Opinión Editorial


Aquellas "listas negras" de Fundidora


Publicación:12-05-2026
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La primera fundidora de acero de América Latina está convertida en un escaparate de entretenimiento y de negocios para el Mundial de Fútbol,

La histórica quiebra de la Compañía de Fierro y Acero de Monterrey cumplió 40 años este 9 y 10 de mayo. No sólo cerró sus puertas, clausuró sus plantas siderúrgicas y su silbato dejó de sonar, sino que más de once mil mineros se quedaron sin trabajo tras 86 años de operaciones de La Maestranza.

Hoy la primera fundidora de acero de América Latina está convertida en un escaparate de entretenimiento y de negocios para el Mundial de Fútbol, luego de ser factor de transformación de Nuevo León desde 1900, al detonar el desarrollo industrial que forjó la vocación empresarial y obrera de nuestra tierra.

El orgullo de ser la pionera de la industrialización del norte de México y de América Latina, también generó una gran fuente de trabajo al producir millones de toneladas de fierro y de acero para satisfacer necesidades del país.

La fuerza de Fundidora contribuyó a arraigar la cultura por el trabajo, el ahorro y la productividad, ya que su nacimiento, desarrollo y muerte provocó nuevas formas de organización y relaciones obrero-patronales. Pero, sobre todo, la formación del proletariado regiomontano. El sentido del barrio obrero se fue creando en las colonias Acero, Obrera, Madero, Fabriles, Fierro, Martínez, Caracol, Nuevo Repueblo, Buenos Aires, Adolfo Prieto e Ideal, así como en el centro de Monterrey y sus alrededores.

Si la clase patronal se organizó para la defensa de sus intereses, también la clase obrera se organizó para dar la lucha por sus derechos laborales, económicos, políticos y sociales, al grado que las "listas negras" de Fundidora son un episodio escuro en la historia industrial de Nuevo León, ya que dichas listas se utilizaron como una herramienta de control y represalia contra los ex trabajadores mineros tras la quiebra de la planta.

Aquellas "listas negras" se crearon para identificar y excluir a quienes participaron en las protestas masivas, huelgas y paros contra el cierre de Fundidora en 1986, principalmente a dirigentes activos y combativos de las secciones 67 y 68 del Sindicato de Trabajadores Mineros y Metalúrgicos.

Sus nombres aparecían en listas pegadas a las puertas de las fábricas y se les negaba el empleo también a sus familiares, al catalogarlos como personas ´agresivas o conflictivas´. Muchos ex trabajadores sufrieron consecuencias sociales, graves problemas económicos, migración a Estados Unidos e, incluso, suicidios, debido al bloqueo laboral y al hostigamiento patronal.

La marginación laboral duró varios años y dejó una profunda herida en la clase obrera regiomontana. Fue todo un proceso de ajuste de cuentas del sector patronal de manera discriminatoria, arbitraria e ilegal, al acusar a los obreros de ociosidad o "flojos" y de comunistas o "rojos" a través de la prensa.

Aunque no existe documento oficial sobre las "listas negras", los propios testimonios de ex mineros y análisis históricos (como en el libro El asesinato de Fundidora de Esteban Ovalle), comprueban que la elaboración y difusión de las listas fue una acción coordinada entre el gobierno estatal, la propia dirigencia sindical y el sector empresarial de la época, al denunciar entre ellos a:

1.- Alfonso Martínez Domínguez, gobernador de Nuevo León durante el cierre de Fundidora y señalado por los ex obreros como uno de los principales responsables de la represión laboral y de estigmatizar a los sindicalistas, así como a Napoleón Gómez Sada, entonces dirigente del Sindicato Nacional de Mineros y acusado de haber colaborado en la identificación de los líderes para facilitar su exclusión del mercado laboral.

2.- Aunque no se menciona a un solo dirigente empresarial como autor único, se documentó que las listas circulaban entre los departamentos de Recursos Humanos de las industrias locales y de la región para evitar la contratación de los ex mineros. La CAINTRA (Cámara de la Industria de la Transformación de Nuevo León) era el principal organismo de los industriales regiomontanos y canal natural para compartir información sobre el perfil de trabajadores despedidos. Se menciona a los primos Benjamín Clariond Reyes-Retana y Fernando Canales Clariond, quienes adquirieron Aceros Planos y aplicaron criterios de selección excluyentes de antiguos líderes sindicales.

A 40 años recordamos a todos los obreros que fincaron el desarrollo industrial de esta metalúrgica y como anhelo de justicia para quienes entregaron una vida de esfuerzo y trabajo incansable, proseguiremos con el compromiso para gestionar la construcción del Memorial a los Obreros de Fundidora, para que las nuevas generaciones conozcan la historia colectiva, humana y laboral sobre quiénes eran, cómo vivían y cómo trabajaban los mineros.




« Lupita Rodríguez Martínez »