Opinión Editorial
Diferencias entre culpa y responsabilidad
Publicación:12-02-2025
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La culpa es maquiavélica, divide a las personas en buenos y malos, en supuestas esencias, se mueve por “golpes de pecho”
¿Has actuado conforme al deseo que te habita?
Jacques Lacan
En un mundo como el nuestro, múltiple, diverso y en constante transformación, es fundamental diferenciar la culpa de la responsabilidad.
Mientras que la culpa necesita un referente (moral, religioso, jurídico) para poder establecer, definir y delimitar lo normal/anormal, por su parte, la responsabilidad parte de una posición ética singular en la cual cada sujeto, en cada caso y situación, puede decidir qué postura y acciones tomar, asumiendo todos los posibles escenarios y consecuencias — aún y los no calculados — que se puedan presentar. Es una posición que destaca la exploración por encima de las garantías.
Mientras que la moral genera culpa e irresponsabilidad, ya que la acción y culpa siempre es del otro, la responsabilidad mueve a la creatividad y flexibilidad; como ésta no parte de un supuesto ideal del “deber ser”, cada persona asume una posición activa no esperando que las opiniones y teorías son una garantía, sino una propuesta incompleta que hay que explorar y reinventar. Por ello la moral gusta del dogma y la responsabilidad de la libertad ética de la exploración de posturas, inclusive, para en algún momento dado, poder descartarlas para elegir otras vías.
La culpa moviliza la queja y la esperanza en que alguien o algo finalmente haga algo, la responsabilidad asume un mundo incompleto, sin por ello transformarlo en sufrimiento, sino todo lo contrario, en la ocasión para la invención.
La culpa busca definir culpables para desafectarse de la misma, que alguien finalmente otorgue el perdón, mientras que la responsabilidad tiende a la articulación de las diferencias entre las personas, donde cada uno se incluye y asume una posición activa.
La culpa es maquiavélica, divide a las personas en buenos y malos, en supuestas esencias, se mueve por “golpes de pecho”, al tiempo que la responsabilidad, sin garantías ni piloto automático, va paso a paso evaluando las opciones conforme a lo que la experiencia le presenta, sin creer que todo ya está dicho, sino que requiere ser explorado, reformulado permanentemente.
Emprender un psicoanálisis posibilita salir de la moral y la culpa para entrar en la lógica de la responsabilidad ante el propio deseo y proyectos singulares que cada persona desee realizar en su vida, más que con la (inexistente) garantía puesta en algo o alguien que asegure que “todo va a salir bien”, con la apuesta en la “Invención y Responsabilidad” (Jorge Forbes) como estilo de vida.
« Camilo E. Ramírez »
