Opinión Editorial


Lo que el tiempo no borra


Publicación:25-05-2026
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En resumen, la frase se refiere a la necesidad de analizar y comprender el pasado.

"La justicia puede adormecerse un poco, pero al final ve claro".

Thomas Middleton

"Quien no conoce su historia está condenado a repetirla", publicaba por allá de 1906 el filósofo y poeta español George Santayana en su libro "La vida de la razón", una obra que examinaba la civilización y el progreso humano.

En resumen, la frase se refiere a la necesidad de analizar y comprender el pasado para detectar errores y conductas destructivas. Si recordamos lo que sucedió, cómo sucedió y entendemos la lección, la sociedad y las personas podemos tomar decisiones adecuadas y evitar reincidir en aquello que nos perjudica.

La historia universal está llena de ejemplos; tras catástrofes por la erupción de volcanes, sismos o incendios, las civilizaciones aprendieron dónde construir o qué técnicas utilizar en zonas vulnerables, por citar algunos ejemplos.

De las guerras aprendimos, como humanidad, las terribles consecuencias y secuelas que estas pueden dejar, y hoy sabemos que se debe priorizar el diálogo antes de detonar nuevos conflictos —no siempre funciona, pero el esfuerzo debe ser permanente—. Ahí están también los casos de las bombas de Hiroshima y Nagasaki o la explosión de Chernóbil.

A principios de los noventa, Ashley Judd fue una de las primeras actrices en alzar la voz contra los abusos sexuales del productor Harvey Weinstein, y eso le costó ser ignorada por muchos años en Hollywood; sin embargo, no detuvo su lucha. Muchas más se fueron sumando y el hombre hoy paga las consecuencias de sus actos.

Las muertas de Juárez, el movimiento estudiantil de 1968 y la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa son páginas negras en la historia de nuestro país. Puedo poner las manos al fuego, sin temor a quemarme, cuando le digo que, a pesar de los años, nadie en este país ha olvidado y se sigue esperando justicia.

El viernes, la presidenta Claudia Sheinbaum dijo, en relación con el líder cubano Raúl Castro, quien es acusado por el ataque a dos avionetas tripuladas por civiles: "¿Qué sentido tiene que acusen en este momento a una persona por algo que hizo hace 30 años?"

Le concedo razón cuando dice que Estados Unidos siempre tiene una segunda intención en su actuar, pero esa es otra historia.

La justicia no siempre es expedita, pero siempre es esperada, y las víctimas merecen justicia.

La propia 4T representa un movimiento que ha mantenido frescas en la memoria de los mexicanos las afrentas de quienes nos han gobernado y asegura ir haciendo justicia con cada nueva política implementada; o al menos eso proclama.

Es más, ha exigido de España una disculpa pública por los abusos cometidos durante la Conquista hacia los pueblos originarios, algo que sucedió hace más de cinco siglos.

Así tarde una vida, si Raúl Castro cometió algo que merece ser juzgado, que así sea. Menciono a Castro por ser el aludido, pero la regla de la justicia aplica para todos y todas.

Hacer como que olvidamos, voltear convenientemente hacia otro lado para no ver lo que sucede o disculpar lo que pasó hace 30 años es normalizar lo acontecido.

Retomo las palabras del libertador Simón Bolívar, quien decía que la justicia es la reina de las virtudes republicanas y que con ella se sostienen la igualdad y la libertad. El pueblo cubano y todos los pueblos del mundo merecemos equidad, autonomía, libertad para decidir.

Y cierro haciendo propia otra frase, ahora del pensador romano Publio Siro, quien decía que "la absolución del culpable es la condena del juez".



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