Opinión Columna


¡Menos pantallas y más convivencia!


Publicación:22-09-2026
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El reciente acuerdo tomado por nuestra Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y la Secretaría de Educación Pública (SEP), a través del Consejo Nacional de Autoridades Educativas (Conaedu), para restringir el uso de celulares en primarias y secundarias del sector público y privado de todo el país, así como para que las comunidades educativas de educación media superior y superior construyan sus propias reglas, ha generado reacciones y posturas distintas.

El acuerdo implica que alumnas y alumnos, padres y madres, maestras y maestros hagamos equipo ¡todas y todos juntos! por una educación con menos pantallas y más convivencia escolar que impulse el desarrollo integral y creativo de nuestras niñas, niños, adolescentes y jóvenes.

Establecer la restricción total de dispositivos móviles durante toda la jornada escolar; es decir, ni en las clases ni en el recreo, requerirá de intensas campañas de difusión, reuniones escolares y jornadas de actividades en las comunidades aledañas para lograr el carácter obligatorio del acuerdo.

Reconocemos que desde "La mañanera" la Presidenta invitó a expertos para analizar y prevenir las consecuencias por el uso excesivo de las tecnologías y que la SEP llevó a cabo cuatro foros regionales de consulta, uno de ellos en la UANL, con el propósito de tomar tal acuerdo. Empero, el convencimiento sobre los impactos negativos entre estudiantes de todos los niveles educativos resulta fundamental para la regulación de celulares y tabletas en los salones. 

Nos queda claro que el tema de la salud mental es una prioridad para el Sistema Educativo Nacional, ya que como consecuencia del uso libre, excesivo e indiscriminado de pantallas vinculadas con las redes sociales ha alterado la capacidad de atención y concentración de las y los estudiantes, lo cual daña el rendimiento escolar y el desarrollo cognitivo.

Proteger el sano desarrollo de la niñez, de la adolescencia y la juventud, a través de cuidar su salud mental y fortalecer el control de sus emociones, es una preocupación que debemos atender con reglas claras y acordadas, toda vez que los aparatos celulares son la mayor fuente de distracción escolar que afecta la convivencia y aumenta el ciberbullying estudiantil.

 Si bien varios colectivos magisteriales han manifestado discrepancias y reservas sobre el acuerdo, cuestionando como una decisión vertical la prohibición del uso de celulares y señalando que no hubo posibilidad de discusión en los consejos técnicos escolares, es importante que estas posturas distintas sean escuchadas y generar la oportunidad de analizarlas para llegar a consensos más amplios sobre el acuerdo tomado y consolidarlo.

Hay que recordar nuestra realidad de las escuelas públicas de muchas regiones del país, donde no hay conectividad o acceso gratuito al internet. Esta sí es una limitante que la SEP deberá atender con presupuestos crecientes, además de enfocar sus esfuerzos para mejorar las condiciones materiales, la formación de docentes y los aprendizajes más allá de los esperados.       

Cabe señalar que en 16 Estados ya se regula el uso de celulares, tabletas, computadoras portátiles y demás dispositivos. En Nuevo León estamos en tiempo para que Secretaría de Educación emita antes del 24 de octubre los lineamientos y protocolos para limitar el uso de celulares, conforme a la nueva Ley de Educación del Estado y alineados al acuerdo nacional.

Cumplir este mandato de Ley será crucial para que nuestras comunidades escolares cuenten con criterios claros y plena certeza jurídica sobre el uso de dispositivos portátiles con fines pedagógicos, situaciones de emergencia, casos relacionados con la salud de alumnos y otras circunstancias excepcionales.

Queremos informar que en la comunidad CENDI (Centros de Desarrollo Infantil del Frente Popular "Tierra y Libertad"), con base en el interés superior de la niñez y en el derecho humano a recibir una educación inclusiva, equitativa, integral y de calidad, se garantiza reglamentariamente a padres y madres la comunicación institucional mediante el uso de redes sociales y plataformas digitales en todo asunto de interés escolar, cuya única restricción es difundir mensajes que afecten al ambiente escolar o a la imagen de la institución.

Los efectos del uso de pantallas impactan también los espacios familiares, laborales y recreativos. Estamos ciertas que no es prohibiendo, sino regulando, comprometiendo y desarrollando esfuerzos por el avance educativo, con la participación de la población en espacios fuera de las zonas escolares para regular su uso en niños y adolescentes. No es malo que en las escuelas se trabaje con tecnologías de una manera dirigida, didáctica y con fines pedagógicos.





« Lupita Rodríguez Martínez »