de mejor desempeño en PISA 2022, continúa enfatizando la formación docente de alto nivel, competencias digitales transversales y preparación para un ambiente transformado por la inteligencia artificial, con apoyo diferenciado a cada estudiante. No es más contenido, es mejor enseñanza.
Chile opera desde 2020 un Sistema Nacional de Alerta Temprana que cruza datos demográficos, socioeconómicos, de asistencia y desempeño para anticipar riesgos de abandono. Por su parte, Finlandia convierte la escuela en laboratorio y utiliza datos reales de sus propias instalaciones, como el consumo de agua y la generación solar, para enseñar física, matemáticas y sostenibilidad.
Ofrecer a cada estudiante las herramientas para construir un proyecto de vida con movilidad social es el desafío permanente de la política educativa y la mejor inversión para el futuro del Estado.
Para el ciclo 2026-2027 se requiere ejecución focalizada, articulación efectiva entre autoridades, docentes y familias, y la convicción de que no basta con estar en el aula, hay que aprender mejor. Cada día cuenta.
« Leticia Treviño »


