Opinión Editorial


Péndulo


Publicación:11-05-2026
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Cuando se publicó "El reino de este mundo", de Alejo Carpentier.

Cuando se publicó "El reino de este mundo", de Alejo Carpentier, originó una sacudida de memoria. Allí se narra la epopeya de la Revolución haitiana y la resistencia de un pueblo frente a los poderes coloniales.

La novela es un recordatorio de que la historia de América Latina está salpicada por diversos intentos de dominación externa y, al mismo tiempo, rebosante por la capacidad de los pueblos de rebelarse y redefinir su destino.

Esta lección literaria tiene eco nuevamente en la escena política nacional, pues la visita de la española Isabel Díaz Ayuso puede leerse como un eco de esas viejas pretensiones coloniales y como un intento de traer un discurso de ultraderecha que buscaba instalarse en la vida pública del pueblo mexicano. Sin embargo, la respuesta fue contundente: México no es terreno fértil para la imposición; al contrario, sigue mostrando confianza en un proyecto progresista que se construye desde su propia memoria y esperanza.

El desenlace fue abrupto y se fue del país sin concluir su agenda, en medio de acusaciones que buscaron responsabilizar al Gobierno de México de supuestos desaires. Nada más lejos de la realidad. Desde el inicio, la presidenta Claudia Sheinbaum fue clara al respecto, al expresar que el nuestro es un país libre, abierto a todas las voces, incluso a aquellas con las que no se coincide.

No era un viaje inocente: había una intención de proyectar el discurso de la ultraderecha española hacia América Latina mediante la conocida narrativa de exaltar figuras coloniales, como Hernán Cortés, hacer crítica frontal a los gobiernos progresistas y reducir el concepto de libertad a una consigna vacía.

En mi libro El péndulo político: el ascenso contemporáneo de las ultraderechas y las reacciones hacia la izquierda en Europa y América, que está próximo a publicarse, advierto que la ultraderecha prospera cuando logra normalizar su discurso y presentarse como una respuesta legítima al malestar social. Pero también sostengo que su avance se frena cuando hay liderazgos capaces de responder con inteligencia, sin caer en la trampa de la estridencia.

Lo que se pensó como una ofensiva terminó siendo una redefinición. La visita no abrió puertas a la ultraderecha en el país. Y, paradójicamente, contribuyó a consolidar el liderazgo de quien optó por no engancharse en la disputa. Así se mueve el péndulo: frente a cada intento de imposición, emerge una afirmación más robusta. Y México, con x, decidió escribirse otra vez en sus propios términos.

 



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