Opinión Editorial
La nueva obra de Bansky
Publicación:06-05-2026
++--
El mensaje es claro y contundente: políticos cegados por la pasión a la bandera, por un nacionalismo rancio se precipitan al vacío
"El arte es lo que resiste: lo que resiste a la muerte,
a la servidumbre, a la infamia, a la vergüenza"
Gilles Deleuze
Y una vez más, Baskyn nos sorprende con su obra. En esta ocasión se trata de una escultura aparecida el 30 de abril en el centro de Londres, la cual presenta a un hombre vestido de traje empuñando con su mano derecha una bandera cubriéndole la cabeza, a un paso de caer al vacío.
El mensaje es claro y contundente: políticos cegados por la pasión a la bandera, por un nacionalismo rancio –con su correspondiente dosis de xenofobia y racismo—se precipitan al vacío. Con una diferencia: en la obra es sólo el político quien está a punto de caer, cuando en la realidad es quien arrastra a su pueblo (Trump, Netanyahu, Milei, por mencionar tres ejemplos) y muy rara vez es el gobernante quien cae. La obra también puede funcionar como un presagio: dichos políticos terminan cayendo solos y la gente es quien todavía se puede salvar.
Planteemos una cuestión básica: que existan tales políticos nacionalistas, de pensamiento extremista, desestabilizadores que se presentan como salvadores de rostro amable, emulando a Cristo, no es únicamente por ellos, sino por quienes los apoyan y sustentan: un cierto electorado y una clase empresarial. ¿Por qué?
Ante la pérdida de referentes que otorguen un sentido a la existencia, los grandes modelos y discursos aparentemente cayendo, hay quienes creen que únicamente la extrema derecha, con su familia, patria y propiedad, podrá devolver las cosas a su cauce, recuperar el buen camino. En ese sentido, la extrema derecha busca hacerle sentir a su electorado que sólo ellos podrán garantizarles la seguridad, la paz y el progreso, a través de la eliminación de los "malos". Un absurdo.
Tanto la sociedad como los diferentes grupos políticos que representan una alternativa a ese modelo de extrema-derecha, pueden, por un lado, resistir a la tentación de "pagar con la misma moneda", convirtiéndose en lo mismo, sólo que ahora en la extrema izquierda, ofrecer alternativas económicas y políticas viables que resuelvan los problemas, y menos imágenes ingenuas de paz y un mundo mejor, pero sin tanto sustento teórico y práctico, quedándose en sueños de lucha que igualmente van construyendo la esperanza u utopías entorno a creer que cuando los otros, los enemigos, esos de extrema derecha, ya no estén, entonces será todo mejor. Igualmente un absurdo.
« Camilo E. Ramírez Garza »



