Opinión Editorial
Día Internacional de la Niña, la equidad como horizonte
Publicación:15-10-2026
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Aunque en México el matrimonio antes de los 18 años está prohibido por ley, las uniones tempranas persisten y merman las oportunidades educativas
De las múltiples efemérides del calendario, el Día Internacional de la Niña cobra especial relevancia al considerar las condiciones de desigualdad que todavía enfrentan millones en el mundo. En México, aunque esta conmemoración atrae menos reflectores que otras fechas, ofrece la oportunidad de reflexionar sobre las brechas que aún persisten y renovar la esperanza en la construcción de un futuro donde sus derechos y su dignidad dejen de ser la excepción.
Promovida por las Naciones Unidas, esta jornada se celebra cada 11 de octubre para dar visibilidad a las voces de las niñas y garantizar el reconocimiento de sus derechos. Bajo el lema «Acabar con el matrimonio infantil e invertir en los derechos de las niñas», la fecha enfatiza la urgencia de impulsar cambios estructurales que les permitan crecer en igualdad, continuar sus estudios y decidir libremente sobre su futuro.
Según datos de 2023 analizados por la Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM) con base en el INEGI, alrededor de 146 mil 100 adolescentes de entre 12 y 17 años vivían casadas o en unión. Esta proporción se dispara entre las adolescentes indígenas, alcanzando un 8 por ciento frente al 2.2 por ciento de la media nacional, lo que representa cerca de 26 mil 800 jóvenes en esa situación.
Aunque en México el matrimonio antes de los 18 años está prohibido por ley, las uniones tempranas persisten y merman las oportunidades educativas, la autonomía económica y el desarrollo del proyecto de vida. Además, las cifras revelan que el contexto no evoluciona de forma equitativa, pues entre 2020 y 2025, mientras la proporción nacional de adolescentes en unión disminuyó, entre las adolescentes indígenas aumentó. Esta brecha se profundiza en comunidades donde la pobreza, la falta de alternativas y las normas sociales restrictivas reducen sus opciones de vida.
Garantizar los derechos de las niñas exige políticas públicas sostenidas y presupuesto efectivo. Según UNICEF México, entre 2018 y 2025 los recursos destinados a la infancia y adolescencia representaron, en promedio, el 3 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), por debajo del promedio regional del 5 por ciento. En ese mismo periodo, la proporción del gasto social dirigida a este sector cayó del 26.5 al 15.8 por ciento. Aunque la inversión en la primera infancia creció más del 40 por ciento en términos reales, persisten importantes necesidades de atención.
Estos datos corresponden a la infancia en general, ya que el presupuesto actual no permite identificar de manera integral cuánto se destina exclusivamente a las niñas. Fortalecer sus derechos requiere también mejorar la transparencia presupuestaria, evaluar el impacto del gasto público y garantizar que las políticas educativas, sanitarias y de protección respondan a las desigualdades que afectan particularmente a las niñas indígenas y a quienes viven en condiciones de pobreza.
A la par de estos desafíos, también hay señales alentadoras. La presencia de niñas jugando futbol en espacios antes dominados por varones o la inclusión de programas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM) en las escuelas muestran cambios que cuestionan estereotipos de género y amplían sus posibilidades de desarrollo.
Los logros de las jóvenes mexicanas demuestran lo que pueden conseguir cuando cuentan con oportunidades y acceso al conocimiento. En 2024, las estudiantes zapotecas Shanni Valeria Mora Fajardo y Rosa Mendoza Sosa recibieron un reconocimiento internacional por un proyecto para filtrar y reutilizar agua. En 2026, Mariana Salinas Mendoza, Ithzel Álvarez Chaparro y Jazmín Pérez Vega obtuvieron el pase al mundial de robótica, mientras que Fernanda Silva y Ximena Banda, junto con África Amelie Tenorio Iracheta, ganaron medallas de oro en competencias internacionales de ciencia y robótica. Destaca también la veracruzana Ángela Elena Olazarán Laureano, ganadora del Global Student Prize 2024 por desarrollar un asistente médico con inteligencia artificial para facilitar la atención en comunidades con acceso limitado a servicios de salud.
Conmemorar el Día Internacional de la Niña cobra sentido solo si la reflexión colectiva se traduce en acciones concretas. Garantizar una educación de calidad, prevenir la violencia, combatir las uniones tempranas, escuchar sus opiniones y ampliar su participación en la ciencia, el deporte y la vida pública son tareas que requieren continuidad y compromiso.
El objetivo no debería limitarse a celebrar que algunas niñas logren superar obstáculos extraordinarios, sino a construir una sociedad en la que ejercer sus derechos no sea una excepción.
Leticia Treviño es académica con especialidad en educación, comunicación y temas sociales, leticiatrevino3@gmail.com
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