Opinión Editorial
Resonancia digital de la violencia
Publicación:08-10-2026
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Durante la adolescencia, el cerebro atraviesa transformaciones clave
Los recientes episodios de violencia extrema en planteles educativos de México —como el ataque del pasado 1 de octubre en Torreón, Coahuila, y el ocurrido el 24 de marzo en Lázaro Cárdenas, Michoacán— exhiben un patrón común preocupante por la presencia de comunidades digitales en la antesala de la agresión. En ambos casos, las fiscalías locales identificaron que los atacantes difundían por redes contenido sobre armas, rendían culto a agresores escolares o consumían material vinculado a la denominada subcultura incel. Sin embargo, los causales son más profundas.
La gravedad de estos hechos, protagonizados por adolescentes y jóvenes, obliga a una serie de reflexiones. La violencia en esta etapa de la vida no responde a una sola causa; es el resultado de la interacción entre factores personales, familiares, sociales y culturales.
Durante la adolescencia, el cerebro atraviesa transformaciones clave. La corteza prefrontal, encargada de la planificación, la autorregulación y la evaluación de riesgos, es de las últimas estructuras en madurar. Esta inmadurez neurobiológica dificulta el control de impulsos y la gestión emocional frente a situaciones de alta tensión o conflicto, elevando la vulnerabilidad a respuestas agresivas, aunque por sí sola no explique una conducta criminal.
A ello se suman las relaciones con sus pares. La necesidad de pertenencia influye en la conducta y las decisiones de los jóvenes, mientras que la exclusión, el rechazo y el acoso impactan severamente su autoestima, asociándose al aislamiento y a problemas de salud mental. Asimismo, el entorno actúa como un factor de riesgo determinante cuando predominan la violencia, la falta de límites familiares o la ausencia de espacios seguros de escucha; cuando se percibe poco estimulante para el crecimiento personal.
En este cruce de vulnerabilidad biológica, búsqueda de identidad y necesidad de validación ahora se presenta el entorno digital. En México, el 95.1 por ciento de los adolescentes de 12 a 17 años utiliza internet, dedicando un promedio de 4.5 horas diarias, principalmente a redes sociales. Si bien estas plataformas facilitan vínculos e información, se vuelven riesgosas cuando alimentan la comparación constante, el hostigamiento o la exposición reiterada a contenidos que normalizan el odio y la violencia.
Dentro de este ecosistema está la manósfera, un conjunto de subculturas digitales sobre masculinidad que incluye a los grupos incel, las corrientes red pill y black pill, el movimiento MGTOW, las comunidades de pick-up artists y espacios de looksmaxxing. Aunque heterogéneos, la alerta surge cuando estas redes canalizan la frustración hacia el resentimiento, la misoginia y la deshumanización del otro.
Los eventos de Torreón y Lázaro Cárdenas exigen examinar con rigor los espacios donde la juventud construye su identidad, dentro y fuera de la red. Aunque en ambos hechos existieron elementos vinculados al ámbito digital, las redes por sí solas no explican los ataques, aunque pudieron ser detonadoras. Lo que sí evidencian es la urgencia de detectar a tiempo señales de alerta como discursos de odio, aislamiento y la adscripción a comunidades que refuerzan conductas violentas.
Por ello, la prevención requiere una responsabilidad compartida mediante familias que fijen límites con apertura al diálogo, escuelas preparadas para identificar indicadores de riesgo, docentes capacitados contra el acoso, servicios de salud mental accesibles y programas de alfabetización digital y emocional.
Trabajar la salud emocional desde edades tempranas implica enseñar a los jóvenes a procesar el dolor y el rechazo sin convertirlos en odio, así como a identificar cuándo una comunidad, digital o presencial, alimenta emociones destructivas para tomar distancia y pedir ayuda. La prevención no comienza cuando explota la crisis, sino mucho antes, en la capacidad de escuchar, detectar y acompañar.
Leticia Treviño es académica con especialidad en educación, comunicación y temas sociales, leticiatrevino3@gmail.com
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