Opinión Editorial
Licencia
Publicación:24-08-2026
++--
Si la primera licencia del Gobernador fue por 112 días ¿qué se puede esperar de esta segunda solicitud?
En ejercicios anteriores hemos citado las limitaciones de nuestro sistema educativo.
De entrada, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Educación de los Adultos (INEA) y la Secretaría de Educación Pública (SEP), el índice de analfabetismo en México se sitúa en aproximadamente 3.8 por ciento en lo que respecta a la población de 15 años y más, esto es, unos 3.85 millones de personas que aún no saben leer ni escribir.
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) a través de los resultados de PISA 2022, exhibe también las deficiencias educativas de los estudiantes mexicanos: apenas el 34 por ciento alcanza el nivel mínimo de competencias en matemáticas, es decir, dos de cada tres no lo consigue.
El segundo gran problema es la comprensión lectora: 47 por ciento de los estudiantes no logra las habilidades básicas para comprender lo que lee. A ello se suma el rezago en ciencias, en un escenario marcado por los efectos de la pandemia, la pérdida de clases, los planes académicos y cuantos factores queramos ir añadiendo a la lista.
Este sábado, el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, quien apenas el viernes había reaparecido en su cargo luego de "esfumarse" 112 días tras ser señalado por el Departamento de Justicia de Estados Unidos por presuntos vínculos con el Cártel de Sinaloa, volvió a pedir licencia.
No sé a quién le encomendó la redacción de la solicitud, pero, aunque jurídicamente resulta adecuada, la convirtió en un trabalenguas burocrático:
"Por así considerarlo pertinente, me presento ante ese Honorable Poder Legislativo para efecto de solicitar licencia temporal con carácter indefinido, por más de 30 días, al cargo de Gobernador Constitucional del Estado de Sinaloa".
En el documento apela al artículo 50 de la Constitución de Sinaloa, Fracción VIII y al 58. Este último establece que las faltas temporales del Gobernador que excedan de 30 días deberán ser cubiertas por un gobernador interino nombrado por el Congreso o, si este se encuentra en receso, por uno provisional designado por la Diputación Permanente.
Los mexicanos tenemos problemas de comprensión lectora, ahora con esto, cabría preguntar:
¿El gobernador se va temporalmente? Sí.
¿Por cuánto tiempo? Indefinidamente.
Entonces ¿la solicitud se refiere a una licencia indefinida? No, es temporal.
¿Y cuánto dura? Más de 30 días. Ah, bueno, gracias por la aclaración.
Cuando hubiera sido tan sencillo escribir algo más sobrio: "... solicitar licencia para separarme temporalmente del cargo de Gobernador Constitucional del Estado de Sinaloa, por un periodo mayor a 30 días y sin fecha determinada para mi reincorporación".
De acuerdo con indicadores de escolaridad de la OCDE e INEGI, Sinaloa se encuentra por encima de la media en escolaridad. No obstante, hay tres municipios con el mayor rezago: Badiraguato -de donde es originario Rocha Moya-, reporta el promedio más bajo con apenas 7.13 años, seguido de Choix y el municipio de Sinaloa.
Claro, en política la forma es fondo y difícilmente hay coincidencias. La carta de licencia, tal como está escrita, tiene un porqué –quiero asumir-, y quizá sea, justamente, hacer un embrollo, de tal suerte que cada quien entienda lo que quiere, puede o cree que se quiso decir.
Si la primera licencia del Gobernador fue por 112 días ¿qué se puede esperar de esta segunda solicitud? ¿así piensa terminar Rocha Moya su mandato?
Me queda claro que los problemas de Sinaloa son muchísimo más graves que la redacción de una simple solicitud de licencia; pero más claro me queda que, con sus acciones, algunos gobernantes terminan dando la espalda a quienes alguna vez los encumbraron.
¿Dónde quedan, pues, la gobernabilidad y la gobernanza?
« Nelly Cepeda González »



