Opinión Editorial
Hagamos lo necesario
Publicación:05-10-2026
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Se dice que "toda la oscuridad del mundo no puede extinguir la luz de una sola vela". Seamos, pues, esa luz, esa vela
Este fin de semana, los católicos celebraron los 800 años del tránsito de Francisco de Asís y en el marco de tan especial acontecimiento, el Papa León XIV ha declarado un Año Jubilar Franciscano el cual comenzó el 10 de enero de 2026 y concluye el 10 de enero de 2027.
Es un año de indulgencias y se considera, entre los católicos, un tiempo de paz, conversión y reconciliación, así como un llamado para proteger y cuidar la Creación.
Recordando el legado del llamado "Pobrecillo de Asís", se sabe que sus principales enseñanzas son la pobreza, el desapego, la fraternidad, la humildad, el servicio, el amor a la naturaleza, la paz y el bien.
Hoy se sabe que la legendaria oración "Hazme instrumento de tu paz" no es de su autoría, aunque la comunidad franciscana la ha adoptado porque refleja el ideal de vida e ideología del santo.
Justo a este tema quisiera dirigir la atención del presente ejercicio editorial: la paz.
A comienzos de mes, dos jóvenes presuntamente influenciados por perfiles violentos de internet y por comunidades afines a ataques ingresaron en la Secundaria No. 13 del ejido La Unión, en Torreón, Coahuila, agredieron con armas blancas a integrantes de la población escolar y una persona murió y otras cuatro resultaron heridas.
A finales de septiembre, en el municipio de Montemorelos, Nuevo León, un total de cinco miembros de una familia fueron encontrados sin vida por heridas de bala. Una de las líneas de investigación apunta a que la madre de familia fue la autora y luego, ella se quitó la vida. Una fiesta y una discusión familiar son tomados como elementos clave en las indagatorias aún abiertas.
De acuerdo con datos de la Fiscalía de Justicia de Nuevo León, las denuncias de violencia familiar representan uno de cada tres delitos cometidos en el Estado. A cierre de agosto sumaban 17 mil situaciones de violencia familiar.
Quisiera ver un live o un reel del gobierno estatal anunciando acciones (y poniéndolas en marcha) encaminadas a reducir esta estadística.
Me da gusto, por otro lado, que desde noviembre se modere el uso de los celulares en las escuelas de nivel básico del país; es un buen inicio, pero la paz es tarea de todos y en casa, los tiempos en redes también deben ser regulados.
Por lo que se refiere al reciente incidente en Torreón, el gobierno federal informó el despliegue de un grupo de trabajo interinstitucional y se anunciaron acciones para regular contenidos digitales violentos, fortalecer el programa de salud emocional en escuelas y promover una mayor vigilancia de los padres de familia. Espero, deseo y confío en que se haga extensivo a todas las escuelas del país.
Hasta aquí parece haber disposición de los diferentes niveles de autoridad por hacer mejor las cosas, démosle el beneficio de la duda.
No obstante, como sociedad, ¿qué estamos haciendo para preservar la paz? No me refiero a la trillada paz mundial. Empecemos por lo básico, el hogar. ¿Hay trato de respeto entre los integrantes de la familia? ¿Hay comunicación entre padres e hijos? ¿Hay convivencia?
Se dice que "toda la oscuridad del mundo no puede extinguir la luz de una sola vela". Seamos, pues, esa luz, esa vela. No nos cansemos de ser verdaderos agentes de paz entre nuestros seres queridos, de cultivar el amor y la justicia de los que habla el "Pobrecillo de Asís".
Parafraseando a Francisco, comencemos haciendo lo necesario desde el hogar: propiciemos el acercamiento entre padres e hijos y fortalezcamos la convivencia. Sumemos, después, lo posible desde la escuela, la comunidad y las autoridades. Quizá, después, cuando menos lo acordemos, estaremos haciendo como sociedad lo imposible: construir la paz.
« Nelly Cepeda González »



