Opinión Editorial
Reflexiones 2024
Publicación:03-01-2025
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La esperanza, aunque herida, sigue viva
Al llegar al final del año es común hacer una serie de reflexiones relacionadas con los principales momentos que se vivieron durante el mismo, sobre todo, con referencia a los valores que debemos buscar por la predominancia y/o escasez durante los sucesos. Al final de cuentas, son aprendizajes.
Hagamos el ejercicio:
1. La falta de acuerdos en la política local y la imposición de mensajes partidistas en lo nacional, hicieron evidente el valor del diálogo. Hizo falta el diálogo que argumenta, analiza y construye; que privilegia la paz y frena conflictos. Sobre todo, en quienes representan nuestros intereses y supone buscan el bienestar común.
2. Las famosas redes sociales se constituyeron en poderosas aliadas para manipular información en respuesta a intereses económicos o políticos. La llamada posverdad, que es más grave que la mentira pues lleva intención, hizo que la duda estuviera presente en todo. Se vivió una crisis de verdad y por consiguiente de credibilidad que afecta la confianza. Esto recrudeció la polarización existente que además de antagónica es irreconciliable. Lamentablemente, advertimos muchos mensajes de odio que generan seguidores. Lo vivimos al final del sexenio de AMLO, en las campañas electorales de México y con Trump. Indispensable buscar fuentes confiables.
3. La presencia de la tecnología sigue invadiendo todas las esferas de la vida lo cual hace la necesidad de regular su uso desde la óptica de la ética. Particularmente en la educación, con la inteligencia artificial y la generativa, no se trata de sustituir sino de estimular diálogos inteligentes y análisis críticos.
4. Se ha incrementado la participación ciudadana, conciencia y sensibilidad hacia los problemas como el hambre, la pobreza, la discriminación, la migración y el cambio climático. No obstante, sigue haciendo falta más efectividad compasiva de los organismos internacionales y políticas públicas orientadas a su solución. En México nos sigue doliendo la pobreza y desigualdad.
5. A pesar del valor de la paz, la guerra sigue presente. Y lo lamentable, es que hay otras guerras. No solamente las de Ucrania y Medio Oriente que destruyen poblaciones, sino la que se vive entre los grupos del narcotráfico que llevan las drogas y violencia a las calles y familias. También está la guerra que permite la violación de los derechos humanos por enfoques nacionalistas y sistemas políticos. Y la que resalta el individualismo y consumismo.
6. Por primera vez en la historia mexicana tenemos una presidenta que, independientemente de las posiciones políticas, refleja avance en el reconocimiento de talentos, derecho y capacidad femeninas en un camino lleno de discriminación. Lamentablemente este tiempo de mujeres no pone fin a la violencia de género, que, al contrario, la incrementa. Hace evidente la educación y cultura hacia las masculinidades positivas.
7. México necesita una oposición política fuerte que rompa con vicios partidistas y que permita la construcción de un país sostenible. Se necesitan los contrapesos. La democracia se construye, pero también se puede destruir. En este año fuimos testigos de la reforma judicial y desaparición de organismos autónomos, entre otras imposiciones, que ponen en riesgo nuestra estabilidad social. De igual forma, los apoyos asistenciales crecieron, con fines electorales, lo cual hacen mucho daño cuando no son acompañados del empoderamiento personal.
8. Los mexicanos tenemos gran resiliencia. En las desgracias como los huracanes y crisis de agua se ha demostrado la capacidad para salir adelante, así como el apoyo solidario de los ciudadanos.
9. La salud mental y el bienestar social son esenciales. Las crisis de violencia, las tragedias naturales y la incertidumbre económica han dejado en evidencia la necesidad de abordar la salud mental en México. Las instituciones públicas y privadas, así como la sociedad en general, deben integrar el bienestar emocional y psicológico como un pilar en el cuidado integral de las personas.
10. Los estudios correspondientes muestran que la educación es el vehículo más importante de movilidad y justicia social; lamentablemente no hay avance en esta línea. El modelo educativo nacional no evoluciona y marca una fuerte diferencia entre la calidad de la educación pública vs. la privada.
La memoria histórica nos permite resaltar los aprendizajes del pasado como medio, si así se decidiera, de reconciliación nacional. Quizá, el trasfondo de todo es la necesidad de adoptar la cultura de la dignidad hasta que se haga costumbre poner los derechos de las personas al centro de toda decisión.
La esperanza, aunque herida, sigue viva.
Leticia Treviño es académica con especialidad en educación, comunicación y temas sociales, leticiatrevino3@gmail.com
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