Opinión Editorial
Nuevo León y el huachicol
Publicación:26-10-2026
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Y aunque la ordeña de los ductos y la evasión fiscal involucra a una serie de estados, la presidenta apuntó a Nuevo León como pieza clave en esta situación
La presa El Cuchillo, entregada en 1994, fue de gran bendición para quienes vivimos en la zona metropolitana de Nuevo León al aportar entre el 60 y 70 por ciento del agua que consumimos, y gracias al Acueducto de El Cuchillo II entregado en esta administración, se impulsan 5 mil litros por segundo adicionales. Entre ambas obras se erogaron 14 mil 940 millones de pesos.
El Metro, que hoy mueve a 259 mil personas a diario, nació bajo la administración de Jorge Treviño y gobernadores posteriores le fueron añadiendo kilómetros, pero para no naufragar en un océano de cifras, le citaré solo la inversión en las líneas 4 y 6: 13 mil 300 millones de pesos.
Imaginemos un mundo- o un estado- en que podríamos construir otros 4.21 acueductos similares a El Cuchillo II o abonarle al Metro otros 4.65 proyectos equivalentes al costo conjunto de ambas líneas.
¿Y esas preguntas retóricas para qué?, se preguntará usted.
Hace unos días, la presidenta Claudia Sheinbaum señaló que una parte importante del huachicol - robo y comercialización ilegal de combustibles-, se desarrolla en Nuevo León.
"Porque así es. En todo este cruce de datos, todo este cruce de información, se encontró que una parte del combustible ilegal llegaba a Nuevo León", afirmó.
"Hay por ejemplo una parte del Estado de México, una parte, no todo, que también se encontró; no sé qué otro estado, Guanajuato, Guanajuato también, una parte de Puebla, una parte de Jalisco, pero de manera importante Nuevo León, sí", detalló.
De acuerdo con la Secretaría de Energía (SENER), esta ilícita actividad representa un desbalance de más de 8 mil millones de litros de combustible, que representa una evasión fiscal de 61 mil 785 millones de pesos.
El Observatorio Ciudadano de Energía, una fuente no gubernamental, calcula que el daño supera los 123 mil millones de pesos.
Erradicar el huachicol no es tarea fácil. En esta gran tarea competencia del gobierno federal se involucran las Secretarías de la Defensa Nacional (SEDENA) y de Marina (SEMAR), la Guardia Nacional, Pemex, la Fiscalía General de la República, el SAT y la Agencia Nacional de Aduanas.
El ejercicio de las obras que podríamos hacer en el Estado lo hago como mera referencia ilustrativa utilizando el monto más conservador que es el de la SENER. Lo hago para visibilizar lo que podríamos construir con ese dinero si no representara un desfalco al erario. De ese tamaño es el boquete en las finanzas públicas de la Nación.
Y aunque la ordeña de los ductos y la evasión fiscal involucra a una serie de estados, la presidenta apuntó a Nuevo León como pieza clave en esta delicada situación.
La pregunta de hoy es ¿qué se hace para frenarlo?
En el combate del huachicol los estados pueden apoyar haciendo trabajo conjunto a través de las corporaciones policiacas y fiscalías estatales, pero para ello hay que fortalecer el diálogo y los acuerdos de cooperación.
El huachicol se ha venido dado desde la década de los 70; no obstante, comenzó a visibilizarse de modo exponencial a partir del 2018. Es un problema que han vivido diferentes administraciones y que sigue prevaleciendo ya que no se le ha cerrado la puerta.
No pretendo tapar el sol con un dedo. Si en Nuevo León pasa algo malo, hay que actuar.
Junto con el huachicol están otras dificultades como la corrupción, el crimen organizado, la inseguridad; ninguno es problema menor y todo el país queda en la indefensión ante semejantes flagelos.
Cuántas grandes obras, servicios médicos, atención a grupos vulnerables podrían ser realidad si combatiéramos y erradicáramos el huachicol. El problema está detectado y no es exclusivo de Nuevo León, ahora habrá que ver la estrategia que nos lleve a mejores escenarios de prosperidad.
« Nelly Cepeda González »



